jueves, octubre 25, 2007

MI NOVELA ATOMICA -658.

James Joyce Ulises 569pags. 658-569=89

Alababa la excelencia de la leche,mientras la vertía.Acurrucada junto a una paciente vaca,al romper el dia,en el fértil campo,bruja sentada en su seta venenosa,con sus arrugados dedos rápidos en las ubres chorreantes.Mugian en torno a ella,la conocían;ganado sedoso de rocio.Seda de las vacas y pobre vieja.Una anciana errante,baja forma de un ser inmortal,sirviendo al que la conquistó y alegremente la traicionó;la concubina común de ellos,mensajera de la secreta mañana.Está muy bien,señora-dijo Buck Mulligan, sirviendo leche en las tazas.

JACQUES BOREL LA ADORACION pag.658

Entró la camarera y me pregunto si quería el desayuno.Le respondí que no,que quería a mi madre, que no estaba.La camarera se encogió de hombros y supongo que me hizo alguna observación desagradable.En aquel momento, entró mi madre,y le dijo a la mujer que me trajera una taza de chocolate y unos croissants calientes.

JAROSLAV SEIFERT TODA LA BELLEZA DEL MUNDO 263pags. 263*2=526 658-526=132pag.

Durante la guerra desaparecieron de las tiendas la cerveza y el vino. Lo que vendían no se podía beber. Naturalmente, desapareció también el alcohol casero. Durante la Primera Guerra Mundial la gente preparaba en casa cerveza negra. Era horrible. En la segunda guerra se fabricaba aguardiente. Mucha gente fabricaba sus propios instrumentos. Bidlo también consiguió un ingenioso aparato de cobre y cristal. En la olla de cobre se quemaba todo: fruta estropeada con azúcar, melaza sucia, miel, viejas mermeladas. Los tubos de cristal con vapores de alcohol se enfriaban en un lavadero con agua fría. Por eso el aguardiente fabricado en casa se llamaba «lavadera».

Después de la primera quemada goteaba una especie de líquido sucio que se tenía que volver a quemar. Los bebedores más exquisitos lo quemaban incluso dos veces, sabiendo que no habría más que la mitad de aguardiente.

Bidlo tenía su aparato en casa de sus amigos en la misma calle donde residía Halas. Vivía con su madre en un pequeño piso con balcones interiores y pronto lo supo todo el edificio. La fabricación de aguardiente estaba entonces rigurosamente prohibida. Preparando bebidas, Bidlo llegó a una cierta perfección. El gasto era soportable. No obstante, cuando llevaba las botellas a casa de Halas, Bunka se enfadaba de verdad. Si la bebida no era todo lo sabrosa que podría ser, su efecto, en cambio, era muy fuerte. Como castigo, Bidlo pintó a Bunka vestida sólo con medias bebiendo el producto del dibujante en una jarra.

Lástima, las palabras de Halas se cumplieron. Antes del final de la guerra, cuando ya no cabía duda ninguna de su resultado, Bidlo contaba en el restaurante U Procházkü, en lo que hoy se llama plaza Mírové, lo que pasaría con Hitler al acabar la guerra. Uno de los presentes era espía y a mediados de enero se llevaron a Bidlo a la Gestapo. Ya no volvió y nunca más le hemos vuelto a ver.

ORHAN PAMUK EL LIBRO NEGRO pags.255*2=510 658-510=148pag.

Mucho después de que oscureciera, Galip encontró en una caja en la que Celâl había guardado todo tipo de baratijas de la época en que publicó una columna sobre los cuentos policíacos de Las mil y una noches («Ali el despierto», «El ladrón inteligente», etcétera) un mapa de El Cairo y la Guía de la Ciudad publicada por el ayuntamiento de Estambul en 1934-1935, y como esperaba, había marcado los cuentos de Las mil y una noches en el mapa de El Cairo con flechas dibujadas con un bolígrafo verde. En los mapas de algunas páginas de la Guía de la Ciudad vio también flechas dibujadas, aunque no fuera con el mismo bolígrafo, sí con el mismo verde. Mientras seguía las flechas verdes en los confusos mapas le pareció ver el de sus propias caminatas por la ciudad desde hacía una semana. Para convencerse de que no era más que un espejismo se recordó que la flecha verde pasaba por edificios de oficinas en los que no había puesto el pie, por mezquitas en las que no había entrado y por cuestas por las que no había subido y, no obstante, sí había pasado por edificios próximos, había ido a mezquitas cercanas y había subido por cuestas que llevaban a la misma colina. ¡Así pues, todo Estambul, se viera como se viese en los mapas, hervía de viajeros que habían emprendido el mismo viaje!

Colocó los mapas de Damasco, El Cairo y Estambul uno al lado del otro, tal y como había previsto Celâl en una crónica que había escrito hacía años inspirándose en Edgar Allan Poe. Para poder hacerlo necesitó arrancar las páginas encuadernadas de la Guía de la Ciudad del ayuntamiento con una hoja de afeitar que tomó del baño y que Celâl había pasado por su barba, como probaban los pelos que había en ella. Después de colocar lado a lado los mapas, en un primer momento no supo qué hacer con aquellos fragmentos de dibujos y signos cuyos tamaños, además, no coincidían. Después, como hacía con Rüya en su infancia cuando querían copiar algo de una revista, los apretó uno sobre otro contra el cristal de la puerta de la sala de estar y los contempló a la luz de una lámpara que los enfocaba por detrás. Luego los extendió para laminarlos sobre la misma mesa en que la madre de Celâl había extendido en tiempos sus patrones e intentó verlos como piezas de un rompecabezas que tuviera que completar. Lo unico que pudo ver en los mapas, colocados unos sobre otros, fue la arrugada y totalmente casual cara envejecida de un anciano.

ORHAN PAMUK ME LLAMO ROJO pags.276*2=552 658-552=106


—¿Y con qué te vas a ganar la vida? —me preguntó—. ¿Podrás cuidar de mis huérfanos?

Le hablé de mi experiencia de más de doce años al servicio del Estado y como secretario, de las múltiples lecciones que había aprendido de las batallas y de los cadáveres que había visto y de mi brillante futuro, y la abracé.

—Qué bien estábamos abrazados hace un instante —dijo—. Y ahora todo ha perdido su magia del principio.

La abracé con más fuerza para demostrarle lo sincero que era y le pregunté por qué me había devuelto con Ester la ilustración que le había dibujado hacía ya doce años después de conservarla durante tanto tiempo. En sus ojos pude leer la sorpresa que le causaba mi aturdimiento y el cariño por mí que se elevaba en su corazón y nos besamos. Esta vez no me encontré apresado por una sensualidad mareante sino que a ambos nos sacudía el aleteo, parecido al de un águila, de un poderoso amor que nos penetraba el corazón, el pecho, el vientre, por todas partes. ¿No es hacer el amor la mejor manera de sofocar la pasión amorosa?

Mientras cogía con mis manos sus enormes pechos, Seküre me empujó de una forma más decidida y más dulce. No era lo bastante maduro como para conseguir llevar adelante un matrimonio con una mujer a la que hubiera mancillado antes de casarme si quería que tuviera visos de futuro. Además, era lo bastante inconsciente como para olvidar la forma que tiene el Diablo de entrometerse en las cosas que se hacen a toda prisa y lo suficientemente inexperto como para ignorar la paciencia y los sufrimientos que requiere desde el comienzo un matrimonio feliz. Se deshizo de mi abrazo, se alejó de mí, se bajó el velo de lino y se dirigió hacia la puerta. Por la puerta abierta vi la nieve que caía en las calles prematuramente oscurecidas y, olvidándome de todo lo que habíamos susurrado allí —quizá para no turbar al espíritu del Judío Ahorcado—, le grité:

—¿Y qué vamos a hacer ahora?

—No lo sé —me respondió de acuerdo a las reglas del ajedrez del amor, y mi amada se alejó en silencio dejando atrás las huellas de sus pasos sobre la nieve, que con tanta rapidez había cubierto el viejo jardín.

CARMEN MARTIN GAITE CAPERUCITA EN MANHATAN pags208*3=624 658-624=34pag.


Rod no tenía el menor complejo de superdotado. Le estorbaba todo lo que tuviera que ver con la letra impresa, y a Sara nunca se le ocurrió compartir con él el lenguaje de las farfanías, que ya al cabo de los cuatro primeros años de su vida contaba con expresiones tan inolvidables como «amelva», «tarindo», «maldor» y «miranfú». Eran de las que habían sobrevivido.

Porque unas veces las farfanías se quedaban bailando por dentro de la cabeza, como un canturreo sin sentido.

Y ésas se evaporaban en seguida, como el humo de un cigarrillo. Pero otras permanecían tan grabadas en la memoria que no se podían borrar. Y llegaban a significar


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algo que se iba adivinando con el tiempo. Por ejemplo, «miranfú» quería decir «va a pasar algo diferente» o «me voy a llevar una sorpresa».

OCTAVIO PAZ OBRAS COMPLETAS VOL.1 236*2=472 658-472=168pag.

¿Fin del arte y de la poesía? No, fin de la «era moderna» y con ella de la idea de «arte moderno». La crítica del objeto prepara la resurrección de la obra de arte, no como una cosa que se posee, sino como una presencia que se contempla. La obra no es un fin en sí ni tiene existencia propia: la obra es un puente, una mediación. La crítica del sujeto tampoco equivale a la destrucción del poeta o del artista, sino de la noción burguesa de autor Para los románticos, la voz del poeta era la de todos; para nosotros es rigurosamente la de nadie. Todos y nadie son equivalentes y están a igual distancia del autor y de su yo. El poeta no es «un pequeño dios», como quería Huidobro. El poeta desaparece detrás de su voz, una voz que es suya porque es la voz del lenguaje, la voz de nadie y la de todos. Cualquiera que sea el nombre que demos a esa voz —inspiración, inconsciente, azar, accidente, revelación—, es siempre la voz de la otredad.

JOHN KENNEDY TOOLE LA CONJURA DE LOS NECIOS pags327*2=654 658-654=4pag.

—Bueno, aún está a tiempo.

—Sí, sí, claro —dijo con indiferencia la señora Reilly—. ¿Quiere ponerme también media docena de bizcochos borrachos? Ignatius se pone insoportable cuando se acaban las pastas.

—Así que a su chico le gustan las pastas, ¿eh?

—Oh-Señor, este codo me está matando —contestó la señora Reilly.

En el centro del grupo que se había formado delante de los grandes almacenes, se balanceaba violenta la gorra de cazador, un verde destello en el círculo de gente.

—Hablaré con el alcalde —gritaba Ignatius.

—Deje en paz al muchacho —dijo una voz entre la multitud.

—Vaya a detener a esas chicas que se desnudan de la Calle Bourbon —añadió un viejo—. El es un buen chico. Está esperando a su mamá.

—Gracias —dijo, desdeñoso, Ignatius—. Espero que todos ustedes den testimonio de este ultraje.

—Vamos, acompáñeme —le dijo el policía con menguante seguridad. A su alrededor había ya casi una multitud y no se veía ni a un guardia de tráfico—. Vamos a la comisaría.

—Así que un buen muchacho no puede ya ni esperar a su mamá a la puerta de un comercio —era de nuevo el viejo—. Convénzanse, la ciudad nunca fue así. Esto es el comunismo.

— ¿Está llamándome usted comunista? —preguntó el policía al viejo, mientras procuraba evitar los latigazos de la cuerda del laúd—. Le llevaré también a usted. Así mirará más a quien anda llamando comunista.

—A mí no puede usted detenerme —gritó el viejo—. Pertenezco al Club Edad Dorada, patrocinado por el Departamento Recreativo de Nueva Orleans.

—Deje en paz a ese anciano, policía de mierda —chilló una mujer—. Es probable que tenga ya nietos.

—Los tengo —dijo el viejo—. Tengo seis nietos, estudian todos con las hermanas. Y son muy listos, además.

Sobre las cabezas del gentío, Ignatius vio a su madre que salía despacito del vestíbulo de los almacenes cargando con los artículos de repostería como si fuesen cajas de cemento.

— ¡Mamá! —gritó—. Llegas en el momento justo. Me han detenido.

Abriéndose paso entre la gente, la señora Reilly dijo:

—¡Ignatius! ¿Pero qué pasa? ¿Qué has hecho ahora? Eh, oiga, quítele esas manos de encima a mi hijo.

—No le estoy tocando, señora —dijo el policía—. ¿Este de aquí es su hijo?




miércoles, octubre 24, 2007

LA MUERTE DE LA NOVELA

Mendoza: "La novela es hoy un entretenimiento de vacaciones" ( La Voz de Asturias - 15/09/2007 )

jueves, octubre 18, 2007

versteinerte Schnecke? - Fotos [hikr.org]

versteinerte Schnecke? - Fotos [hikr.org]

EXTRAÑAS LEYES SEXUALES

La siguiente recopilación de leyes la he encontrado en JMNoticias.com. La verdad es que algunas parecen realmente inverosimiles, pero la web de la que las he extraido las vende como ciertas. Amigos zoofilicomaniacos, cuando acabeis de leerlas ya conocereis unos cuantos paises en los que practicar vuestro sexo “exótico” no suponga verguenza pública o carcel, suerte!
1.- Las leyes que rigen en la mayoría de los países de Oriente Medio reconocen que es legal mantener una relación sexual con un cordero. Sin embargo, y en los mismos países, es pecado mortal comer su carne después.
2.- En el Líbano está permitido que los hombres practiquen el sexo con animales, siempre y cuando sea una hembra. Por el contrario, si la cópula se hace con un animal del mismo sexo puede ser castigado con la pena capital.
3.- En Bahrain, los médicos no pueden mirar directamente los genitales femeninos aunque sea en un examen facultativo. Sí lo tieenen permitido si lo hacen a través de un espejo.4.- Los musulmanes tienen prohibido ver los genitales de un cadáver y tienen que estar tapados constantemente. Esto también se aplica a los empleados de las funerarias.
5.- En Indonesia, masturbarse está penado con la horca, así que hay que ser muy discreto a la hora de usar la mano.
6.- En la isla de Guam, en el océano Pacífico, las mujeres no pueden casarse si son vírgenes. Por eso hay hombres dedicados al respetado oficio de desvirgador que van de pueblo en pueblo, para dar a las jóvenes casaderas su primera experiencia sexual, pero ¡cobrando por el trabajo!
7.- En Hong Kong es legal que una mujer mate a su marido si le ha sido infiel, pero lo tiene que hacer con sus propias manos. Sin embargo, la ofendida esposa puede matar a la querida de su marido con cualquier medio.
8.- En Cali, Colombia, las mujeres sólo pueden tener relaciones sexuales con su marido. La primera vez tiene que ser en presencia de la madre de ella que así puede testificar que existe una actividad procreadora.
9.- En Santa Cruz, Bolivia, está prohibido que un hombre practique el sexo con una mujer y la hija de ella al mismo tiempo.
10.- En Maryland, al este de los EE.UU, es ilegal la venta de condones por medio de máquinas expendedoras, pero está permitido si éstas están en un local donde se venden bebidas alcohólicas.

miércoles, octubre 17, 2007

MI BARAJA ATOMICA-DINERO





EL ESTADO SALVAJE GEORGES CONCHON pag487 COMODIN
!A la mesa!-gritó la señora Gravenoir con una voz juvenil.
No lo quieres? ¿Estas decidido?
No insistamos.pero mira lo que hago...!Dame!-gritó Gravenoir,pese a que el fajo de billetes siguiera,desde luego,entre sus manos-. !Boy! !Camille! !Acercate! Toma...Para tí,negrito...!Auto,mujeres...! !Cogelo,cretino! Tú no tienes complejos,¿eh? No eres como el señor...!Vamos,cogelo!.
El boy Camille,barrigudo,no estaba seguro de si era carne o pescado,pero reia de buena gana.La risa no compromete.Cogió el paquete.

JAMES JOYCE ULISES pag.487
Jugando a las cartas,codeándose con señores de postin,de cristal en el ojo,bebiendo champán,y a todo esto medio ahogado en embargos y notificaciones.Empeñando el reloj de oro.Le paro los pies diciendole que primero buscara un perito para examinar la letra.
Diez mil libras.Daria cualquier cosa por oírle delante de un juez y un jurado.

NAGUIB MAHFUZ MIRAMAR 223pags. 487-223=264
-Un hombre que está pensando abrir un negocio no
pierde el tiempo en juergas.
Se rió y me preguntó:
-¿Y entonces cómo lo pierde?
Le respondí asumiendo el papel del consejero que
mira con celo por su bien:
-Analiza el asunto, lo piensa, y después actúa.
-Suena muy bien eso que dices, pero resulta que a mí
no me gusta ni analizar ni pensar si no me estoy divirúendo...
Y riéndose a carcajadas añadió:
-¡Vamos! ¿No sabes que estamos viviendo los ultimísimos
días antes del Juicio Final?
Lo dejé pensando para mis adentros: «Dios mío, yo
ya tengo contactos y estoy bien relacionado... Si encontrara
a alguien con dinero y dispuesto a trabajar, podríamos
beneficiarnos los dos enormemente... ¿Qué debo
hacer para conseguirlo

ROBERTO BOLAÑO 2666 pag.487
La mujer llevaba
un vestido blanco y no tenía zapatos. Medía cerca de un
metro setenta. En la mano izquierda tenía tres anillos de bisutería,
en el dedo índice, medio y anular. En la derecha llevaba
un par de pulseras de fantasía y dos grandes anillos con pie-
487
dras falsas. Según el informe forense había sido violada de forma
vaginal y anal y luego muerta por estrangulamiento. No
portaba consigo ningún documento que acreditara su identidad.

DON DELILLO JUGADORES 130pags. 130*3=390 487-390=97 pag.97
En el parqué, Lyle se plegó a la racionalidad estricta del volumen y
el precio en todas sus ramificaciones. Una atención consumada era una
característica positiva, una mirada mansa por todas partes, la cordura
que residía en cuantas caras le salían al paso. Era un trabajo sólido, nítido
y a veces incluso animado, muy del Viejo Mundo en cierto modo, los
hombres reunidos en una plaza para tomar parte del intercambio verbal,
abierto, a la vez que tomaban nota de las cifras con lápices, los operarios
desconcertados ante la caligrafía del personal. El papel se acumulaba bajo
sus pies. Corrientes secretas, pensó, recordando el concepto de dinero
electrónico según Marina. Olas, sistemas, invisibilidad, poder. Pensó: bipbip-
bip-bip-bip. Uno de los brokers le dio un golpéenlo en la cabeza, de
broma, cual si fuera un combate de boxeo fingido. Lyle fue a la zona de
fumadores y llamó a la sede de la empresa desde una de las cabinas, preguntó
por Rosemary Moore. Le cogió Zeltner, colgó el teléfono. Fumó
cruzado de brazos, dando brincos sobre los talones. Tenía un aura de
sufrimiento viril, como si las cosas hubieran llegado a tal punto por el
despeñadero del error que ya no podían expresarse de una manera verbal
coherente, necesitadas de comentarios imposibles, de lágrimas o gritos.

TITANES


lunes, octubre 15, 2007

Baraja atómica-123 –COMODIN –ULISES –JAMES JOYCE

.TONI MORRISON La isla de los caballeros. Pag-123


 

Los viejos estaban encerrados en perreras y los niños estaban bajo tierra. Pero ¿por qué lloraban todas las muchachas negras de los autobuses, en los cruces de las calles y detrás de las ventanillas del Chemical Bank? Llorando con tanto sentimiento que casi se diría que las habían condenado a morir de hambre en el vestíbulo del Alice Tully Hall. A morir de hambre en Mikell's, a morir de hambre en el campus de la Universidad de la ciudad de Nueva York. Y a morir de hambre en las mesas de recepción de las grandes sociedades anónimas. Todo ese llanto le deprimía, pues era un llanto silencioso y encubierto tras el lápiz de labios color ciruela y las finas líneas grises trazadas sobre sus ojos. ¿Quién os ha hecho esto? ¿Quién os ha convertido en esto?, pensaba mientras caminaba por Columbus Avenue mirando primero a la derecha y luego a la izquierda. La calle estaba repleta de hermosos varones que habían encontrado demasiado difícil la tarea de ser negros y hombres a la vez y habían renunciado a ello. Se habían cortado los testículos y se los habían pegado en el pecho.

ROBERTO BOLAÑO 2666. PAG-123

El dolor se acumula, decía mi amigo, eso

es un hecho, y cuanto mayor es el dolor menor es la casualidad.

– ¿Como si la casualidad fuera un lujo? –preguntó Morini.

En ese momento, Espinoza, que había seguido el monólogo

De Johns, vio a Pelletier junto a la enfermera, con el codo

apoyado en el reborde de la ventana mientras con la otra mano,

en un gesto cortés, ayudaba a ésta a buscar la página donde estaba

el cuento de Archimboldi. La enfermera rubia sentada en

la silla con el libro sobre el regazo y Pelletier, de pie a su lado,

en una postura que no carecía de aplomo. Y el marco de la ventana

y las rosas afuera y más allá el césped y los árboles y la tarde

que iba avanzando por entre los riscos y cañadas y solitarios

peñascos. Las sombras que se desplazaban imperceptiblemente

por el interior del pabellón creando ángulos donde antes no los

había, inciertos dibujos que aparecían de pronto en las paredes,

círculos que se difuminaban como explosiones sin sonido.

–La casualidad no es un lujo, es la otra cara del destino.


 

ISHIGURO KAZMO Nunca me abandones. Pag-123

La voz de Tommy era ahora un suspiro—. ¿Qué le dijo a Roy, qué «dejó caer», aunque probablemente no quiso de verdad decirlo? ¿Te acuerdas, Kath? Le dijo a Roy que las pinturas, la poesía y ese tipo de cosas, revelaban cómo era uno por dentro. Dijo que revelaban cómo era su alma.

Cuando le oí decir esto, recordé súbitamente un dibujo que una vez había hecho Laura de sus propios intestinos, y me eché a reír. Pero algo se estaba abriendo paso en mi memoria.

ISMAEL KADARÉ Crónica de la ciudad de piedra.pag-123

—Nadie.

— ¿Hay muchos pozos en tu barrio?

—Unos cuantos.

Se mordisqueó los labios.

—Si al menos encontrara su cuerpo... —dijo con voz sorda.

Hacía viento. Me estaba helando...

—La buscaré sea donde sea...

Tenía los dedos extraordinariamente largos. Miró durante un rato la lejanía gris. Los incontables tejados de la ciudad apenas se distinguían entre la niebla.

—Si es preciso, bajaré al mismo infierno para encontrarla —dijo en tono quedo.

Quise preguntarle qué sentido tenían aquellas palabras, pero tuve miedo.

Sin añadir nada más, se alejó rápidamente atravesando la explanada


 

IMRE KERTESZ Diario de la galera. Pag-123

. Cuando se durmieron: la madre, como un animal primigenio en el fango, apoyaba el rostro moreno y sensual contra la ventana mientras roncaba; la cara ladeada de la pequeña parecía particularmente delicada mientras dormía, como la de una dama del siglo pasado en pleno viaje alrededor del mundo (debía de tener a lo sumo quince años); la mayor, una muchacha guapa al estilo de la producción industrial en masa, roncaba discretamente a mi lado, sujetando con fuerza los tesoros que llevaba en una bolsa de plástico y emanando suave olor a moho y pobreza. La belleza cautivadora de la menor me indujo a comprender, por primera vez quizás, el destino de alguien como Don José (¿no se llamaba así el amante de Carmen?); uno podría enamorarse de esa muchachita, de ese rostro de ojos color turquesa, de esos rasgos hindúes y mongoles, enamorarse a la manera de un destino. La destrucción está casi garantizada.


 

NAGUIB MAHFUZ Miramar. Pag-123

Él era la única persona por la que sentía afecto y

respeto; se erigía ante mis ojos como un vetusto icono

de un antiguo monarca destronado que, a pesar de haberse

ido ya su tiempo y su época, aún conserva todas

sus cualidades personales. Le pregunté con una intención

claramente maliciosa:

-¿No sería más apropiado para la campesina que se

fuera con su familia?

Me contestó riéndose:

-Lo que habría sido realmente apropiado es que no

se hubiese escapado en primer lugar.

-Me refiero a que tiene motivos que le impiden

IAN MCEWAN Expiación. Pag-123

No conocía a nadie que tuviese su don de permanecer inmóvil, sin siquiera un libro en el regazo, de rumiar con suavidad sus pensamientos, como quien explora un jardín nuevo. Había adquirido aquella paciencia gracias a los años esquivando la migraña. Inquietarse, concentrarse, leer, mirar, querer: había que sortearlo todo en provecho de una lenta deriva de asociaciones, mientras los minutos se acumulaban como nieve hacinada y el silencio se espesaba a su alrededor. Ahora, allí sentada, notaba cómo el aire de

HARUKI MURAKAMI Al sur de la frontera, al oeste del sol. Pag-123

—Hace usted muy mala cara. ¿Se encuentra mal? —preguntó.

Negué con la cabeza, en silencio. Puse el coche en marcha.

No volví en mí hasta unas cuantas horas después. Yo era una cascara vacía y, a través de mi cuerpo, reverberaba una resonancia hueca. Era consciente de que me había quedado vacío. Todo, absolutamente todo lo que mi cuerpo debía de haber contenido hasta entonces, había salido de mi interior. Detuve el coche dentro del cementerio de Aoyama y me quedé contemplando distraídamente el cielo al otro lado del parabrisas. «Izumi me estaba esperando», pensé. Posiblemente, me hubiera estado esperando siempre en algún lugar. En cualquier esquina, detrás del cristal de cualquier ventanilla, había estado esperando a que yo apareciera. Ella siempre había tenido los ojos clavados en mí. Sólo que yo no había podido verlo.

Durante los días siguientes, apenas hablé con nadie. Abría la boca dispuesto a decir algo, pero no me salía palabra alguna. Como si el vacío que ella me había comunicado se me hubiera infiltrado hasta el tuétano de los huesos.

Pero después de este encuentro casual con Izumi, las fantasías y ecos de Shimamoto que aún me asediaban se fueron desvaneciendo, despacio, con el tiempo. El paisaje donde posaba los ojos fue recobrando algo de color y la sensación incierta de estar andando por la superficie de la luna fue perdiendo fuerza. La gravedad se alteró de una manera extraña y sentí de una manera imprecisa, como si contemplara a través de un cristal algo que le ocurriera a otra persona, cómo iban desprendiéndose de mi cuerpo, una tras otra, todas aquellas cosas que se habían adherido a él.

Al mismo tiempo, algo que había en mi interior se borró y extinguió para siempre. En silencio, de una manera definitiva

ORHAN PAMUK El libro negro. Pag-123

13. Mira quién ha venido

«Deberíamos habernos encontrado hace mucho tiempo

Mi querida prostituta, LÜTFI AKAJ

ORHAN PAMUK Me llamo rojo. Pag-123

Porque el desinterés, el tiempo y los desastres naturales irán royendo lentamente nuestras pinturas

hasta acabar con ellas. Como la goma arábiga de los volúmenes lleva pescado, huesos y miel y las

páginas han sido pulimentadas con una mezcla de huevos y fécula, ratones insaciables y

desvergonzados devorarán las páginas relamiéndose los bigotes; termitas, gusanos y mil y un

bichos carcomerán nuestros libros hasta destruirlos. Harán pedazos los volúmenes y arrancarán las

hojas; los ladrones, los sirvientes descuidados, los niños y las mujeres que encienden el fuego las

rasgarán. Los príncipes niños estropearán las pinturas con sus lápices, les agujerearán los ojos a las

figuras humanas, se limpiarán los mocos con las páginas, pintarán garabatos negros en los

márgenes; cada dos por tres los que dicen que son pecado lo emborronarán todo, rasgarán nuestras

pinturas, las recortarán y quizá las usen para hacer otras ilustraciones o para jugar y divertirse. Y,

mientras tanto, las madres destruirán nuestras pinturas porque son obscenas, los padres y los

hermanos mayores se masturbarán ante las imágenes de mujeres derramando su semen en ellas; las

páginas se quedarán pegadas no sólo por eso, sino también por el barro, por la humedad, por la

cola de mala calidad, por la saliva y porque estarán manchadas con todo tipo de suciedad y de

comida. En los lugares en que estén pegadas se abrirán como diviesos manchas de moho. Luego

las lluvias, las goteras, las inundaciones y el barro acabarán de destrozar nuestros libros

ALBERT SANCHEZ PIÑOL Pandora en el Congo. Pag-123

— ¿Algún problema? —Exclamó Marcus con voz desesperada—. ¡Una

raza subterránea está a punto de invadir el Congo, el mundo! ¿Y tú no

bajarás la escalera hasta que no haya algún problema? ¡Estás como una

cabra, Richard Craver

SANTIAGO RONCAGLIOGO Abril rojo.pag-123

También había elegancia. Los notables se dirigían a la bendición del nuevo fuego y

los cirios pascuales en la catedral. Algunos pasarían todo el día en las misas de vigilia.

Otros comenzaban el traslado festivo de los toros para el asilo de ancianos y la

cárcel. Los policías le comentaron al fiscal que Olazábal había tratado de prohibir el

traslado del toro por razones de seguridad, pero sus propios hombres querían algo

de fiesta en ese lugar tan triste.

JAMES JOYCE Ulises (1) pag-123

COMODIN

Enventrado en pecado, tiniebla fui yo también, creado, no engendrado.Por ellos, el hombre con mi voz y mis ojos y una mujer fantasma con cenizas en el aliento.Una lex eterna permanece en torno a Él. ¿Es eso entonces la divina substancia en que Padre e Hijo son consubstanciales?¿Dónde está el pobre del bueno de Arrio para poner a prueba las conclusiones?Guerreando toda la vida contra la contransmagnificandijudibangtancialidad.Heresiarca de mala estrella.Exaló su ultimo aliento en un retrete griego:eutanasia.Con mitra llena de lentejuelas y con baculo,atascado en su trono,viudo de una sede viuda,con el omophorion erecto,con el trasero coagulado.Las brisas caracoleaban a su alrededor,brisas mordientes y ansiosas.Ahí vienen,las olas.Los caballos marinos de blancas crines,tascando el freno,embriagados en claros vientos,los corceles de Mananaan.

ANDRÉ MALRAUX La condición humana. Pag-123

¿Conoces el opio? Apenas. Entonces mal puedo explicártelo.Más cerca de lo que vosotros éxtasis.Si, un éxtasis, pero espeso, profundo.Un éxtasis hacia….hacia abajo.Sí: mi propia muerte.

Sed de absoluto, sed de inmortalidad,por consiguiente,miedo a morir.


 


 


 

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