viernes, julio 17, 2009

EL SORTEO DE UNA VIVIENDA-469

El I.V.V.SA (Instituto vivienda Valencia),pone a la venta unas viviendas de protección oficial,de creación propia,mediante un sorteo ante notario.Tengo el numero  469 y espero tener suerte,casi como si acertase la Bonoloto.Nunca he tenido una vivienda de mi propiedad(siempre de alquiler),y realmente me hace falta.

MIGUEL ANGEL ASTURIAS   EL PAPA VERDE 191 PAGS.   191*3=573-469=104

Los favorecidos eran los llamados, pero no se animaban a abandonar el resguardo que para ellos significaba la Comandancia. ¿Quién los ampararía de la turba alebrestada, si ya allí, con ser el jefe militar hom­bre peligroso por sus reacciones violentas, sin

respetar nada ya los tenían cercados, acuñados a la pared?.

HARUKI MURAKAMI  KAFKA EN LA ORILLA    pag.469

Hemos venido cruzando un puente.Un puente muy grande y bonito.Nakata nunca había visto un puente tan grande.-En construir el puente-explicó Oshima-se invirtieron grandes cantidades de tiempo y dinero.Según el periódico,el organismo semigubernamental encargado de la construcción del puente y de la autopista arrojó unas perdidas anuales por valor de cien mil  millones de yenes.Y la mayor parte se cubrió con nuestros impuestos.Cuando una cosa se trate de lo que se trate,sobrepasa una cantidad,deja de parecer real.En resumen es muchísimo dinero.Esten aquí a las dos.Y la directora de la biblioteca les mostrará el edificio.

ISABEL ALLENDE   LA CASA DE LOS ESPIRITUS pags.261   261*2=522-469=53

Clara pasó la infancia y entró en la juventud dentro de las paredes de su casa, en un
mundo de historias asombrosas, de silencios tranquilos, donde el tiempo no se
marcaba con relojes ni calendarios y donde los objetos tenían vida propia, los
aparecidos se sentaban en la mesa y hablaban con los humanos, el pasado y el futuro
eran parte de la misma cosa y la realidad del presente era un caleidoscopio de espejos
desordenados donde todo podía ocurrir. Es una delicia, para mi, leer los cuadernos de
esa época, donde se describe un mundo mágico que se acabó. Clara habitaba un
universo inventado para ella, protegida de las inclemencias de la vida, donde se
confundían la verdad prosaica de las cosas materiales con la verdad tumultosa de los
sueños, donde no siempre funcionaban las leyes de la física o la lógica. Clara vivió ese
período ocupada en sus fantasías, acompañada por los espíritus del aire, del agua y de
la tierra, tan feliz, que no sintió la necesidad de hablar en nueve años.

MIGUEL ANGEL ASTURIAS EL SEÑOR PRESIDENTE pags.173   173+3=519-469=50

¡Pobre! ¡Pobre! —murmuraba sin cesar.

Al pie de una ventana encontró la carta escrita por el general para su hermano Juan. Le recomendaba que mirara por Camila... Pero no la leyó toda Niña Fedina, parte porque la atormentaban los gritos de la Chabelona, que parecían salir de los espejos rotos, de los cristales hechos trizas, de las sillas maltrechas, de las cómodas forzadas, de los retratos caídos, y parte porque precisaba poner pies en polvorosa. Se enjugó el sudor de la cara con el pañuelo que, doblado en cuatro, apretaba nerviosamente en la mano repujada de sortijas baratas, y guardándose el papel en el cotón, se encaminó a la calle a toda prisa.

Demasiado tarde. Un oficial de gesto duro la apresó en la puerta. La casa estaba rodeada de soldados. Del patio subía el grito de la sirvienta atormentada por las moscas.

JOHN BOYNE  EL NIÑO CON EL PIJAMA A RAYAS  pags.206   206*3=618-469=149

—Si haces eso te arrepentirás —replicó Gretel, y
Bruno comprendió que lo decía en serio—. Cuéntame,
¿qué hacéis tu amigo imaginario y tú?
Bruno pensó un momento. Le apetecía hablar
un poco de Shmuel y le pareció que aquélla podía ser
una buena manera de hacerlo sin tener que revelar la
verdad.
—Hablamos de muchas cosas —contestó—. Yo
le cuento cómo era nuestra casa de Berlín, y las otras
casas y las calles y los puestos de fruta y verdura y las
cafeterías, y que no podías ir al centro los sábados por
la tarde porque la gente te empujaba; y de Karl y Daniel
y Martin, que eran mis tres mejores amigos para
toda la vida.

martes, julio 14, 2009

Conversacion entre J.Joyce y Cervantes

 

Ulises    pagina-1

IMPONENTE, el rollizo Buck Mulligan
apareció en lo alto de la escalera, con una bacía
desbordante de espuma, sobre la cual traía,
cruzados, un espejo y una navaja. La suave
brisa de la mañana hacía flotar con gracia la
bata amarilla desprendida. Levantó el tazón y
entonó:
—"Introibo ad altare Dei".
Se detuvo, miró de soslayo la oscura
escalera de caracol y llamó groseramente:
—Acércate, Kinch. Acércate, jesuita
miedoso.
Se adelantó con solemnidad y subió a la
plataforma de tiro. Dio media vuelta y bendijo
tres veces, gravemente, la torre, el campo
circundante y las montañas que despertaban

 

El quijote   pagina-1

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha
mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua,
rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón
las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún
palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda.
El resto de ella concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas,
con sus pantuflos de lo mismo, y los días de entre semana se honraba con su
vellorí de lo más fino.
Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que
no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín
como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta
años. Era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran
madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de
Quijada, o Quesada, que en esto hay alguna diferencia en los autores que de
este caso escriben, aunque por conjeturas verosímiles se deja entender que se
llamaba Quejana. Pero esto importa poco a nuestro cuento; basta que en la
narración de él no se salga un punto de la verdad.

Ulises  pagina126

Se detuvo, olfateó,
anduvo a su alrededor, a hurtadillas, un
hermano, husmeando más cerca dio otra vuelta
alrededor, olfateando rápidamente como
conocedor todo el pellejo revolcado del perro
muerto. Cráneo de perro, olfateo de perro, ojos
sobre el suelo, se mueve hacia un gran objetivo.
¡Ah, pobre cuerpo de perro! Aquí yace el cuerpo
del pobre cuerpo de perro.
—¡Pingajos! Fuera de ahí, mestizo

El grito lo llevó de vuelta, remoloneando,
hacia su amo, y un brusco puntapié descalzo lo
arrojó ileso, encogido en el vuelo, a través de un
banco de arena. Se escabulló de vuelta
describiendo una curva. No me ve. Se deslizó a
lo largo del borde del muelle, holgazaneando,
olió una roca, y por debajo de una pata trasera,
levantada, orinó contra ella. Siguió trotando y,
levantando de nuevo una pata trasera, orinó
rápido y corto sobre una roca no olida. Los
placeres simples del pobre. Sus patas traseras
dispersaron entonces arena: luego sus patas
delanteras chapotearon y cavaron. Algo escondió
allí: su abuela. Hociqueó en la arena, chapoteó y
cayó, y se detuvo a escuchar el viento, hizo volar
de nuevo la arena con sus uñas furiosas,
deteniéndose de pronto, un leopardo, una
pantera, sorprendido en adulterio buitreando el
muerto.

Quijote pagina 126

Vengamos a lo de perder el juicio,
que es cierto que le perdió por las señales que halló en la fontana, y por
las nuevas que le dio el pastor de que Angélica había dormido más de dos siestas
con Medoro, un morillo de cabellos enrizados y paje de Agramante. Y si él
entendió que esto era verdad y que su dama le había cometido desaguisado,
no hizo mucho en volverse loco. Pero yo, ¿cómo puedo imitalle en las locuras,
si no le imito en la ocasión dellas?, porque mi Dulcinea del Toboso osaré yo
jurar que no ha visto en todos los días de su vida moro alguno, ansí como él
es, en su mismo traje, y que se está hoy como la madre que la parió; y haríale
agravio manifiesto si, imaginando otra cosa della, me volviese loco de aquel
género de locura de Roldán el furioso. Por otra parte, veo que Amadís de
Gaula, sin perder el juicio y sin hacer locuras, alcanzó tanta fama de enamorado
como el que más, porque lo que hizo, según su historia, no fue más de que,
por verse desdeñado de su señora Oriana, que le había mandado que no pareciese
ante su presencia hasta que fuese su voluntad, de que se retiró a la Peña
Pobre en compañía de un ermitaño, y allí se hartó de llorar y de encomendarse
a Dios, hasta que el cielo le acorrió en medio de su mayor cuita y necesidad.
Y si esto es verdad, como lo es, ¿para qué quiero yo tomar trabajo agora de
desnudarme del todo, ni dar pesadumbre a estos árboles, que no me han
hecho mal alguno, ni tengo para qué enturbiar el agua clara destos arroyos, los
cuales me han de dar de beber cuando tenga gana? Viva la memoria de
Amadís, y sea imitado de don Quijote de la Mancha en todo lo que pudiere;
del cual se dirá lo que del otro se dijo, que si no acabó grandes cosas, murió
por acometellas; y si yo no soy desechado ni desdeñado de Dulcinea del
Toboso, bástame, como ya he dicho, estar ausente della.

ULISES pagina 303

Estamos rezando ahora por el reposo de
su alma. Esperando que estés bueno y no en el
infierno. Lindo cambio de aire. De la sartén de
la vida al fuego del purgatorio

¿Piensa alguna vez en su propio agujero
que lo está esperando? Dicen que uno piensa
cuando se estremece estando al sol. Alguien
caminando encima. Llamado del traspunte.
Cerca de uno. La mía por el lado de Fingles el
lote que compré. Mamá, pobre mamá, y el
pequeño Rudy.
Los sepultureros tomaron sus palas e
hicieron volar pesados terrones de greda hacia
el ataúd. El señor Bloom dio vuelta la cara. ¿Y si
hubiera estado vivo todo el tiempo? ¡Brrr!
¡Caramba! ¡Eso sería espantoso! No, no; está
muerto, naturalmente. Naturalmente que
murió. Murió el lunes. Tendría que haber una
ley para perforar el corazón y asegurarse o un
reloj eléctrico o un teléfono sobre

el ataúd y
alguna especie de rspiradero de lona. Bandera
de peligro. Tres días. Casi demasiado para
conservarlos en verano. Más bien librarse de
ellos tan pronto como se está seguro de que no
hay.

DON QUIJOTE pagina 303

DEL CACHIDIABLO, ACADÉMICO
DE LA ARGAMASILLA, EN LA SEPULTURA
DE DON QUIJOTE
Epitafio
Aquí yace el caballero
bien molido y mal andante,
a quien llevó Rocinante
por uno y otro sendero.
Sancho Panza, el majadero,
yace también junto a él,
escudero el más fiel
que vio el trato de escudero

DEL TIQUITOC, ACADÉMICO
DE LA ARGAMASILLA, EN LA SEPULTURA
DE DULCINEA DEL TOBOSO
Epitafio
Reposa aquí Dulcinea,
y aunque de carnes rolliza,
la volvió en polvo y ceniza
la muerte espantable y fea.
Fue de castiza ralea
y tuvo asomos de dama;
del gran Quijote fue llama,
y fue gloria de su aldea.
Estos fueron los versos que se pudieron leer; los demás, por estar carcomida
la letra, se entregaron a un académico para que por conjeturas los decla

rase. Tiénese noticia que lo ha hecho, a costa de muchas vigilias y mucho trabajo,
y que tiene intención de sacallos a luz con esperanza de la tercera salida
de don Quijote.
Forse altro canterà con miglior plectro.

ULISES    pagina 171

Un humo
acre subía en irritado surtidor de un lado de la
sartén y lo dio vuelta. Solamente un poco
quemado. Lo hizo saltar de la sartén a un plato
y dejo gotear encima la escasa salsa
ennegrecida.
Ahora una taza de té. Se sentó, cortó y
enmantecó una rebanada de pan. Recortó la
carne quemada y la tiró a la gata. Luego se puso
en la boca un bocado, masticando con
discernimiento la sabrosa carne tierna. A punto.
Un trago de té. Luego cortó pedacitos de pan,
empapó uno en la salsa y lo llevó a la boca.

DON QUIJOTE pagina 171

Sacó de su repuesto Sancho un pedazo de pan y otro de queso, y, dándoselo
al mozo, le dijo:
—Toma, hermano Andrés; que a todos nos alcanza parte de vuestra desgracia.
—Pues ¿qué parte os alcanza a vos? —preguntó Andrés.
—Esta parte de queso y pan que os doy —respondió Sancho—; que Dios
sabe si me ha de hacer falta o no, porque os hago saber, amigo, que los escuderos
de los caballeros andantes estamos sujetos a mucha hambre y a mala
ventura, y aun a otras cosas que se sienten mejor que se dicen.
Andrés asió de su pan y queso, y, viendo que nadie le daba otra cosa, abajó
su cabeza y tomó el camino en las manos, como suele decirse. Bien es verdad
que, al partirse, dijo a don Quijote:
—¡Por amor de Dios, señor caballero andante, que, si otra vez me encontrare,
aunque vea que me hacen pedazos, no me socorra ni ayude, sino déje

me con mi desgracia, que no será tanta que no sea mayor la que me vendrá de
su ayuda de vuestra merced, a quien Dios maldiga y a todos cuantos caballeros
andantes han nacido en el mundo!
Íbase a levantar don Quijote para castigalle, mas él se puso a correr de
modo que ninguno se atrevió a seguille. Quedó corridísimo don Quijote del
cuento de Andrés, y fue menester que los demás tuviesen mucha cuenta con
no reírse por no acaballe de correr del todo.

martes, junio 30, 2009

CUAL ES LA PREGUNTA----519

Estiró un brazo y la tocó; el bronce estaba muy
frío, así que apartó rápidamente los dedos. Respiró
hondo e inició su excursión. En lo único que Bruno
intentaba no pensar era que tanto Madre como Padre
le habían advertido en innumerables ocasiones
que estaba prohibido pasear en aquella dirección, que
estaba prohibido acercarse a la alambrada del campo,
y sobre todo que en Aunchis estaba prohibido
explorar.
Sin Excepciones.
John Boyen-El niño con el pijama de rayas(206 pags.) 206*3=618-519=99

image

Huiriche Bol-Billar a las nueve y media (142) 142*4=568-519=49

Una
noche se hizo amigo de uno de los barman de la discoteca y
cuando éste salió de trabajar Harry Magaña lo estaba esperando
afuera, sentado en su coche. Al día siguiente el barman no
pudo ir a trabajar, dizque porque había tenido un accidente.
Cuando al cabo de cuatro días volvió al Dominós con la cara
llena de morados y cicatrices fue el asombro de todos, le faltaban
tres dientes, y si se levantaba la camisa para que lo vieran uno
podía apreciar un sinfín de cardenales de los colores más vivos
tanto en la espalda como en el pecho. Los testículos no los enseñó,
pero en el izquierdo aún le quedaba la marca de un cigarrillo.
Por supuesto, le preguntaron qué clase de accidente había tenido
y su respuesta fue que la noche de autos había bebido hasta
tarde, en compañía de Harry Magaña, precisamente, y que al
separarse del gringo y dirigirse rumbo a su domicilio en la calle
Tres Vírgenes un grupo de unos cinco gandayas lo había asaltado
y propinado tan descomunal madriza. El fin de semana siguiente
a Harry Magaña no se le vio por el Dominós ni por El
Pelícano, sino que visitó un local de putas llamado Asuntos Internos,
en la avenida Madero Norte, en donde se estuvo un
rato bebiendo jaiboles y luego se aposentó en una mesa de billar
en donde estuvo jugando

Roberto Bolaño-2666 pag.519

Una explosión de luz me cegó al salir a la calle: era el mediodía.

Más confuso que abatido, de forma automática eché a andar hacia Belle Avene. Tenía la mente en blanco, y lo único que recuerdo haber pensado, equivocándome, es que aquél sí era el final del viaje, y también, sin equivocarme o equivocándome menos, que era verdad que Rodney había encontrado la salida del túnel, sólo que era una salida distinta de la que yo había imaginado. Al llegar frente a la casa de Rodney estaba empapado en sudor y ya había decidido que lo mejor era volver inmediatamente a Urbana, entre otras cosas porque mi presencia allí sólo podía importunar a la familia de Rodney. Entré en el Chrysler, lo arranqué, y a punto estaba de girar en Belle Avenue para tomar el camino de vuelta a Urbana cuando me dije que no podía marcharme de aquella manera, con todos los interrogantes abiertos ante mí como una cerca de alambre de espino y sin siquiera haber visto a la mujer y al hijo de Rodney. Aún no había terminado de pensar lo anterior cuando los vi.

Acababan de doblar la esquina y caminaban bajo la sombra verde de los arces, cogidos de la mano por el sendero de cemento que discurría entre la calzada y los jardines delanteros de las casas, y mientras avanzaban hacia mí, huérfanos y sin prisa por la calle vacía, de repente v¡ a Gabriel y a Paula caminando por otras calles vacías, y luego a Gabriel soltando la mano de su madre y echando a correr con su paso oscilante, riendo y ansioso de echarme los brazos al cuello. Sentí que los ojos estaban a punto de llenárseme de lágrimas. Conteniéndolas, paré el motor, aspiré hondo, salí otra vez a la calle y los esperé apoyado en el coche, fumando; el cigarrillo me temblaba un poco en la mano. No tardaron en pararse frente a mí. Mirándome con una mezcla de ansiedad y recelo, la mujer me preguntó si era periodista, pero no me dejó contestar.

–Si es periodista ya puede darse la vuelta y volver por donde ha venido –me conminó, pálida y tensa–. No tengo nada que hablar con usted y...

–No soy periodista –la interrumpí.

Se quedó mirándome. Le expliqué que era amigo de Rodney, le dije mi nombre. La mujer parpadeó y me pidió que se lo repitiera; se lo repetí.

Entonces, sin dejar de mirarme, soltó la mano del niño, lo tomó del hombro, lo apretó contra su cadera y, después de apartar la vista por un segundo, como si algo la hubiera distraído, sentí que todo su cuerpo se distendía. Antes de que hablara comprendí que sabía quién era yo, que Rodney le había hablado de mí. Dijo:

–Llegas tarde.

–Ya lo sé –dije, y quise añadir algo, pero no supe qué añadir.

–Me llamo Jenny –dijo al cabo de un momento, y sin bajar la vista hacia su hijo añadió–: Él es Dan.

Le alargué la mano al niño, y tras un instante de vacilación me la estrechó: un suave manojo de huesitos envuelto en carne sonrosada; al soltársela él también me miró: escuálido y muy serio, sólo sus grandes ojos marrones recordaban los grandes ojos marrones de su padre. Tenía el pelo claro y vestía unos pantalones de pana fina y una camiseta azul.

–¿Cuántos años tienes? –le pregunté.

–Seis –contestó.

Javier Cercas- La velocidad de la luz.(98) 98*6=588-519=79

Concentrando los rayos, los espejos curvos pueden

captar una imagen del todo. «Dios mismo, que no puede ser visto ni por el cuerpo ni por el alma —escribe Porfirio —se deja contemplar en un espejo.» Junto con la irradiación centrífuga que proyecta mi imagen a lo largo de todas las dimensiones del espacio, quisiera que estas páginas expresaran también el movimiento opuesto con que de los espejos me llegan las imágenes que la visión directa no puede abarcar. De espejo en espejo —eso es lo que a veces sueño—la totalidad de las cosas, el universo entero, la sabiduría divina podrían concentrar sus rayos luminosos en un único espejo. O quizá el conocimiento del todo esté sepultado en el alma y un sistema de espejos que multiplicase mi imagen al infinito y restituyese su esencia en una única imagen, me revelaría el alma del todo que se esconde en la mía.

Esta y no otra sería la potencia de los espejos mágicos de los que tanto se habla en los tratados de ciencias ocultas y en los anatemas de los inquisidores: obligar al dios de las tinieblas a manifestarse y a conjugar su imagen con la que el espejo refleja. Debía ampliar mi colección a un nuevo sector: los anticuarios y las casas de subastas de todo el mundo han sido avisados de que tengan a mi disposición los rarísimos ejemplares de espejos del Renacimiento que por su forma o por tradición escrita puedan ser clasificados como mágicos.

Era una partida difícil, en la cual todo error podía pagarse muy caro. El primer movimiento errado fue convencer a mis rivales de que se asociaran conmigo para fundar una compañía de seguros contra los secuestros. Seguro de mi red de informaciones entre el hampa, creía tener controlada cualquier eventualidad. No tardé en enterarme de que mis socios mantenían con las bandas de secuestradores relaciones más estrechas que las mías. El rescate que se pediría por el próximo secuestro sería el capital íntegro de la compañía de seguros: éste se repartiría luego entre la organización de los fuera de la ley y los accionistas de la compañía, cómplices suyos, todo esto naturalmente en perjuicio del secuestrado. Sobre quién sería esta víctima no cabían dudas: era yo.

Italo Calvino-Si una noche de invierno un viajero(119) 119*5=595-519=76

Me habia venido,sin advertirlo,con aquel Dupont del emblema del carnero grabado que el hombre me enseño.Aquel encendedor de plata se me adaptaba a la mano como un guante,como si lo tuviera alli de nacimiento.Tras pensarlo decidí quedármelo.Acto seguido,y a cambio de él, dejé caer mi Bic desechable en el compartimiento interior de la puerta-Me lo dio el jefe hace unos años-dijo de pronto el chofer.¿Que le dio?El numero de teléfono de Dios.Lance un suspiro imperceptible.¿Me había vuelto loco?¿O eran ellos los locos?¿Le gustaría tenerlo?-Si es posible….respondí-Bien pues se lo daré.Es el número de Tokio 945….Muchas gracias-le dije-.Pero¿de que se puede hablar con Dios?Basta con que le diga lo que piensa,lo que le preocupa.Gracias le telefoneare un día de estos.!Estupendo!exclamo el chofer.

Haruki Murakami-La caza del carnero salvaje(329) 329*2=658-519=139

lunes, junio 29, 2009

EL GRITO

domingo, junio 28, 2009

EL CANTO DE MAHAMUDRA

 

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ILUSION OPTICA

martes, junio 23, 2009

La luz de Picasso