El portero levantaba la valija entre los dos asientos. Ella permanecía quieta, esperando, mientras el hombre, esposo, hermano, parecido a ella registraba sus bolsillos en busca del cambio. Elegante estilo de tapado con ese cuello arrollado, caluroso para un día como éste, parece género de frazada. Despreocupada postura de ella con las manos en esos bolsillos sobrepuestos
JORGE LUIS BORGES OBRAS COMPLETAS 326
Una de las noches atroces del invierno de 1703 los cuarenta y siete capitanes se dieron cita en un desmantelado jardín de los alrededores de Yedo, cerca de un puente y de la fábrica de barajas. Iban con las banderas de su señor. Antes de emprender el asalto, advirtieron a los vecinos que no se trataba de un atropello, sino de una operación militar de estricta justicia.
VLADIMIR NABOKOV Cuentos completos 326
Mecánicamente, pasaba y repasaba las páginas entre índice y pulgar. Buen papel. Bueno, al menos he sido de alguna ayuda. No puedo pretender que me publiquen a mí en lugar de a Galatov o... Y mientras se decía esto, abruptamente, saltó ante sus ojos y adquirió vida propia, como si fuera una danza rusa que frenéticamente avanzara, de salto en salto, la ristra cálida de sus palabras: «... su pecho juvenil, apenas formado... los violines seguían llorando... los dos números del guardarropa... la noche de primavera les esperaba...», y en el dorso, tan inevitable como lo es la continuación de los raíles del tren al salir del túnel: «El apasionado rugir del viento...».
Robert Graves La Diosa Blanca 206 326-206=120
Los calebitas interpretaban «Adán» como la palabra semita Edon («rojo»), el héroe original de Hebrón fuese el danaeno Adamos o Adamas o Adamastos, «el Inconquistable», o «el Inexorable», epíteto homérico de Hades, tomado de su madre la Diosa de la Muerte.
Mi pañuelo. Él lo tiró. Me acuerdo. ¿No lo levanté? Su mano hurgó en vano los bolsillos. No, no lo levanté. Mejor comprar uno.
Depositó cuidadosamente el moco seco que sacó de su nariz sobre un borde de la roca. Ultimamente, qué me importa que me miren. Detrás. Tal vez hay alguien. Volvió la cara por encima del hombro, retro regardant. Moviendo en el aire sus tres altos mástiles, las velas recogidas sobre las crucetas, arribaba, aguas arriba, moviéndose silenciosamente, un navío silencioso.
#GitanoBuenoGitanoMalo
VLADIMIR NABOKOV Cuentos completos 272
Un mal día Peter iba sentado en el pescante del carruaje, junto al cochero (no es que ese lugar le agradara especialmente, pero tanto el cochero como todos en casa creían que le gustaba mucho y él procuraba no herir a la gente, así es que el joven de rostro cetrino y ojos tristes vestido con una elegante blusa de marinero acabó sentado allí). Un par de negros caballos bien alimentados, con grupas relucientes cuyas crines encerraban algo extraordinariamente femenino, agitaba sus colas con una cierta suntuosidad mientras avanzaba a un trote rítmico, y daba lástima ver cómo, a pesar del movimiento de sus colas y de la contracción de sus jóvenes orejas, a pesar también del espeso hedor del insecticida utilizado, las moscas grises y también los tábanos brillantes con sus ojos saltones se afanaban ávidos y pegajosos sobre sus relucientes flancos. El cochero Stepan, un anciano taciturno que iba vestido con un chaleco sin mangas de terciopelo negro sobre una camisa rusa de color carmesí, llevaba la barba teñida y mostraba un cuello muy moreno marcado por finas arrugas. A Peter le daba vergüenza no hablar con él, sentado como estaba a su lado; y consecuentemente fijaba su mirada en el varal central o en las huellas, mientras trataba de encontrar una pregunta inteligente o una observación acertada. De tanto en tanto, uno de los caballos hacía amago de levantar la cola, en cuya base tensa aparecía un bulbo de carne hinchado, que se apretaba hasta dejar salir un globo pardo, luego otro, y más tarde un tercero, tras lo cual los pliegues negros de la piel se volvían a cerrar y la cola volvía a su sitio.
#6 SeLoPuedenHacer 6 a Cualquiera 6
Robert Graves La Diosa Blanca 206 272-206=66
La esposa de Huan ap Dón había tomado parte en la muerte de su marido y dijo que él había salido de casa para cazar. Su padre Gwydion, el rey de Gwynedd, atravesó todos los países en su busca y al final hizo la Caer Gwydion, es decir la Via Láctea, como una pista por la que podía buscar su alma en los cielos, donde la encontró. Como desquite por el mal que ella había hecho convirtió a la joven esposa en ave, y ella huyó de su suegro y se la llama hasta ahora Twyll Huan. Así, antiguamente los britones trataban sus leyendas y fábulas a la manera de los griegos, para conservarlas en la memoria.
#NoHayMalQueMilAñosDure
LA REBELION DE LUCIFER-J.J. BENITEZ 272
Lo que había sido el ojo de Ra terminó por disolverse y, cuando la última gota escarlata se precipitó sobre la monstruosa forma que seguía creciendo sobre el suelo de la pirámide, la totalidad de los espejos se agrietaron. Y con un bramido, aquella figura se despegó hacia lo alto, iluminando la cámara con dos enormes y circulares ojos inyectados en sangre: ¡era Samej, la serpiente! Su corpulento cuerpo continuó emergiendo entre las losas, mientras su cabeza giraba y se balanceaba en el aire, en busca de algo... Al fin, el ofidio descubrió a las golem. Arqueó el vientre y, abriendo sus fauces, exhaló un espeso chorro de humo verde que cubrió a las garras. Concluida su misión, el cuerpo de Samej retrocedió, hundiéndose y desapareciendo por el mismo orificio por el que
había brotado. Cuando sus inmensos ojos circulares se perdieron definitivamente bajo las losas, éstas se cerraron tras la serpiente y las tinieblas reinaron de nuevo en la pirámide. Pero, ¿qué había ocurrido con las golem? Y, sobre todo, ¿qué había sido de Sinuhé y de la hija de la raza azul?