domingo, febrero 21, 2010

ULTIMO PARAISO CONOCIDO

¿.Hay algo antes del Útero materno?

Hacerle un cristito a la Santa Virgen

Una skopiza que —de forma prodigiosa— quedaba embarazada, tenía que representar el papel de la Santa Virgen; a su hijo lo consideraban un hijo de Dios y tenía que morir martirizado. Al octavo día después de su nacimiento sacaban el cora/ón al niño, bebían su sangre como comunión y transformaban su cuerpo secado en panecillos, que servían para la comunión pascual. «Entre estos bárbaros, la virgen, a la que se declara bo-gorodiza o madre de Dios, es saludada habitualmenle, desde el momento de su consagración, con estas palabras: 'Bendita tú entre las mujeres; lú parirás un salvador'. Luego la desnudan, la ponen sobre un altar y se entregan a un cuito infame con su cuerpo desnudo: los fanáticos se agolpan

para besuquearlo en todas partes. Se pide que el espíritu santo tenga a bien hacerle un cristito a la santa virgen a fin de que, en ese año, les sea concedido a los fíeles comulgar del cuerpo sagrado». Si el cristito llegaba, lo sajaban de nuevo para consumirlo en la comunión, o bien sacrificaban a la misma bogorodiza.

Ahora bien, ni siquiera la mutilación pone punto final al instinto. Lutero, que había oído hablar de aquel valdense al que la castración no hizo sino más lujurioso, afirmaba abiertamente que los castrados tenían «mayor deseo y mayor apetencia que otros, pues no desaparecen deseo y apetitos, sólo la capacidad.»

KARLHEINZ DESCHNER HISTORIA SEXUAL DEL CRISTIANISMO

Tras hacer el amor con ella por primera vez, el filósofo sufrió
una severa crisis de angustia de la cual ya nunca se recupe

ró del todo. Convertida en una especie de enfermera, Héléne lo
conminó a consultar al doctor Fierre Male, el cual le diagnosticó
una demencia precoz y lo hizo internar en el Pabellón Esquirol
del Hospital Sainte-Anne. Aislado de su familia y del
mundo exterior, durante esos meses Althusser sólo conservó el
contacto con Héléne, quien se las ingeniaba para visitarlo evadiendo
la vigilancia de los enfermeros. No obstante, conforme
pasaban los días su malestar se tornaba más agudo, recrudecido
por los fármacos que lo dejaban convertido en una piel sin vida,
en un cuerpo que no hacía otra cosa que evadir la lucidez —el
dolor— por medio del sueño

JORGE VOLPI EL FIN DE LA LOCURA pag.83

Tú dices que ella se ha vuelto una verdadera mujer.
Sí, dice ella, una mujer a la que un hombre ha poseído, dice que no sabe ya lo que se dice,
asegura que nunca ha disfrutado así, dice que flota en una barca, no sabe hasta dónde va a flotar, su

cuerpo ya no le pertenece. Se mece en la superficie del mar de un color negro de laca, ella y tú, no,
ella sola, no tiene en absoluto miedo, sólo se siente vacía, quiere morirse, la muerte también la
seduce, tiene ganas de caer en el mar para que las negras olas la traguen, te necesita, así como el
calor de tu cuerpo, tu presión sobre ella, es una especie de consuelo, te pregunta si lo sabes. ¡Lo
necesita de verdad!
¿Necesidad de un hombre? La tientas tú.
¡Sí, necesidad del amor de un hombre, necesidad de ser poseída! ¡Dice que sí, quiere ser poseída,
quiere entregarse, olvidarlo todo, ah, ella te está agradecida, dice que la primera vez tenía un poco
de miedo, sí, dice que ella quería, sabía que quería pero tenía mucho miedo, no sabía qué hacer,
tenía ganas de llorar, de gritar, ganas de que la tempestad la arrojase en un campo desierto, de que la
desnudara enteramente, de que las ramas de los árboles la desollasen, de sufrir sin poder liberarse,
de que las bestias salvajes la desgarrasen! Dice que ella la vio, a ella, a esa mujer depravada vestida
de negro que se acariciaba los pechos con ambas manos, con su risa burlona, su forma de caminar
contoneando las caderas, una mujer desvergonzada, dice, tú no comprendes eso. no lo comprendes
ciertamente, no comprendes nada, ¡qué idiota estás hecho!

GAO XINGJIAN LA MONTAÑA DEL ALMA pag.83

Con el correr del tiempo, el recuerdo de aquel abrazo se fue purificando dentro de Otoko; fue dejando de ser algo físico para convertirse en algo espiritual. Ahora ella ya no era pura y sin duda Oki tampoco lo era. Y sin embargo, su antiguo abrazo, tal como lo veía ahora, parecía puro. Aquel recuerdo –en el que ella intervenía y no intervenía, que parecía real e irreal– era una visión sagrada, una visión sublimada del abrazo de antaño.

Cuando recordaba lo que él le había enseñado y lo imitaba al hacer el amor a Keiko, temía manchar o destruir la sagrada visión. Pero el recuerdo permanecía inviolable.

Keiko tenía la costumbre de utilizar crema depilatoria para quitarse el vello de los brazos y de las piernas, y comenzó a aplicársela en presencia de Otoko. En los primeros tiempos lo hacía en privado. Cuando Otoko la interrogaba acerca del extraño olor que había quedado flotando en el baño, la joven no respondía. Otoko no estaba familiarizada con los depilatorios, porque nunca los había necesitado.

Luego sorprendió a Keiko con una pierna recogida, aplicándose la crema. Otoko frunció el entrecejo.

–¡Qué olor desagradable! ¿Qué es?

Cuando vio que el vello desaparecía al quitarse la crema, se cubrió los ojos.

–¡No hagas eso, por favor! Se me eriza la piel.

Se estremeció y sintió que se le ponía carne de gallina.

–¿Es indispensable que hagas una cosa tan repulsiva?

–¿Acaso no lo hace todo el mundo?

Otoko no replicó.

–¿No se te pondría carne de gallina si tocaras una piel velluda?

Otoko siguió guardando silencio.

–Después de todo soy mujer –insistió Keiko.

De modo que hacía eso por Otoko. Aunque fuera por otra mujer, Keiko deseaba tener la piel satinada de las de su sexo.

Otoko se sintió oprimida, tanto por su propia repugnancia ante aquella operación como por los sentimientos que había despertado en ella la franqueza de Keiko. El olor acre quedó flotando aun después que Keiko se hubo retirado al cuarto de baño para quitarse con agua los restos de crema. Cuando regresó levantó su falda y extendió una pierna esbelta y blanquísima.

–Tócala y verás. Ahora está suavísima.

Otoko miró la pierna, pero no la rozó. Keiko se acarició la pantorrilla con la mano derecha y miró a Otoko como si se preguntara qué le estaba ocurriendo.

–¿Te preocupa algo? –preguntó.

Otoko evitó su mirada.

–Keiko, te ruego que de ahora en adelante no hagas más eso en mi presencia.

–Es que no quiero ocultarte nada más. Ya no tengo secretos para ti.

–No veo por qué tienes que mostrarme algo que yo considero ofensivo.

YASUNARI KAWABATA LO BELLO Y LO TRISTE pag.83

Modificaba su voz para encarnar a distintos personajes y los hombres sentían arder su sangre escuchando la versión de los combates, mientras en las mujeres vibraba el bajo vientre cuando se transformaba en seductor aquel hombre a la vez vulnerable y violento. Todos olvidaban su invalidez porque, aun con sus piernas inútiles, estaba más vivo que los demás.

Así, de pueblo en pueblo, dejaron atrás la costa donde se les había unido Kilia y avanzaron por Pérgamo hacia la famosa Vía Real de los antiguos persas, que les llevó hasta Sardis, en el valle del Pactolo, el río de las arenas de oro.

Por el camino Kilia, deseosa de hacerse útil, empezó a acompañar a Uruk en sus canciones amorosas, con su voz seductora que se complementaba muy bien con la del sogdiano. Además adquirió un nuevo nombre porque Ruchaim, después de consultar su libro y elaborar combinaciones cabalísticas con las letras-números de «Kilia», rechazó esta denominación por inadecuada, y también la de Falkis. Los demás propusieron otros nombres hasta que Uruk, hasta entonces silencioso, decretó:

—Te llamaremos Nur, luz. La llevas en tus ojos.

Uruk le contó después que la diosa de la luz, en su tribu, era una deslumbradora pajarita blanca. No se sabe en qué tierras del sur pasa el invierno tras las más altas montañas, hasta que reaparece en primavera. Muy pocos tienen la suerte de verla, porque su extremada blancura es cegadora, pero cuando se consigue, porque ella se deja mirar, es siempre anuncio de grandes cosas.

JOSE LUIS SAMPEDRO LA VIEJA SIRENA pag.83

Pero luego se arrepintió. No del miedo que había reflejado en la pintura, sino del mero hecho
de haberme pintado. Y yo me siento como alguien a quien su padre recuerda con vergüenza y
remordimientos. ¿Por qué se arrepintió de haberme pintado el maestro ilustrador de manos
maravillosas?
1. Porque la pintura de la Muerte, yo, no ha sido hecha con la suficiente destreza. Como podéis
ver, no soy tan perfecta como lo que pintan los grandes maestros venecianos ni como lo que
pintaban los antiguos maestros de Herat. Yo misma siento vergüenza del aspecto descuidado con
que me dibujó el gran maestro y que no se corresponde a la seriedad de la Muerte.
2. El maestro ilustrador que me pintó, engañado de una manera diabólica por el anciano, se
encontró de repente y sin haberlo pensado imitando el estilo y el punto de vista de los maestros
francos y le reconcomían el alma lo que consideraba una cierta falta de respeto hacia los antiguos
maestros y una extraña deshonra que sentía por vez primera.
3. Y además algo de lo que debería haberse dado cuenta, como algunos imbéciles aquí
presentes que de tanto verme empiezan a sonreír: la Muerte no es cosa de broma.
Ahora el maestro ilustrador que me pintó recorre las calles de noche como si no pudiera
detenerse, abrumado por los remordimientos; como algunos maestros chinos, cree ser lo que ha
pintado.

ORHAN PAMUK ME LLAMO ROJO pag 83

«¡Qué buena pareja hacen los dos!» Pero que aquí, al hacerla yo con relación a Violeta y a Tomás Igueldo, estaba ateniéndome más a aquello que, viéndoles juntos, hacía que me sintiera yo misma romántica y enzarzada en una aventura imprevisible, antes que cualquier otra consideración. Quisiera poder decir ahora, después de tantos años, lo que veía entonces, con dieciséis, al ver juntos a Violeta y a Tomás Igueldo: veía una relación intensamente espiritual, una idea que había tomado quizá de alguna lámina que representaba a Dante espiando el paso de Beatriz por una plaza. Por aquel entonces consideraba yo vulgar y estéril cualquier relación amorosa que fuese natural, posible, convencionalmente agradable para todo el mundo. Cualquier relación afectiva que recordase el matrimonio me parecía por aquellos tiempos intensamente vulgar y embotada. Naturalmente, gran parte de estas cosas funcionaron en mí como impulsos musicales, movimientos del ánimo carentes de concepto: me movía y me emocionaba todo aquello de cuya existencia no dudaba y que no lograba sin embargo conceptualizar de ningún modo. Así, aquella relación entre Violeta y Tomás, cuya visión me complacía sin concepto, como una arbitraria deli-cada transparencia inmóvil de un paisaje.

ALVARO POMBO DONDE LAS MUJERES pag.83

"Desde entonces, para nosotros se había borrado todo lo anterior al Salto Mortal. Nos
tocaba, pues, vivir como si nos hubiéramos quedado amnésicos tras pasar por aquello, y sin
conservar traza alguna de lo anterior en nosotros. Ciertamente habíamos apostatado. Como
habíamos librado aquel combate mortal, no nos cabía otra expectativa que continuar en esta
vida como autómatas; pero como unos autómatas sensibles al sufrimiento. Esto le sucedía a
Patrón, y me sucedía a mí. Él llegó a decir que esa situación era como caer en el infierno. Yo
me siento solidario con él, pero a lo largo de estos años nunca hemos hablado sobre qué tipo
de infierno era ése. Aunque hemos vivido todo el tiempo juntos, la verdad es que hemos
llegado hasta hoy sin haber hablado entre nosotros de los temas más importantes.

"A partir del Salto Mortal hemos vivido hasta ahora como si estuviéramos muertos. Como
cadáveres vivimos, según ya he dicho, pero, por expresarlo de otra manera, diré que estamos
en un letargo invernal. Como un oso delicado de salud que dentro de su guarida puede morir
en cualquier momento de su letargo. Patrón es una personalidad compleja, y su experiencia
interna quizás haya sido otra. Sin embargo, por lo que a mí respecta, jamás en mi vida he
pasado por una década tan ociosa como esta última. Tan ociosa ha sido, que tal vez hayamos
quedado en muy mal lugar. Si la actividad mental ayuda a eliminar el colesterol, en nuestro
caso es como para que esa sustancia se nos pegue a las venas del cerebro hasta hacerlas
reventar.
KENZABURO OE SALTO MORTAL pag.83

Fue entonces cuando empezaron nuestros prolongados viajes por todos los
Estados Unidos. Pronto llegué a preferir a cualquier otro tipo de alojamiento para
turistas los que proporcionaba el Functional Motel: escondrijos limpios,
agradables, seguros; lugares ideales para el sueño, la discusión, la
reconciliación, el amor. Al principio, mi temor de suscitar sospechas me hacía
pagar ambas secciones de una unidad doble, cada una equipada con una cama
de dos plazas. Me preguntaba para qué clase de cuádruple juego se había ideado
tal disposición, ya que sólo una farisea parodia de intimidad podía obtenerse
mediante el tabique incompleto que dividía la cabaña o cuarto en dos nidos de
amor comunicados. Con el tiempo, las posibilidades sugeridas por tan honesta
promiscuidad (dos jóvenes parejas intercambiando alegremente sus compañeros,
o un niño sumido en un sueño ficticio para ser testigo auricular de sonoridades
primitivas) me hicieron más audaz, y de cuando en cuando alquilaba una cabaña
con una cama de dos plazas o una cama y un catre, una celda paradisíaca con
visillos amarillos, corridos para crear una ilusión matinal de Venecia, de sol
resplandeciente, cuando en realidad no estábamos sino en Pennsylvania y llovía.
Así pudimos conocer –nous connûmes, para usar un giro flaubertiano– la
cabaña de piedra, bajo enormes árboles a la Chateaubriand, y la unidad de
ladrillo, y la unidad de adobe, y el hotelillo estucado, emplazados en lo que el
Libro de Viajes de la Asociación Automovilística describe como lugares
«umbrosos», «vastos», «en medio de un hermoso paisaje». Las casuchas de
troncos, cabadas con nudoso pino, recordaban a Lo los huesos de una gallina
frita por su fulgor oro-viejo. Desdeñábamos las feas chozas de madera
blanqueada: su tufillo a cloaca o algún otro hedor peculiar y melancólico, su falta
absoluta de cosas elogiables (salvo las «buenas camas») y su hosca propietaria,
siempre dispuesta a que rechazaran su obsequio («... bueno, puedo darle...»).

Nous connûmes (esto es de veras divertido) la presunta seducción de sus
tautológicos nombres –todos esos Hotel del Crepúsculo, Cabaña de las Cumbres,
Cabaña del Pinar, Cabaña Montañesa, Cabaña del Horizonte, Cabaña del Verde
Prado, Cabaña de Mac, Cabaña del Parque. A veces había un agregado especial
en la inscripción, algo así como «Bienvenidos los niños; se permiten animales
domésticos». (Bienvenido tú, se permite tu entrada). Los baños eran casi
siempre duchas entre azulejos, con una variedad infinita de sistemas de canillas,
pero con una característica común definidamente no-laodicea: cierta tendencia –
durante su funcionamiento– a variar instantáneamente la temperatura del agua
(un calor infernal o un frío de hielo), lo cual dependía de que el vecino hiciera
girar su propia canilla «caliente» o «fría», privando así de un complemento
necesario a la otra ducha graduada con tanto esmero. En algunas cabinas se
veían instrucciones pegadas sobre el inodoro (sobre cuyo tanque se
amontonaban sin asomo de higiene las toallas): en ellas se pedía a los
huéspedes que no arrojaran a ese receptáculo latas de cerveza, cartones... Otras
tenían noticias especiales bajo un vidrio, tales como «Sugestiones interesantes».
(Jinetes: Con frecuencia podrá usted ver a jinetes que bajan por la calle
principal, de regreso de una romántica cabalgata. «A las tres de la mañana», dijo
socarronamente la poco romántica Lo).
Nous connûmes los diversos tipos de conductores de cabañas volantes: el
criminal reformado, el profesor jubilado, el viajante de comercio, entre los
hombres; las variantes maternales, seudo-distinguidas y madámicas, entre las
mujeres.

VLADIMIR NABOKOV LOLITA pag.83

¿Venís quizá en la busca
de la bella lagarta,
verde como los trigos
de mayo,
como las cabelleras
de las fuentes dormidas,
que os despreciaba, y luego
se fue de vuestro campo?
¡Oh dulce idilio roto
sobre la fresca juncia!
¡Pero vivir!, ¡qué diantre!
me habéis sido simpático.
El lema de "me opongo
a la serpiente" triunfa
en esa gran papada
de arzobispo cristiano

GARCIA LORCA EL LAGARTO VIEJO pag 83.

El matrimonio como costumbre, como cultivo del placer habitual, es un factor de deterioro, porque en el hábito no hay amor

Sólo para los muy, muy pocos que aman, la relación conyugal tiene significación, y entonces es indestructible, entonces no es mero hábito o mera conveniencia ni está basada en la necesidad biológica, sexual. En ese amor que es incondicional se han fusionado las identidades, y en una relación así hay una cura posible, hay esperanza.

Pero para la mayoría de ustedes, en la relación conyugal no hay fusión. Para unir entre sí las identidades separadas, tanto el marido como la esposa tienen que conocerse a sí mismos. Eso significa amar. Pero no hay amor, lo cual es un hecho obvio. El amor es siempre puro, nuevo, no es mera gratificación ni mero hábito. El amor es incondicional. Y no es así como ustedes tratan a sus esposas o maridos, ¿verdad? Cada cual vive en su propio aislamiento, y ambos han establecido sus hábitos de placer sexual asegurado. ¿Qué le sucede al hombre que tiene una renta asegurada? Es obvio que se te deteriora. ¿No lo han notado? Observen al hombre que tiene una renta a

segurada y pronto verán con cuánta rapidez su mente se deteriora. Puede tener una gran posición, puede haber adquirido una reputación por su ingenio, pero la plenitud de la alegría de vivir lo ha abandonado.

.KRISHNAMURTI AMOR.SEXO Y CASTIDAD pag.83

Mientras
con la mano colocada en el sello de cera recordaba lo que mi madre me
había referido de las botellas mágicas, mi «¿por qué no?» me insinuaba que
acaso fuera cierto que a través de los polvos del sol apareciesen las hadas
aéreas. Pero cuando esta idea, después de haber penetrado en mi espíritu,
parecía dispuesta a fijarse en él, ofrecióseme como absurda y grotesca

Esperé, observé. No vi nada, no sentí nada. ¡Aquello me desilusionó!
¡De tal modo la esperanza de sobrepujar a la Naturaleza se desliza pronta y
hábilmente en nuestras almas! ¡Nada, ni aun siquiera una vaga y confusa
ilusión, ni una confusa imagen! Sucedía lo que había previsto. ¡Qué
decepción! Experimenté una especie de despecho. Arrellanado en mi
sillón, me juré ante aquellos egipcios de rasgados ojos negros que me
rodeaban cerrar mejor mi alma en lo sucesivo a las mentiras de los
cabalistas. Reconocí, una vez más, la sabiduría de mi buen maestro, y
resolví, a ejemplo suyo, guiarme por la razón en todos los asuntos que no
interesaran a la fe cristiana y católica. Esperar la visita de una señora

salamandra, ¡qué simpleza! ¿Es posible que haya salamandras? Pero ¿quién
sabe? Y «¿por qué no?»

ANATOLE FRANCE EL FIGON DE LA REINA PATOJA pag.83

Secreto 10
La muerte hace posible la vida

Imagino que sí la espiritualidad buscara en la Avenida Madison asesoría para su comercialización, la propuesta sería: “Atemoriza a las personas con la muerte”. Esta táctica ha funcionado durante miles de años, porque todo lo que podemos ver de la muerte es que una vez que morimos, dejamos de estar aquí, y esto provoca un profundo temor. No ha habido época en que las personas no quisieran saber desesperadamente qué hay “al otro lado de la vida”.

Pero, ¿qué pasaría si no hubiera “otro lado”? Quizá la muerte es relativa, no un cambio total. Después de todo, cada 10 de nosotros está muriendo todos los días, y el momento que llamamos muerte es en realidad una extensión de este proceso. San Pablo hablaba de morir para la muerte, refiriéndose a tener una fe tan firme en la vida después de la muerte, y en la salvación prometida por Cristo, que la mordiera su poder de provocar temor. Pero morir para la muerte es también un proceso natural que ha estado en marcha en las células durante billones de años. La vida está íntimamente entrelazada con la muerte, como podemos ver cada vez que una célula cutánea es desechada. Este proceso de exfoliación es el mismo mediante el cual un árbol deja caer sus hojas —el término latino para “hojas” es folia—, y los biólogos tienden a considerar a la muerte como un mecanismo para la regeneración de la vida.

No obstante, esta perspectiva ofrece poco consuelo cuando la hoja que debe caer del árbol para dar lugar al siguiente retoño es uno mismo. En vez de examinar la muerte desde un punto de vista impersonal, quisiera que nos concentráramos en tu muerte, en el supuesto fin del tú que está vivo en este momento y que quiere seguir estándolo. El prospecto de la muerte personal es un tema que nadie quiere enfrentar; no obstante, si puedo mostrarte cuál es la realidad de tu muerte, podrás vencer toda esa aversión y miedo y prestar más atención tanto a la vida como a la muerte.

Sólo al enfrentar la muerte puedes desarrollar una pasión

verdadera por estar vivo. La pasión no es desesperación; no está impulsada por el miedo. Sin embargo, justo en este momento, muchas personas creen que están arrebatando la vida a las mandíbulas de la muerte, desesperados por el conocimiento de que su tiempo en el planeta es muy breve. Pero cuando nos consideramos parte de la eternidad, se termina este arrebatar las migajas de la mesa y en su lugar recibimos la abundancia de la vida, de la que oímos hablar tanto y que pocas personas poseen

DEEPAK CHOPRA EL LIBRO DE LOS SECRETOS pag.83

—¡Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron
nombre de dorados; y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de
hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino
porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y
mío! Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes; a nadie le era necesario,
para alcanzar su ordinario sustento, tomar otro trabajo que alzar la mano
y alcanzarle de las robustas encinas, que liberalmente les estaban convidando
con su dulce y sazonado fruto. Las claras fuentes y corrientes ríos, en magnífica
abundancia, sabrosas y transparentes aguas les ofrecían. En las quiebras de
las peñas y en lo hueco de los árboles formaban su república las solícitas y discretas
abejas, ofreciendo a cualquiera mano, sin interés alguno, la fértil cosecha
de su dulcísimo trabajo. Los valientes alcornoques despedían de sí, sin otro
artificio que el de su cortesía, sus anchas y livianas cortezas, con que se comenzaron
a cubrir las casas, sobre rústicas estacas sustentadas, no más que para
defensa de las inclemencias del cielo

Todo era paz entonces, todo amistad,
todo concordia; aún no se había atrevido la pesada reja del corvo arado a abrir
ni visitar las entrañas piadosas de nuestra primera madre, que ella, sin ser forzada,
ofrecía por todas las partes de su fértil y espacioso seno lo que pudiese
hartar, sustentar y deleitar a los hijos que entonces la poseían. Entonces sí que
andaban las simples y hermosas zagalejas de valle en valle y de otero en otero,
en trenza y en cabello, sin más vestidos de aquellos que eran menester para
cubrir honestamente lo que la honestidad quiere y ha querido siempre que se
cubra, y no eran sus adornos de los que ahora se usan, a quien la púrpura de
Tiro y la por tantos modos martirizada seda encarecen, sino de algunas hojas
verdes de lampazos y yedra entretejidas, con lo que quizá iban tan pomposas

y compuestas como van ahora nuestras cortesanas con las raras y peregrinas
invenciones que la curiosidad ociosa les ha mostrado. Entonces se decoraban
los concetos amorosos del alma simple y sencillamente, del mesmo modo y
manera que ella los concebía, sin buscar artificioso rodeo de palabras para
encarecerlos. No había la fraude, el engaño ni la malicia, mezcládose con la verdad
y llaneza. La justicia se estaba en sus propios términos, sin que la osasen
turbar ni ofender los del favor y los del interese, que tanto agora la menoscaban,
turban y persiguen. La ley del encaje aún no se había sentado en el entendimiento
del juez, porque entonces no había qué juzgar ni quién fuese juzgado.
Las doncellas y la honestidad andaban, como tengo dicho, por dondequiera,
sola y señera, sin temor que la ajena desenvoltura y lascivo intento le
menoscabasen, y su perdición nacía de su gusto y propia voluntad. Y agora, en
estos nuestros detestables siglos, no está segura ninguna, aunque la oculte y
cierre otro nuevo laberinto como el de Creta

CERVANTES DON QUIJOTE DE LA MANCHA pag.83

III. Meditación sobre la ilusión

Si aún estás bajando te has liberado

Medita como sigue:

Las actividades sexuales, manipulación de la maquinaria,

la simulación de risa, sonidos esporádicos y apariciones terroríficas,

En verdad estos fenómenos son en naturaleza ilusiones

Sin embargo pueden aparecer en verdad ellos

Son irreales y falsos

Son como sueños y apariciones

No permanentes, no fijas

¿Qué ventaja hay en apegarse o tener miedo de ellas?

Todo son alucinaciones de tu mente

Tu mente misma no existe

Por lo tanto, ¿por qué existen ellas?

Solo tomando estas ilusiones por algo real tú navegarás alrededor

de esta confusa existencia

Todas son como sueños, como ecos

Como ciudades de nubes

Como espejismos, como formas relajadas

Como La luna vista en el agua

No son reales ni un momento

Manteniéndote firme agudamente en esta línea de pensamiento

La creencia de que ellas son reales es disipada

Y la liberación es alcanzada

LIBRO TIBETANO DE LOS MUERTOS 36*3=108-83=25

martes, febrero 16, 2010

TITULARES

 

AL QUE CONSERVA UN HILO CON SUS ANTEPASADOS,SU VOZ LE SERA ESCUCHADA

  La Reina  bastarda

Yo lo que quería era ser futbolista,pero mi papa…….

Quiero hacer mis discursos cantando.Se hablará de mi a través de los siglos.

Me han metido en el laberinto griego.

Como hace 100 años.¡Si yo contara¡

Habla,habla.

 

viernes, febrero 12, 2010

EFEMERIDES DEL 11 DE FEBRERO

Cosas que han pasado un 11 de Febrero como hoy otros años:

  • 641 Muere Heraclio I, emperador de Bizancio
  • 1531 Enrique VIII es reconocido como jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra
  • 1535 Nace el Papa Gregorio XIV
  • 1573 El explorador inglés Francis Drake llega al Océano Pacífico
  • 1596 Concluye en Manila la única expedición española de descubrimiento conducida por una mujer: Isabel Barreto
  • 1606 La Corte de Felipe III se traslada de Valladolid a Madrid
  • 1650 Muere René Descartes, filósofo y matemático francés
  • 1727 Fracaso español en el intento de recobrar por la fuerza la plaza de Gibraltar
  • 1768 Los colonos de Massachusetts se reúnen para defender sus intereses frente a Inglaterra
  • 1774 El Gabinete inglés comunica al Gobierno español su intención de retirar todas las fuerzas de las islas Malvinas
  • 1809 Robert Fulton patenta el barco a vapor
  • 1847 Nace el inventor Thomas Alva Edison
  • 1858 La Virgen María se le aparece por primera vez a Santa Bernardette de Lourdes
  • 1859 Muere el obispo José Eusebio Colombres, considerado el fundador de la industria azucarera tucumana
  • 1873 Amadeo de Saboya abdida del trono español. Nace la I República Española
  • 1894 Fallece el compositor Pascual Arrieta, llamado Emilio Arrieta
  • 1909 Nace el cineasta Joseph Mankiewicz
  • 1917 Nace el escritor Sidney Sheldon
  • 1925 Muere el poeta y cantante Aristide Bruant
  • 1928 El general nicaragüense Augusto César Sandino huye a Honduras
  • 1929 Tratado de Letrán entre la Santa Sede y la Italia de Mussolini. Se acuerda la creación de la Ciudad del Vaticano como Estado
  • 1941 Regresa a La Habana la tripulación del avión “Teniente Menéndez” tras un viaje de 32.000 kms por toda América
  • 1948 Muere el cineasta Serguei M. Eisenstein
  • 1956 Se aprueba en Bolivia la ley que da el derecho al voto a los indígenas, mujeres y militares
  • 1973 Se retiran de Vietnam del Sur las últimas unidades estadounidenses de combate
  • 1975 Margaret Thatcher es nombrada Presidente del Partido Conservador
  • 1979 El ayatollah Khomeini toma el poder absoluto en Irán y proclama la República Islámica
  • 1984 El transbordador espacial “Challenger” aterriza en Cabo Cañaveral tras once días de permanencia en el espacio
  • 1990 Nelson Mandela, líder del Congreso Nacional Africano de Sudáfrica, sale de la cárcel después de 27 años
  • 1994- Fallece William Conrad, actor estadounidense.

    1996- Fallece Amelia Rosselli, escritora y poetisa italiana.

    1997- El ex presidente del Congreso de Ecuador Fabián Alarcón se convierte en jefe del Estado "interino", por decisión de dos tercios del Congreso.

    1999- El Congreso paraguayo aprueba enjuiciar políticamente al presidente Rául Cubas por "mal desempeño de sus funciones y delitos cometidos en el ejercicio de cargo".

    2000- El ministro para Irlanda del Norte, Peter Mandelson, suspende el Gobierno y la Asamblea autónomas, 72 días después de su fundación.

    2002- Reabren en Argentina el mercado único y libre de divisas tras once años de paridad entre peso y dólar.

    2004- Orden de búsqueda y captura internacional del ex ministro paraguayo de Justicia y Trabajo Silvio Ferreira.

    2005- Fallece Arthur Miller, dramaturgo estadouniden

    2010-Buzz de Google

jueves, febrero 11, 2010

NIYAZ - World music for the 21st Century

NIYAZ - World music for the 21st Century

56 AÑOS-MEDIA VIDA

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Atraviesa usted actualmente por grandes dificultades —prosigue la anciana—, está rodeado de
hombrecitos.
Conozco perfectamente a estos hombrecitos. En el Canon taoísta se les llama sanshi, los «tres

cadáveres», viven desnudos, habitan a menudo en los cuerpos de los hombres, se esconden en su
garganta y se alimentan de su saliva. Esperan a que éstos estén dormidos para ascender a la corte
celestial a fin de informar al Señor del Cielo de los vicios en que han caído.
La anciana dice también que un hombre malvado de ojos inyectados en sangre quiere castigarme
y que me costará mucho escapar de él, por más que haga votos y queme incienso.
La mujer gruesa se desliza del sillón al suelo, rueda sobre el piso. No es de extrañar que éste se
halle limpio; enseguida advierto que mis pensamientos son impuros y ella reanuda sus
imprecaciones contra mí. Me asegura que los tigres blancos que me rodean son un total de por lo
menos nueve.
—¿Me queda alguna posibilidad de salvación? —digo yo mirándola

GAO XINGJIAN    LA MONTAÑA DEL ALMA     pag.56

Gibreel, cuando se somete a lo inevitable, cuando, con párpados pesados, se desliza
hacia visiones de su peripecia angélica, se cruza con su amante madre que tiene para él un
nombre diferente, Shaitan, le llama, Shaitan, ni más ni menos, porque él ha estado enredando
con los tiffins que hay que llevar a la ciudad, para almuerzo de los oficinistas, chico travieso

ella corta el aire con la mano, el muy granuja ha puesto recipientes de carne destinados a los
musulmanes en las bolsas de los hindúes no vegetarianos y los clientes se han indignado.
Diablillo, le reprende, pero luego lo toma en brazos, mi pequeño farishta, los niños ya se sabe,
y él la deja atrás mientras sigue hundiéndose en el sueño y creciendo a medida que va cayendo,
y aquella caída empieza a parecer una huida, y la voz de su madre flota hasta él desde lo hondo,
baba, mira cómo has crecido, qué enorme, ah, ah, palmadas. Él, gigantesco, sin alas, tiene los
pies en el horizonte y los brazos alrededor del sol. En los primeros sueños, él ve comienzos:
Shaitan, expulsado del cielo, extiende el brazo hacia una rama de la Cosa Suprema, el loto del
último confín que está debajo del Trono, pero Shaitan no lo alcanza, cae, plaf. Pero siguió
viviendo, no estaba, no podía estar muerto, cantaba desde las profundidades del infierno sus
versos suaves y seductores. Oh, las dulces canciones que él cantaba y en las que sus hijas
hacían coro diabólico, sí, las tres, Lat Manat Uzza, niñas sin madre que ríen con su abba, que
esconden la risa con la mano mirando a Gibreel, ya verás la broma que te reservamos, a ti y al
comerciante de la montaña

SALMAN RUSHDIE     LOS VERSOS SATANICOS     pag.56

Mucho después,
mientras el padre trabajaba en una serie de maniquíes infantiles, lo

comprendieron todo: «¡Todo por culpa de esas malditas películas!»,
gritó el hijo.
El hombre de la calle había comenzado a perder la pureza de sus
gestos por culpa de esas malditas películas de las que traían cajas y
más cajas de Occidente y que se proyectaban durante horas en los
cines. Nuestra gente dejaba de lado sus propios gestos a una
velocidad apenas perceptible y comenzaba a imitar los movimientos
de otros, a identificarse con ellos. No quiero alargarme en la multitud
de detalles que recitó el hijo para demostrarme cuánta razón tenía su
padre en el odio que sentía hacia esos nuevos movimientos
artificiales, hacia aquellos gestos incomprensibles: me explicó todas
aquellas carcajadas aprendidas de las películas, todos aquellos gestos
improcedentes aprendidos de las películas, desde cómo abrir una
ventana a cómo dar un portazo, desde cómo sostener una taza de té
a cómo ponerse una chaqueta, las afirmaciones con la cabeza, las
toses educadas, los momentos de ira, los guiños, los puñetazos, esos
movimientos vertiginosos de ojos y cejas, esas finuras o violencias
que mataban nuestra ruda e infantil inocencia. Su padre ya no quería
ni ver aquellos movimientos mestizos que habían perdido su pureza.
Decidió no volver a salir de su taller porque temía que aquellos
nuevos y falsos movimientos influyeran de manera negativa en sus
«hijos» y les hicieran perder su pureza: al encerrarse en el sótano de
su casa declaró que, de hecho, hacía mucho que había percibido «el
significado que debía ser conocido y la esencia del misterio»

ORHSN PAMUK    EL LIBRO NEGRO      pag.56

(15) Estarán sobre lechos de felicidad incrustados de oro, (16) reclinados sobre ellos, unos enfrente de otros.

(17) Serán servidos por jóvenes inmortales (18) con copas, jarras y vasos llenos de un agua de manantiales puros (19) que no nublará sus mentes ni les embriagará; (20) y con fruta de la que elijan, (21) y con la carne de ave que les apetezca.

(22) Y [con ellos estarán] compañeras puras, de hermosísimos ojos, (23) como perlas ocultas.

(28) [Se hallarán, también,] entre azufaifos cargados de fruta,(29) y acacias en flor, (30) y una extensa umbría, y aguas que brotan, (32) y fruta en abundancia, (33) que no se agotará ni será difícil de alcanzar.

(34) Y [con ellos estarán sus] esposas, elevadas [en dignidad]: (35) pues, ciertamente, las habremos creado perfectas, (36) resucitándolas como vírgenes;(37) afectuosas, afines en todo (38) a los que han alcanzado la rectitud:(39) habrá muchos de los primeros tiempos, (40) y muchos de los últimos tiempos.

MAHOMA    SURA 56

Oki le contó que del otro lado de la bahía, un poco más allá de Ito, solían verse cardúmenes enteros de delfines.

Los persiguen hasta obligarlos a llegar cerca de la costa, y entonces los hombres se tiran al agua y los agarran a mano limpia. Los delfines no resisten que se les hagan cosquillas bajo las aletas.

–Pobrecitos.

Me pregunto si una chica bonita lo resistiría.

–¡Qué idea tan repugnante! Creo que se defendería a arañazos.

–Es probable que los delfines sean más mansos.

YASUNARI KAWABATA   LO BELLO Y LO TRISTE       pag.56

Tierra, divina diosa, Madre Naturaleza, que engendraste todas las cosas
y das a luz siempre de nuevo el sol que has donado a las naciones; guardiana
del cielo y del mar, y de todos los dioses y potencias; por tu influencia toda la
naturaleza se apacigua y se echa a dormir... De nuevo, cuando te place, envías
la alegre luz del día y alimentas la vida con tu eterna seguridad; y cuando el
alma del hombre se va, vuelve a ti. En verdad te llaman justamente se salió de haber pasiego la volvió estado mirando oferta de ustedes y de momento cuerno 90 es externo no es Norberto muy buena pero de momento no lo puedes cuero, y un poco de permaneció ahí el momento pues está haciendo números y más o menos desigual una posición Gran Madre
de los Dioses; la Victoria está en tu nombre divino. Tú eres la fuente de la
fuerza de los pueblos y los dioses; sin ti nada puede nacer ni hacerse perfecto;
eres poderosa, Reina de los Dioses. Diosa, te adoro como divina, invoco tu
nombre; dígnate concederme lo que te pido, así podré dar gracias a tu divinidad
con la fe que te es debida..Ahora también suplico tu intercesión, con todos tus
poderes y hierbas, y a tu majestad: te ruego a ti, a quien la Tierra, la madre
universal, ha parido y nos ha dado como una medicina saludable para todos los
pueblos y revestido con majestad, que seas ahora muy beneficiosa para la
humanidad. Esto te ruego y te suplico: está presente aquí con tus virtudes, pues
la que te creó ha hecho que yo pueda llamarte con la buena voluntad de aquel a
quien se concedió el arte de la medicina; por consiguiente concede por amor de
la salud, buena medicina por medio de esos poderes mencionados.

ROBERT GRAVES    LA DIOSA BLANCA      pag.56

No responder a las voces de sus Padres como un deber normal. Si durante la operación hay un momento en que se separan vida y muerte, no seremos capaces de llamarlo de nuevo al lado de la vida, y eso me preocupa hasta ponerme enferma.

La agitación de mi Madre hallaba eco en la ansiedad de mi esposa y la amplificada. Con movimientos exagerados, con una furiosa sacudida de su delgado cuello, dijo:

En nuestra comarca, muchísimas veces, si alguien que estaba a punto de morir oía  la voz de un pariente, volvía inmediatamente a la vida. Inhalando ruidosamente, pareció morderse la lengua.

KENZABURO OE    ¡ DESPERTAD,OH JOVENES DE LA NUEVA ERA¡     pag.56

 

jueves, febrero 04, 2010

DIA MUNDIAL CONTRA EL CANCER

Estaba enfermo, y a un paso de la muerte, invadido por el cáncer de hígado que tenía la certeza de padecer, o, en todo caso, por la cirrosis avanzada, que era un hecho reconocido por quienes le rodeaba, de modo que no era cuestión de que tomara la pluma para escribir. ¿por qué se empeña en hablar como si de veras padecieron cáncer incurable y estuviera a punto de entrar en coma, cuando todos los síntomas que manifiesta contradicen esa creencia suya?-Aunque haya sido el médico quién te ha ordenado llenarme los oídos de mentiras acerca de mi cáncer, créeme, esas mentiras, apenas salidas de tu boca, toman cuerpo y revolotean alrededor de tu cabeza, de modo que no tardaras en encontrarte en medio de un enjambre de mentiras semejante una nube de mosquitos-. Cuando empezó a notar que el cáncer iba desarrollándose en sus entrañas con la exuberancia de la malta en fermentación, fue tomando conciencia de que poco a poco se inclinaba de todas sus ataduras, por el propio juego de la naturaleza y de su poder. Ello ocurría sin que tuviera que molestarse en lo más mínimo por asumir una frustración tras otra. Le bastaba con permanecer tranquilamente echado: incluso cuando dormía, el cáncer que habitaba dentro de el abría el camino a la libertad seguía creciendo imperturbable A menudo, mientras su cabeza y a causa del accidente, no solamente la porción de la realidad que entraba en su campo visual, sino también las formas creadas por su imaginación, se le presentaban como veladas por la bruma. En un espacio dentro del cual su cáncer tomo buen aspecto de un macizo de jacintos o crisantemos amarillos cuyas corolas,abiertas de par en par eran bañadas por un suave resplandor violeta .En tales momentos, y hasta que la fatiga  alcanzaba el centro de su cerebro, respiraba con particular concentración y, reuniendo de las entradas de su nariz las potencias sensibles que le era posible ,se esforzaba por percibir el olor a jacinto o a crisantemo de su cáncer.

 

KENZABURO OÉ       -Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura     pag.102

Sumire subía por una escalera de caracol para reunirse

con su madre que había muerto mucho tiempo atrás. Su madre la esperaba arriba. Tenía algo que comunicarle. Una información importantísima que Sumire debía conocer para seguir viviendo. Sumire temía aquel encuentro. Era la primera vez que veía a un muerto y, además, no sabía cómo era su madre. Tal vez ésta –por alguna razón desconocida– sintiera hacia ella hostilidad o malevolencia. Pero tenía que verla. Era su primera y última oportunidad.

En lo alto había un amplio rellano con una pared al fondo. Un sólido muro de piedra. Justo a la altura de su rostro, se abría un agujero redondo parecido a un respiradero. Un pequeño agujero de unos cincuenta centímetros de diámetro. Y la madre de Sumire estaba allí incrustada, en una posición incómoda, como si la hubieran embutido en el agujero a la fuerza, empezando por los pies. Sumire comprendía que su tiempo había acabado.

Yo soy don Juan, emperador de todos los reinos del mundo.

.HARUKI MURAKAMI        SPUTNIK MI AMOR       PAG.102

—¡Empieza la fiesta, la fiesta del fuego!
Y las llamas se ondulan hacia el cielo. Cuando se acercan las dos arcas
sagradas, las mujeres del pueblo, ahora incorporado al municipio, salen
corriendo de sus casas y ayudan a tirar de las cuerdas de los
palanquines. Finalmente, delante del templo, se hace el ofrecimiento de
las antorchas y la fiesta se prolonga hasta el amanecer.
Pero aquel año la célebre fiesta fue suprimida. Por economía, se dijo.
Tampoco se celebró aquel año la «Fiesta del Yaro» dedicada al dios de
Kitano. Se dijo que a causa de la mala cosecha no se había preparado
el palanquín.
Hay en Kioto muchas otras fiestas, como la «Misa de Difuntos con
Calabazas» que se celebra en el templo de Anrakuyo, o el «Conjuro de
los Pepinos» del templo de Rengeji. Cabría preguntarse si estas fiestas
representan al mismo tiempo el espíritu de la antigua ciudad imperial y
el gusto de sus actuales habitantes. En los últimos años se ha
resucitado el «Viaje del Ave del Paraíso» en nave con cabeza de dragón
por el río Arashiyama, y el «Banquete del Gyokusui», que tiene lugar en
el arroyo del jardín del santuario de Kamigamo. Ambos fueron en otros
tiempos juegos elegantes de la antigua nobleza palaciega.
En el «Banquete del Gyokusui», los convidados, luciendo el antiguo
traje de Corte, se sientan en la orilla y, mientras pasan ante ellos las
tacitas de vino, escriben versos o dibujan. Toman una tacita, beben y
vuelven a dejarla en el agua, para que siga flotando. Unos pajes se
encargan del servicio.

 

YASUNARI KAWABATA    KIOTO     pag.102

el buen ánimo requiere culos, tetas y vino. Así lo decía su padre ante la redonda jeta de fray Bartolomé. Nadie lo iba a desmentir. El soldado tiene un duro oficio y merece una rotunda paga. La paga se la cobra en las tabernas y los burdeles cuando reina la paz, en el pillaje y las violaciones cuando arde la guerra. Es simple, conocido. Y está consagrado por la costumbre.

Arrastró a Francisco. El lupanar no se distinguía de las casas vecinas, aunque parecía más bajo y oscuro. Estaba en un extremo de la agitada ciudad. La puerta de color verde tenía por aldaba la cabecita de un monstruo que sacaba la lengua. Fueron conducidos al salón por una mestiza e invitados a sentarse. Encontraron varios hombres ocupados en recibir las atenciones de unas mujeres. Reían bajito mientras intercambiaban caricias. Una mulata ofrecía vasos de pisco.

Francisco y Lorenzo empezaron a beber. En seguida se les acercaron dos mujeres. La de tez perlada depositó suavemente su mano sobre la de Francisco. Era tierna y embriagadora. Francisco fue recorrido por una corriente de hormigas

 

MARCOS AGUINIS    LA GESTA DEL MARRANO     pag.102

Yo soy don Juan, emperador de todos los reinos del mundo.

—¿Qué? – pregunto Céu, aumentando el volumen de la radio y buscándome el cuello con la lengua.

Y me acordé también del jardín, de los estanques de agua corrompida y de peces difuntos, de la jaula de los periquitos abandonada, de un pedazo de quinta con cabrahígos y la mazorca de un espantajo en un rincón de la huerta o de lo que quedaba de la huerta, tomateras pendientes de las cañas, patatas germinadas, berro silvestre, canales de riego obstruidos por piedras y arena, y un fulano viejo, de chaleco y sombrero, revolcándose con la tripa al aire en un pomar olvidado, acompañado por una perra leprosa, sin raza, de vientre flojo, con enjambres de moscas en las heridas de las orejas. Claro que no existían cigüeñas, que no existían nidos en las chimeneas del granero, nada salvo edificios y más edificios desvaídos, con la ropa de los miradores que hacían señales como los barcos que parten. Me acosté sin ruido al lado de mi mujer y apreté el ombligo contra su espalda:

ANTONIO LOBO ANTUNES   TRATADO DE LAS PASIONES DEL ALMA   pag-102

Y también él esperaba, esperaba, levantados los brazos, con el sueño y el paisaje,
contemplaba los campos inmóviles en que pastaba inmóvil el ganado; percibía el silencio de los
incendios convertidos en inmóvil brasa, y ningún vuelo de ave atravesaba las moradas del éter; más
altos subían los incendios en la inmovilidad, se henchía el estrépito de las múltiples voces en el
silencio inquebrantable, más y más profunda se tornaba la nostalgia, quietos estaban los soles, y el
latir del corazón golpeaba cada vez más pesado contra las paredes de lo ilimitado interior y
exterior... Oh, ¿cuándo llegaría el fin? ¿dónde estaba el fin? ¿cuándo se vaciaría la perdición hasta
las heces? ¿había un grado extremo en el creciente silencio? Y le pareció como si ese último
silencio acabara de ser alcanzado: vio las bocas de los hombres horriblemente abiertas unas frente a
otras, ni un sonido escapaba de las secas cavidades, y ninguno de ellos entendía ya al otro. Habían
perdido el habla por la conciencia de la culpa, sintiéndose culpables por la pérdida del habla; era el
último grado de silencio en lo terreno, era el último silencio del hombre y, viéndolo, también su
boca quería abrirse en un mudo grito de horror. Pero viéndolo aún, antes casi de haberlo visto, ya no
lo veía más. Y es que en la más súbita tiniebla había desaparecido lo visible, la luz del sueño, el
paisaje, los incendios, los hombres, las bocas, y era de noche, sin tiempo, sin espacio, sin mundo,
sin sonido, la negrura más vacía, la noche vacía sin forma, sin contenido; vacío y negro se tornó el
esperar, y hasta el latir calló, absorbido por el vacío. Había llegado a las heces del ser

HERMANN BROCH   LAMUERTE DE VIRGILIO    pag.102

“Este es reo de rabiosa llama”,
por lo cual donde ves estoy perdido
y, así vestido, andando me lamento.»
Cuando hubo terminado su relato,
se retiró la llama dolorida,
torciendo y debatiendo el cuerno agudo

A otro lado pasamos, yo y mi guía,
por cima del escollo al otro arco
que cubre el foso, donde se castiga 135
a los que, discordiando, adquieren pena.

DIVINA COMEDIA   DANTE ALIGHIERI    pag.102

Aquí residió en un tiempo
un poderoso ídolo de muchas batallas,
se llamaba el Cromm Cruaich
y privaba de la paz a todas las tribus.
Sin deleitarse en su honor
sacrificaban a sus desdichados niños
con mucha lamentación y peligro,
derramando su sangre alrededor de Cromm Cruaich.
Leche y grano
deseaban con urgencia que él les diera
a cambio de una tercera parte de su prole sana.
El horror qué les causaba era grande.
Los nobles goideles
se prosternaban ante él;
por los sacrificios sangrientos que le ofrecían
la llanura es llamada «La Llanura de la Adoración»
Actuaban perversamente,
se golpeaban las palmas, se aporreaban los cuerpos,
lamentando al monstruo que los esclavizaba,
sus lágrimas caían en abundancia.
En una fila estaban
doce ídolos de piedra;
para encantar cruelmente a la gente
la imagen del Cromm era de oro.
Desde el reinado de Heremon,
el noble y agraciado,
esa adoración de piedras existió
hasta la llegada del buen Patricio de Macha

ROBERT GRAVES   LA DIOSA BLANCA     pag.102

¡Sí, por fin me parezco a lo que quería parecerme!
¡Sí, me parezco y me he convertido en Él!».
¿Quién era ese «Él»? En ese momento de mi viaje por el País de
las Maravillas comprendí por fin por qué ese Él al que quería
parecerme se me había aparecido. Porque a lo largo de aquel
extenso paseo nocturno no había querido parecerme a Él, porque
entonces no imitaba a nadie. No quiero que se me malinterprete, no
creo que podamos vivir sin imitar a otros, sin querer ser otros, pero
esa noche mi anhelo estaba tan reducido por el cansancio, por el
vacío de mi interior, que por primera vez en mi vida me convertí en
«igual» a ese Él cuyas órdenes llevaba años obedeciendo. Podrían
haber comprendido aquella igualdad «relativa» por el hecho de que
no había sentido miedo de Él, de que me introduje sin dudar en ese
universo imaginario al que me llamaba. Me encontraba sometido a su
mirada pero aquella hermosa noche de invierno también era libre.
Aunque fuera un sentimiento que había conseguido no como resultado
de mi propia voluntad ni de mi victoria, sino de mi cansancio y mi
derrota, esa sensación de libertad e igualdad abrió la puerta de la
intimidad entre Él y yo. (Esa confianza puede deducirse de mi estilo.)
Y así, por primera vez en años, Él me desvelaba sus secretos y yo
lo comprendía. Sí, por supuesto, hablaba conmigo mismo, pero ¿qué

son ese tipo de conversaciones sino charlas en susurros entre amigos
con la segunda persona, y después la tercera, que tenemos
enterradas dentro?
Mis cuidadosos lectores lo habrán comprendido hace mucho por el
cambio de palabras, pero, no obstante, voy a escribirlo: «Él» era, por
supuesto, el «ojo». Era el ojo quien yo quería ser. Al principio yo no
creé al ojo, sino a Él, a la persona que quería ser. Y ese Él en
quien quería convertirme me envolvió con aquella terrible y asfixiante
mirada que extendía hacia mí. Aquel ojo que limitaba mi libertad, esa
mirada cruel que veía y juzgaba todo lo que hacía colgaba sobre mi
cabeza como un sol maldito que nunca se apartara de mí. Por favor,
no se dejen engañar por mis palabras y piensen que me quejo.
Estaba muy satisfecho del brillante paisaje que me presentaba el
«ojo».

ORHAN PAMUK   EL LIBRO NEGRO     pag-102

La gran fuga tuvo lugar varias noches después, cuando los pulmones de Saladin ya
estaban casi limpios de lodo verde, gracias a los cuidados de Miss Hyacinth Phillips. Resultó
un asunto bastante bien organizado en una escala más bien grande, que afectaba no sólo a los
internos del sanatorio sino también a los detenus, como los llamaba el Mantícora, que estaban
recluidos tras cercas de alambre en el contiguo Centro de Detención. Puesto que Chamcha no
era uno de los grandes estrategas de la fuga, él se limitó a esperar al lado de la cama, tal como
le habían ordenado, hasta que Hyacinth fue a avisarle, y entonces salieron corriendo del
pabellón de las pesadillas a la claridad de un cielo frío y bañado por la luna, por delante de
varios hombres atados y amordazados: sus guardianes. Había muchas sombras que corrían por
la noche incandescente, y Chamcha vislumbró criaturas que nunca hubiera imaginado, hombres
y mujeres que tenían algo de plantas, o de insectos gigantes e, incluso, algunos eran en parte de
ladrillo o de piedra; había hombres con cuernos de rinoceronte en lugar de nariz y mujeres con
cuello de jirafa. Los monstruos corrieron en silencio hasta la cerca del complejo del Centro de
Detención, donde el Mantícora y otros mutantes de buena dentadura les esperaban junto a los
grandes agujeros que habían abierto a dentelladas en la tela metálica, y en seguida estuvieron
fuera, libres, yendo cada cual por su lado, sin esperanza pero también sin vergüenza. Saladin
Chamcha y Hyacinth Phillips corrían juntos, los cascos de chivo repicaban en el duro
pavimento: al Este, dijo ella cuando él oyó que sus propias pisadas sustituían el zumbido de susoídos, al Este, al Este, al Este corrían por carreteras de tercer orden, camino de la ciudad de Londres.

SALMAN RUSHDIE       LOS VERSOS STANICOS       pag.102

lunes, enero 25, 2010

RENOVACION DE GUARDIOLA-TIEMPO DE ESPERA CON ZAPATERO-ULTIMATUM A RAJOY.

Willie y yo tuvimos una de esas peleas que hacen historia en la vida de una pareja y merecen ser nombradas -como la «guerra de Arauco», así llamamos en la familia a una que mantuvo a mis padres en armas durante cuatro meses-, pero ahora, que han pasado muchos años y puedo mirar hacia atrás, le concedo la razón a Willie. Si me alcanzan las páginas contaré otros torneos épicos en que nos hemos enfrentado, pero creo que ninguno fue tan violento como el de Sabrina, porque fue un choque de personalidades y culturas. No quise oír sus razones, me encerré en una ira sorda contra el sistema legal, el juez, la visitadora social, los americanos en general y Willie en particular. Los dos escapamos de la casa; él se quedaba trabajando en su oficina hasta bien entrada la noche, y yo cogí una maleta y me fui donde Tabra, quien me recibió sin alharaca.

Nos conocíamos desde hacía varios años, Tabra fue la primera amiga que hice al llegar a California. Un día ella fue a teñirse el cabello color berenjena, como lo llevaba entonces, y la peluquera le comentó que una semana antes había llegado una nueva clienta que quería el mismo color, dos casos únicos en su larga carrera profesional. Agregó que se trataba de una chilena que escribía libros, y le dio mi nombre. Tabra había leído La casa de los espíritus y le pidió que le avisara la próxima vez que yo apareciera en su salón, pues deseaba conocerme. Eso ocurrió muy pronto, porque me cansé del color antes de lo esperado; parecía un payaso mojado. Tabra se presentó con mi libro para que se lo firmara y se llevó la sorpresa de que yo llevaba puestos unos pendientes hechos por ella. Estábamos destinadas a congeniar, como dijo la peluquera.

ISABEL ALLENDE-LA SUMA DE LOS DIAS      pag.12

Estaban vivos. ¡Qué maravilloso es estar vivo! Haber llegado a un paso de la muerte y estar vivos. Qué más podían pedir. Una plena sensación de grandeza nacida de ellos y ya en peligro mayor por las olas que los expul­saban, con todos los sonidos de la cólera divina, espadas gigantescas de los ciegos ángeles del mar, de lo que fue un paraíso, fragmento del edén en un espejo...

El último paso en el islote y el primero en la playa y un sollozo de mujer, un sollozo de prisionera atada. El llanto le goteaba las pestañas.

—Geo...

—Mayarí...

Sus pobres nombres.

—El mejor paseo —murmuró, mientras Geo la abraza­ba— es aquel del que se puede no regresar... Si no me llamas hubiera seguido hasta desaparecer...

—Hablas como si hablaras dormida...

—¿Y para qué despertar?

—No me parece cuerda una persona que está siempre soñando...

—Los de tu raza, Geo, están despiertos siempre, pero nosotros, no; de día y de noche soñamos. Un sueño me parece el que nos hayamos encontrado. Si hubiéramos es­tado despiertos no nos encontramos. Y esa vez hablaste poco. Yo te miraba. ¿No te fijaste? Mudo, perdido en tus pensamientos, te veía con un contento extraño, mientras Kind predicaba que el progreso aquí, que el progreso allá... Otro sueño... Pero vamos andando, que se nos hace tarde...

MIGUEL ANGEL ASTURIAS – EL PAPA VERDE    pag.12

Siendo los contendientes de la misma región, participando todos del carácter escéptico —poco aficionado al fanatismo— que los distinguía del resto de los españoles y estando unidos por lazos de toda índole, bien podían haber llegado, por reciprocidad, a una suerte de inspirado entendimiento gracias al cual habían acertado a mantener entre ellos el estado de guerra sin necesidad de llevarlo hasta la lucha armada; y que ambos sabían que tal statu quo les preservaría del combate y la destrucción, pues el día en que uno triunfase sobre el otro, todos —vencedores y vencidos— se verían arrastrados a la verdadera guerra en otro teatro de operaciones, exonerados de aquella paradisíaca drôle de guerre regionata que en todas partes concitaba tan encontrados como desmesurados sentimientos

JUAN BENET-HERRUMBROSAS LANZAS   pag.12

¡Curioso! —observó el aparecido sacando la voz sobre los lamentos del Pelele.

—Curioso, ¿por qué?... Después de todo, somos los pobres los más conformes. ¡Y qué remedio, pues! Verdá es que con eso de la escuela los que han aprendido a ler andan inflenciados de cosas imposibles. Hasta mi mujer resulta a veces triste porque dice que quisiera tener alas los domingos.

MIGUEL ANGEL ASTURIAS-EL SEÑOR PRESIDENTE      pag.12

¿La misma gente?

Soot le miró interrogante.

–¿Vamos a hacerles otra vez las mismas preguntas?

–¿Qué quieres decir?

Sejer levantó una ceja.

–Quiero decir que habrá que encontrar a gente nueva; si no las respuestas serán otra vez las mismas. Porque en realidad nada ha cambiado, ¿no?

–¿Ah, no? Quizá no hayas seguido este asunto muy de cerca, pero lo cierto es que hemos encontrado al tipo. Matado como un cochinillo. ¿Y dices que nada ha cambiado?

Luchó consigo mismo para ocultar un tono arrogante.

–Lo que quiero decir es que no obtendremos respuestas diferentes a pesar de haber encontrado al desaparecido.

–Eso –exclamó Sejer, al que se le había puesto un nudo en la garganta del tamaño de un melón– está por ver, ¿no?

Karlsen cerró la carpeta con un golpe seco.

KARIM FOSSUM-EL OJO       pag.12

Esteban se inclinó y se contempló en el
espejo que le ofrecían, agrietado por una
rajadura torcida, con los cabellos en punta.
Como él y otros me ven. ¿Quién me eligió esta
cara? Este desgraciado para desembarazarse de
sabandijas. También me lo pregunta a mí.
—Lo robé de la pieza de la maritornes —
declaró Buck Mulligan—. Se lo merece. En
obsequio a Malachi, la tía siempre elige criadas
feas. No lo induzcas en tentación. Y su nombre
es Úrsula.
Riendo otra vez, apartó el espejo de los
ojos atentos de Esteban.
—¡Qué rabia tendría Calibán al no ver su
imagen en un espejo! exclamó—. Si Wilde
estuviera vivo para verte...
Echándose para atrás y señalando,
Esteban dijo con amargura:
—Es un símbolo del arte irlandés. El
espejo agrietado de un sirviente.

JAMES JOYCE-ULISES         pag.12

El momento de ser introducidos por la fuerza en los vagones, el viaje, la llegada a Auschwitz, la selección, el baño y la entrega de la ropa. Todo esto es una serie obligatoria de instantes, como los elementos obligatorios son perfectamente consignados y documentados en las pasiones medievales. A todo esto, queda una gran pregunta: ¿cómo superar el abismo aparentemente insalvable entre la materia y el principio organizador, cómo eludir el drama que no deja de guiñar astutamente el ojo desde detrás de la estilización,

que en la situación concreta simplemente no existió y que es introducido forzosamente por la mirada retrospectiva, por la «historia» que aprehende a posteriori unos hechos que, en un principio, transcurrieron de manera muy diferente.

Dios (al hojear un libro de Mary MacCarthy): ¡por el amor de Dios!, lo importante no es si existe o no, sino solamente por qué creemos que existe o no existe.

IMRE KERTSZ-DIARIO DE LA GALERA       pag.12

Todo viaja hacia su
difuminación y se pierde y pocas cosas dejan huella, sobre todo si no se
repiten, si acontecen una sola vez y ya no vuelven, lo mismo que las que se
instalan demasiado cómodamente y vuelven a diario y se yuxtaponen,
tampoco esas dejan huella.

JAVIER MARIAS-MAÑANA EN LA BATALLA PIENSA EN MI       pag.12

Ésta le comunicó a su marido el diagnóstico del oftalmólogo: la visión de Eeyore era comparable a la de los ratones; cada ojo tenía un campo de visión diferente; también como los ratones, no percibía los

colores; además, no podía distinguir con claridad los objetos situados a más de un metro, defecto que, tal como estaban las cosas, era imposible de corregir porque el niño no mostraba ningún deseo de ver con claridad las cosas que tenía a distancia.

—Ésta es seguramente la razón por la que Eeyore mira el televisor tan de cerca, pegando casi la cara a la pantalla, durante los anuncios publicitarios, ¿verdad?

KENZABURO OE-DINOS COMO SOBREVIVIR A NUESTRA LOCURA      pag.12