domingo, marzo 11, 2007

ANIVERSARIO 11-M MONUMENTO A LAS VICTIMAS

Week-end en zuydcoote ROBERT MERLE pag.364

Al salir del agua estuvo apunto de tropezar con el residuo humano.Saltó por encima,dio unos pasos,perdio el equilibrio y se desplomó en el suelo.Se puso a vomitar.Los espasmos sacudian su cuerpo.Al cabo de unos minutos,notó que el sudor le inundaba de pies a cabeza.Se acosto de espaldas y tuvo la sensación de flotar en un frescor delicioso.
Añadió con voz de niño:Tengo frio
Voy a mandarle a dos camilleros.
!Los canallas!

LA DEFENSA VLADIMIR NABOKOV 254pags 364-254=110pag.

¿Qué es eso?-preguntó ella
-Nada,nada-dijo Luzhin-;notas sobre diversas posibilidades.
¿Donde estoy?¿Quien es?¿Que pasará despues? se interrogó ella mentalmente,observando la habitación,la mesa cubierta de hojas de papel,la cama en desorden,el lavabo,en el fondo del cual yacia una hoja de afeitar oxidada,y un cajon a medio cerrar de donde,como una serpiente,pendia una corbata verde con lunares rojos.Ella trataba de decirse que aquel hombre no era apropiado para ella....y al mismo tiempo le preocupaba con toda claridad cómo se comportaria en la iglesia y que tal le sentaria el frac.

ROBERT GRAVES REY JESUS pag-364

Como el arabe habia dicho,el plañidero principal era el asesino rey Coscojo,un idolo falico,erecto,de rostro color escarlata,cabeza de cabra,y ojo de Agata.
Su reina era una Diosa de opulentas nalgas,pechos enormes y cola de pez,perfumada con nardo y vestida con un manto escarlata,cuyo rostro estaba pintado de verde con malaquita de cobre,como debe estar el rostro de una Diosa del amor,y el cuello cubierto de collares.En una mano tenia un delfin,en la otra una paloma.

ANTONIO GALA La pasion turca 140pags. 140*2=280 364-280=84

Yamam me acariciaba el pelo, la frente, las mejillas. Volví a hacer el gesto, ahora consciente, de girar la
cabeza al lado opuesto. Entonces me acarició la nuca, el cuello, la oreja... Dibujaba con su dedo la oreja;
tocaba mi pendiente... Estaban cayéndoseme lágrimas de los ojos, que caían sobre mi sien y sobre mi
nariz; lo supe porque Yamam me las borraba con sus dedos, y se demoraba en el hueso de mi pómulo, y
trazaba el perfil de la mejilla que desciende hasta la boca, y la línea de mi mandíbula, y avanzaba después
hasta la barbilla, ahora tan temblorosa y tan desalentada.
-No -dije-. ¡No!
Y me puse a sollozar con todas mis fuerzas, que no eran demasiadas.
-Déjame que te quiera -murmuraba cerca de mi oído Yamam.
Yo había aprendido que las batallas morales se libran a solas; me quedaba por aprender en carne propia
que las del amor hay que reñirlas con un aliado, a no ser que se tengan que reñir con un verdugo. Y es esa
ambigüedad la que conduce a que nunca estemos ciertos definitivamente de si hemos ganado o perdido la
batalla... Levanté la cabeza, y vi flores en mi mesa de noche.
-Déjame que te quiera -seguía murmurando Yamam-. Tu y yo somos el paraíso. Tú y yo somos bastante.
Wole Soyinka El hombre ha muerto 169pags. 169*2=338 364-338=26

—¿Está claro no? Supongo que ha leído mi ar­tículo en los periódicos.

—Oh, sí.

Luego abrió un cajón de su escritorio y sacó una carpeta. Estaba llena de recortes de prensa.

—Sí. Los he leído. Y también las respuestas. ¿Qué opina usted de las respuestas a su artículo?

El tono era de satisfacción. Era ese tono, ad­míranos, ¿no te parece que lo hemos hecho bien?, que adquirió su sentido unos momentos después.

—Me parece que procedían de una maquina­ria propagandística frenética —contesté—. La mayor parte de los nombres que aparecen firmando esas car­tas son falsos. El setenta y cinco por ciento de las cartas han sido escritas por el mismo grupo de plumas a sueldo.

—¿Por qué está tan seguro de eso?

—Me chocó lo parecido del estilo. Hasta lo re­conocí.

—Sí, por supuesto, usted es un literato.

—Sí. El estilo literario es para mí como una huella para usted. O el método de un ladrón en una operación. En realidad era evidente la misma mano colectiva también en las cartas escritas contra Tai Solarin. ¿Quiere saber quiénes las escribieron?

—¿Quiénes?

Mencioné al grupo por su nombre. Se sonrió y guardó la carpeta.

—No puedo decir nada sobre eso. Tampoco im­porta...

Pero sí importaba. Mallam D. no tenía suficien­te dominio de sí mismo —en aquella etapa— para resistir ni siquiera la más mínima sensación de que había grietas en la Seguridad. Se leía en su cara: ¿cómo podía yo saberlo? ¿Qué más sabía yo de las activida­des de ese grupo favorable al régimen militar? Pensé que debía de tenerle desorientado un poco más —era únicamente una pequeña ventaja temporal en la esca­ramuza, pero era un momento para aguijonear en aquel adversario debilidades reales o imaginadas, mala conciencia o ambición. ¿Hasta qué punto Mallam D. «sabía», qué papel desempeñaba entre los hombres que habían ordenado mi detención o algo peor?

—Dígame —le pregunté—: ¿por qué tiene La­gos tantas ganas de liquidarme?

ORHAN PAMUK Me llamo rojo 276pags. 364-276=88

Y así la conversación llegó a la muerte de los venecianos y de los musulmanes, a Azrael y a los demás ángeles de Dios y a cómo era imposible que dichos ángeles fueran representados por las pinturas de los infieles. El joven maestro que poco después habría de pintarme, y que ahora me mira con sus hermosos ojos en nuestro querido café, se sentía angustiado por aquella imponente conversación, notaba que su mano se impacientaba y quería pintarme, pero no sabía cómo era yo.

El avieso y astuto anciano, que pretendía enredar al joven maestro, se dio cuenta de aquello. Clavó su mirada, que brillaba con la llama del candil que ardía en vano en aquella habitación en sombras, en los ojos del joven maestro de manos milagrosas.

—La Muerte, que los venecianos pintan como un ser humano, para nosotros es un ángel, como Azrael —le dijo—. Pero con apariencia humana, como cuando Gabriel se le apareció en forma humana a Nuestro Profeta cuando descendió el Sagrado Corán. ¿Me entiendes?

Comprendí que aquel joven maestro al que Dios le había concedido un increíble talento se impacientaba, que quería pintarme. Porque el diabólico anciano había conseguido despertar en él la siguiente idea demoníaca: en realidad no queremos pintar algo que conocemos con toda su luz, sino algo desconocido y en penumbra.

—No sé nada en absoluto de esa Muerte de la que me hablas —dijo poco después el ilustrador que habría de pintarme.

—Todos sabemos de la Muerte —repuso el anciano.

—La tememos, pero no la conocemos.

—Entonces pinta ese temor.

Poco faltó para que me dibujara allí mismo. Noté cómo al gran maestro le hormigueaba la nuca, cómo se le tensaban los músculos del brazo, cómo buscaba un cálamo con la punta de los dedos. Pero como realmente era un gran maestro, se contuvo sabiendo que aquella tensión intensificaría el amor por la pintura de su espíritu.

Como el astuto anciano también lo había comprendido, le leyó fragmentos sobre la muerte de los libros que tenía ante él, del Libro del alma de El Cevziyye, del Libro de las circunstancias del Juicio Final de Gazzali, y otros de Suyuti para que le sirvieran de inspiración en mi pintura, en la cual estaba seguro de que se pondría a trabajar sin que pasara mucho.

Y así, mientras el maestro ilustrador de manos milagrosas hacía esta pintura mía que ahora contempláis con temor, escuchaba cómo el Ángel de la Muerte habría de tener miles de alas que se extenderían desde el Cielo hasta el mundo y desde el punto más lejano del Oriente hasta el más lejano del Occidente y cómo dichas alas abrazarían con amor a los verdaderos creyentes y serían dolorosas como clavos para los pecadores y los rebeldes y me pintó recubierta de clavos porque la mayoría de vosotros, ilustradores, estáis condenados al Infierno. El ilustrador escuchó cómo el ángel que Dios enviará para recoger vuestras almas llevará en la mano un libro en el que estarán escritos todos vuestros nombres y en las páginas de ese libro algunos nombres estarán rodeados por un círculo negro pero sólo Dios sabe el momento exacto de la muerte, y cómo cuando llegue ese momento caerá una hoja del árbol que hay bajo su Trono, y cómo quienquiera que agarre la hoja y la lea sabrá a quién le ha llegado el turno de morir, y por esa razón me pintó terrible pero también pensativa, como alguien que entiende de libros de cuentas. Como aquel viejo chiflado le leía que, después de que el ángel de la muerte apareciera en forma humana, le alargara la mano a la persona cuyo plazo había expirado y se llevara su alma, de repente todo lo envolvería una luz parecida a la del sol, el inteligente ilustrador me pintó rodeada de luz porque sabía que esa luz no sería visible para los que estarían junto al muerto. Como el apasionado anciano le leía también cómo en el Libro del alma decía que antiguos saqueadores de tumbas habían visto cadáveres con clavos por todas partes y llamas que aparecían en lugar del cuerpo aún reciente al cavar la tierra y cráneos llenos de plomo, el maravilloso ilustrador, que le escuchaba atentamente, mientras me pintaba puso todo lo que pudiera atemorizar al que me mirara.

Pero luego se arrepintió. No del miedo que había reflejado en la pintura, sino del mero hecho de haberme pintado. Y yo me siento como alguien a quien su padre recuerda con vergüenza y remordimientos. ¿Por qué se arrepintió de haberme pintado el maestro ilustrador de manos maravillosas?

1. Porque la pintura de la Muerte, yo, no ha sido hecha con la suficiente destreza. Como podéis ver, no soy tan perfecta como lo que pintan los grandes maestros venecianos.

ORHAN PAMUK El libro negro 255pags. 364-255=109

el misterio de las letras, a Galip poco le faltaba para creer que el guía compraba cada día el Milliyet antes que nadie y leía el artículo de Celâl con avidez, envidia, odio y la misma furia que se notaba en su voz. Mientras el guía les decía que aquellos que pudieran soportar el espectáculo de los esqueletos, inmortalizados abrazándose unos a otros, de los bizantinos que se habían refugiado en los subterráneos dejándose llevar por el pánico ante el cerco abbasí y de los judíos que habían huido de la invasión cruzada, podían entrar en aquella increíble galería de cuyos techos colgaban collares y ajorcas de oro, Galip comprendió que el guía había leído con sumo cuidado los últimos artículos de Celâl. Mientras el guía les contaba cómo los esqueletos de los genoveses, amalfitanos y pisanos que huyeron cuando los bizantinos masacraron a más de seis mil italianos en la ciudad, hacía de esto setecientos años, esperaban el día del Juicio Final sentados a las mesas que se habían bajado a los subterráneos durante el sitio de los ávaros junto a los esqueletos de aquellos que seiscientos años antes se habían salvado de la peste introducida en la ciudad por un barco procedente del mar de Azov, Galip pensaba que él tenía la misma paciencia que Celâl. Mientras el guía les contaba que aquellos que, para escapar de la prohibición del café, el tabaco y el opio de Murat IV, se habían lanzado a las galerías abiertas por los bizantinos cientos de años antes para huir de los otomanos que saqueaban la ciudad y que se extendían desde Santa Sofía hasta Santa Irene y desde allí hasta el Pantocrátor, y que luego, como resultaban suficientes, habían extendido hasta esta orilla, esperaban, bajo una sedosa capa de polvo que había caído sobre ellos como si fuera nieve, con sus molinillos de café y sus cafeteras, sus narguiles y pipas, bolsas de tabaco y opio y tazas, la aparición algún día de los maniquíes que les mostrarían el camino de la salvación, Galip pensaba que en algún momento la misma capa de polvo sedoso cubriría el esqueleto de Celâl. Mientras el guía contaba que podríamos ver, además de los esqueletos del heredero de Ahmet III, que después de que fracasara su conspiración palaciega se había visto obligado a descender a los subterráneos en los que setecientos años antes se habían refugiado los judíos expulsados de Bizancio, y el de la muchacha georgiana que se había fugado del harén con su amante, billetes de banco aún húmedos en manos de impresores de moneda falsa que controlan el color, o a una lady Macbeth musulmana que se había visto forzada a ir un piso más abajo, puesto que el pequeño teatro del sótano no disponía de camerino en el que cambiarse, tiñendo sus manos ante el espejo de su cómoda con un rojo tan original como no se había visto en ningún otro escenario del mundo gracias a un barrilito lleno de sangre de búfalo comprado a carnicerías clandestinas, o a jóvenes químicos, llevados por el entusiasmo de la exportación, destilando en sus retortas de cristal la deliciosa heroína que luego enviarían a América en roñosos barcos búlgaros, Galip pensaba que podría leer todo aquello en el rostro de Celâl con tanta exactitud como lo hacía en sus artículos.

Mucho más tarde, después de que el guía les mostrara a sus «invitados» todas las galerías y todos los maniquíes, después de que les contara lo que había sido el mayor sueño de su padre y de él mismo: que un cálido día de verano, mientras arriba todo Estambul dormitara en el pesado calor del mediodía envuelta por nubes de moscas, basura y polvo, abajo, en las frías, húmedas y oscuras galerías subterráneas, los pacientes esqueletos y los maniquíes, vivos gracias a la vitalidad de nuestro pueblo, organizarían todos juntos una fiesta, una enorme verbena, un banquete que celebraría la vida y la muerte y que iría más allá del tiempo y de la Historia, de las leyes y las prohibiciones; después de que los visitantes se imaginaran aterrorizados el horror y la excitación de aquella fiesta, los esqueletos y los maniquíes bailando felices, las copas de vino y las tazas rotas, la música y el silencio y los crujidos de los huesos al aparearse; después de que hubieran visto la amargura en el rostro de cientos de «ciudadanos» cuyas historias el guía ni siquiera sintió la necesidad de contar; en el camino de vuelta Galip sentía sobre sí el peso de todas las historias que había escuchado y todas las caras que había visto. El malestar que notaba en las piernas no se debía ni a lo empinado de la cuesta que subían ni al cansancio de aquel largo día. Sentía en su propio cuerpo el agotamiento que se veía en los rostros de aquellos hermanos suyos que se le aparecían en las resbaladizas escaleras iluminadas por las bombillas desnudas de las habitaciones húmedas ante las que pasaban sin cesar. Las cabezas inclinadas, las cinturas dobladas, las espaldas deformes, las piernas torcidas, los problemas y las historias de aquellos conciudadanos suyos eran prolongaciones de su propio cuerpo. Como sentía que todas las caras eran la suya y todas las desdichas su desdicha, quería no mirar a esos maniquíes que se le acercaban rebosantes de vida, no cruzar su mirada

NAHUM MONTT El eskimal y la mariposa 133pags. 133*2=266 364-266=98

—Arrestarán a los sospechosos de siempre. En eso son muy buenos. En menos de lo que canta un gallo tendrán una cantidad de sospechosos aquí en Bogotá y en cualquier ciudad de Colombia, hablarán de redes y bandas y cosas por el estilo... Aparecerán sospechosos por todos lados. Después, cuando baje la emoción, serán discretamente liberados... Así son las cosas.

Don Luis tomó un sorbo de vino y le explicó que cada ciudad tenía un banco de sospechosos, culpables de algún delito, y en estos casos siempre acudían a ellos: eran los de mostrar.

—Además, ya tienen ese gran chivo que se llama Pablo Escobar.

Cerró los ojos y Coyote creyó que se había dormido. Al cabo de un rato los abrió y pidió un cigarrillo. Lo encendió y añadió:

—Al comienzo le disgustaba su papel, pero después cedió ante las tentaciones de la fama. Nosotros lo convertimos en una leyenda. Es cierto que está librando una guerra contra los políticos, pero también es cierto que no ha tenido velas en muchos entierros que le han adjudicado. La gente del común cree más en sus comunicados que en las versiones oficiales. Todos saben que algo huele mal en este país. Sospechan, pero nadie dice nada, porque no saben de dónde provienen las balas; ni siquiera Pablo Escobar lo sabe. El hombre ha vislumbrado algunos enemigos pero no ha visto la élite, la Federación detrás de esto, y mucho menos ha podido imaginar quién está detrás. Escobar está muy ocupado poniendo bombas en Medellín y pagando a los sicarios dos millones por la muerte de cada policía. Además tiene que gerenciar su propio negocio, proteger a su familia, pero no tiene consejeros sino sirvientes. Sus cerebros, los hombres que pensaban, han ido cayendo uno a uno. Cuando ya no sea útil y la Federación empiece a presionar, será dado de baja. No será cogido con vida. Con vida y cantando lo que sabe será más peligroso que ahora con sus bombas. No sé si lo habrás notado, Coyote, pero Pablo Escobar no es más que un fusible; cuando suba mucho la temperatura y la tensión, cuando las sobrecargas de voltaje sean inmanejables, el fusible saltará y se quemará, y nos salvaremos todos los que hemos estado con esto hasta el cuello. Y serán los otros, los de la Federación, quienes den la orden de quemar el fusible

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sábado, marzo 10, 2007

MANIFESTACION 10-M

MIGUEL ANGEL ASTURIAS TOROTUMBO pag-364

Lo único que se esperaba para dar la orden de asalto a los cuarteles,telégrafo,correos y palacio,
ya todo estrategicamente rodeado por los bailarines,al compás del Torotumbo¿Llegarian o no los invitados?¿Llegarían a tiempo de evitar el estallido de la bomba en la cabeza de Carne Cruda
y la dinamita bajo la casa del alquilador de disfraces?
Dieron la voz de seguir a pie por entre aquella muchedumbre de angustioso color de agua sin fondo.
No era tanto el movimiento de bailarines y comparsas,cuanto de hombres,mujeres y niños que se desplazaban por las aceras y por el medio de la calle,ansiosos de ganar alguna esquina para ver pasar al Torotumbo.

JAMES JOYCE ULISES pag-364

Levantó la cabeza hacia una ventana y ladró con voz profunda:
-...el hogar y la belleza.
Se corrió a un lado la cortina de la ventana.Un letrero habitaciones sin amueblar se deslizo de la ventana de guillotina y cayó.Un grueso brazo generosamente desnudo resplandeció y se hizo visible,saliendo del canesú de una enagua con tensas hombreras.Una mano de mujer lanzó una moneda por encima de la verja de delante.
¿Qué hay en la olla
'-preguntó
Camisas-dijo Maggy.
!Que asco!¿No tenemos nada que comer?

ROBERT GRAVES MITOS RIEGOS pag-364



"Frigios,vuestro nuevo rey se acerca con su novia,sentado en un carro de bueyes"
Cuando el carro entró en la plaza del mercado de Telmisa,el águila llamó la atención popular y Gordias fué aclamado rey. En agradecimiento dedicó el carro a Zeus,juntamente con el yugo,que habia atado a la vara de una manera peculiar.Un oraculo declaró que quien descubriera como desatar el nudo se convertiria en el señor de toda Asia. Siglos despues lo cortó Alejandro de un modo petulante con su espada.
Cuando murió Gordias ,le sucedió en el trono Midas.Asistió al famoso certamen musical entre Apolo yMarsias,arbitrado por el Dios fluvial Tmolo,que concedió el premio a Apolo ,quien,al ver que Midas discrepaba del veredicto,lo castigó con un par de orejas de asno.
Durante mucho tuiempo ocultó esas orejas con un gorro frigio,pero a su barbero le fué imposible ocultar el secreto.Cavó un hoyo en la orilla del rio y,murmuró !El rey Midas tiene orejas de asno!
Luego llenó el hoyo y se alejó,en paz consigo mismo,hasta que broto una caña que susurraba el secreto a todos los que pasaban.
Cuando Midas se enteró,condenó a muerte al barbero,bebió sangre de toro y pereció miserablemente.



OCHO REGLAS

Las OCHO Reglas de la Mente Que Te Ayudarán a Cambiar Tu Vida
Quieres cambiar cosas en ti, pero tu cerebro parece que no entiende. Racionalmente le das órdenes, pero tu cerebro no las obedece. Es como si existiera una gran distancia entre lo que quieres y lo que consigues. Existen ocho reglas fundamentales que el cerebro cumple escrupulosamente y que tenemos que tener en cuenta a la hora de producir cualquier cambio.

1. Todo pensamiento o idea produce una reacción física
Todos los pensamientos afectan a todas las funciones del organismo. Los pensamientos de preocupación desencadenan cambios en el estómago, que a la larga pueden derivar en úlceras. Los pensamientos de ira aumentan el nivel de adrenalina a la sangre, produciendo diversos cambios en el cuerpo. Los pensamientos de ansiedad y miedo aumentan la rapidez del pulso. Todas las ideas que tienen un fuerte contenido emocional casi siempre alcanzan el inconsciente (la mente del sentimiento). Una vez aceptadas, éstas ideas continúan produciendo la misma reacción corporal una y otra vez.

Es necesario, por lo tanto, romper ese círculo por algún sitio si no queremos caer una y otra vez en las mismas respuestas psicofisiológicas.

2. Lo que se espera tiende a hacerse realidad
El cerebro y el sistema nervioso responden a imágenes mentales, ya sean imágenes internas o externas. Las imágenes formadas se convierten en pautas fijas y el inconsciente utiliza todos los medios de que dispone para llevar a cabo su plan. Preocuparse es una forma de programar respuestas físicas que no deseamos y el inconsciente actúa para que se cumpla la situación representada en las imágenes. "Las cosas que temía han acabado por sucederme".

Muchas personas padecen ansiedad crónica, que es simplemente una expectativa mental inconsciente de que va a ocurrir algo terrible. Por otra parte, todos conocemos personas que parecen tener una magia especial. Parece que la vida les colma de bendiciones sin motivo aparente. De ellos decimos que tienen suerte. Lo que parece buena suerte es en realidad expectativa mental positiva, una honda convicción de que ellos merecen que todo les salga bien. Nos convertimos en lo que pensamos.

Nuestra salud física depende en gran medida de nuestra expectativa mental. Los médicos reconocen que si un paciente espera seguir enfermo, lisiado, paralizado, desvalido o incluso morir, tiende a hacerse realidad la situación esperada.

3. Al tratar con tu mente o con la otra persona, la imaginación es más poderosa que el conocimiento
LA IMAGINACION ANULA FACILMENTE LA RAZON. Este es el motivo por el que ciertas personas se precipitan a ciegas hacia actos o situaciones irracioriales. Los crímenes violentos originados por los celos casi siempre tienen la causa en una imaginación hiperactiva.

Muchos se sienten superiores a los que pierden sus ahorros en manos de timadores o siguen ciegamente a demagogos. Se ve fácilmente que estas personas sobrepasan su razón. A menudo estamos ciegos ante nuestras propias supersticiones, prejuicios o creencias irracionales. Las ideas que contienen una fuerte emoción, como la ira, el odio, el amor a nuestras creencias políticas o religiosas, son difíciles de modificar mediante el uso de la razón.

4. No se puede estar de acuerdo y al mismo tiempo tener ideas opuestas
Se pueden almacenar muchas ideas. La regla hace referencia al reconocimiento de una idea por la mente consciente. Muchas personas intentan obtener ideas opuestas simultáneamente. Un hombre podría creer en la honestidad y esperar que sus hijos sean honestos, y no obstante embarcarse en prácticas comerciales levemente deshonestas. Puede intentar justificar sus actos diciendo, "Todos mis competidores lo hacen, es una práctica "aceptada". Sin embargo, no puede eludir la tensión y su efecto sobre el sistema nervioso, originada por sostener ideas opuestas.

5. Una vez que una idea ha sido aceptada por la mente inconsciente, permanece hasta que otra idea la reemplaza
Esta regla va asociada a la siguiente: cuanto más tiempo permanece una idea, mayor es la resistencia a que se la reemplace por otra idea nueva.

Una vez que una idea ha sido aceptada, tiende a permanecer, y cuanto más tiempo actúa, más tiende a convertirse en una forma habitual de pensar. Así es como se forman los hábitos, buenos o malos. Tenemos pautas de pensamiento y acción. Anótese bien: "TODA ACCION VA PRECEDIDA DEL PENSAMIENTO". Si queremos modificar nuestras acciones, tenemos que empezar modificando nuestros pensamientos. Aceptamos ciertos hechos como verdaderos. Aceptamos que el Sol sale por el este y se pone por el oeste, incluso cuando está nublado y no podemos verlo. Tenemos muchas pautas de pensamiento que son incorrectas y sin embargo se han fijado. Existen personas que en momentos críticos beben whisky, fuman o consumen calmantes para rendir con eficiencia. Todo eso es incorrecto, pero la idea está ahí y resulta una pauta fija de pensamiento. Habrá oposición a reemplazarla con una nueva idea.

6. Un síntoma inducido emocionalmente, si persiste lo suficiente, tiende a causar cambios orgánícos
La ciencia médica reconoce que más del 60 % de las enfermedades humanas son psicosomáticas. La función de un órgano o de una parte del cuerpo se ha perturbado por la reacción del sistema nervioso a ideas negativas que sostiene el inconsciente. No se quiere decir con esto que toda persona que se queja de una enfermedad está enferma emocionalmente o es neurótico. Hay enfermedades causadas por gérmenes, parásitos o virus. ¡Somos un conjunto inseparable de mente y cuerpo! Si temes continuamente que tu salud se debilite, sí hablas constantemente de tus nervios de estómago o tus migraftas debidas a la tensión, a la larga pueden producirse cambios orgánicos.

7. cada sugerencia llevada a la práctica disminuye la resistencia a sucesivas sugerencias
Cuanto más tiempo dura una tendencia mental, más fácil es de seguir. Una, vez que se forman los hábitos se vuelven más fáciles de seguir y más difíciles de romper.

Cuando el inconsciente ha aceptado una sugerencia, se hace más fácil que acepte nuevas sugerencias y las lleve a la práctica. En ello se basa la publicidad y el márketing.

8. En lo concerniente a la mente inconsciente y sus funciones, a mayor esfuerzo consciente menor es la respuesta del inconsciente
¡La "Fuerza de Voluntad" no existe en realidad! (en muchas ocasiones). Si padeces insomnio has aprendido que "cuanto más te empeñas en dormirte, más te mantienes despierto". Al tratar con el inconsciente tómate las cosas con calma". Hay que saber dar las instrucciones al cerebro para que entienda exactamente lo que deseamos de él. El cerebro no entiende el lenguaje consciente, ya que utiliza un lenguaje que no está basado en palabras, sino en la estructura que tiene el pensamiento. Por eso no sirven todos esos libros de autoayuda en los que se trata de realizar autoafirmaciones. Esos libros te recomiendan frases del estilo: "Soy capaz de sentirme bien". Si pensar eso así funcionara, no habría problemas psicológicos. El cerebro no entiende ese tipo de frases. El cerebro funciona por estructuras. Decir "Soy capaz de sentirme bien" llega a nuestra parte racional, pero no hace que cambiemos nuestra forma de sentir.

Saber cuál es la estructura que hace que nuestro cerebro entienda nuestras órdenes, es un Informe que te enviaremos próximamente, dentro del Boletín gratuito "Psicología Que Funciona", del que ya eres suscriptor, y que se titula "Como Alfred Hitchcock supo entender el funcionamiento del cerebro mucho antes que la mayor parte de los psicologos"

martes, marzo 06, 2007

POR SI TE ROBARAN EL MOVIL SIGUE ESTOS CONSEJOS, ES O.K.

INTERESANTE DATO POR SI OS ROBAN EL MÓVIL

Los comerciantes de móviles mantienen oculta esta información para que el
ladrón siga utilizando el servicio y consumiendo, y a su vez la víctima del
robo compre otro teléfono y siga consumiendo también.

Necesitas obtener el número de serie de tu equipo.

Para obtener el número de serie marca *#06# y sin más (sin dar a
enviar/llamar ni nada), en el visor aparece un código.

Este código único en todo el mundo es el número de serie de tu equipo.

Toma nota del mismo y consérvalo en un lugar seguro.
Si te roban el móvil, avisa al operador de tu compañía
y dale este código.

Esto va a permitir que el móvil sea bloqueado completamente, aunque el
ladrón cambie la tarjeta SIM.
Probablemente no recuperes tu móvil... pero por lo menos vas a tener la
seguridad de que quien lo haya robado no va a poder utilizarlo nunca.

LO MÁS IMPORTANTE de esto es que si toda la gente conociera este truquito,
el robo de móviles seria inútil. Así que reenvíalo a todos tus conocidos.

Y no olvides anotar tu número de serie en un lugar seguro!

domingo, febrero 04, 2007

MULA MECANICA

martes, enero 23, 2007

205-

Vladimir Nabokov Pnin 185 pags. 205-185=20




¿Podia ser esta vez,ser una pulmonia?Hacia un par de dias se habia quedado helado en una de esas sanas corrientes de aire norteamericanas que suelen ofrecer los anfitriones a sus invitados,una vez tomada la segunda copa,en las noches ventosas.Y de repente Pnin(¿se estaba muriendo? se encontró con que estaba deslizandose hacia su propia infancia.Esta sensación venia acompañada de esa precisión en los detalles retrospectivos que,según se dice,disfrutan los individuos que se estan ahogando,sobre todo los pertenecientes a la antigua Armada Rusa,un fenomeno de ahogo que un veterano psicoanalista,cuyo nombre no recuerdo,ha explicado diciendo que es la evocación subsconsciente del propio bautismo,la cual provoca un estallido de los recuerdos que median entre la primera inmersión y la última.Todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos,pero no hay modo de contarlo como no sea con una serie consecutiva de palabras.
Antonio Gala Las afueras de dios 163pags. 205-163=42

Así cavilaba, apoyada la frente en los cristales, cuando reparó en que había dejado de llover. Abrió el balcón y vio los árboles lavados, chorreando agua aún. El olor de la tierra empapada y del arrayán de las borduras subía como una humareda desde el jardín. En los charcos se reflejaba el cielo que comenzaba a abrirse y permitía entrever lo azul. Sin saber lo que hacía, como arrastrada, dejó el balcón abierto, salió del salón del recreo, corrió por el pasillo y bajó desalada la escalera. Cuando llegó fuera llevaba las sandalias en la mano. Las arrojó y se puso a chapotear con los pies desnudos en el barro. Disfrutaba como una niña chica que hace algo prohibido. No miraba ni a su derecha ni a su izquierda, concentrada en su gozo terrenal e inmediato de salpicarse los hábitos sostenidos a media pierna. Después de unos instantes, al caer en la cuenta de que estaba faltando a las reglas, alzó los ojos al balcón abierto. En él estaba el viejo huraño que jamás sonreía. Estaba, y sonriendo. Cuando notó que ella lo miraba, dejó de sonreír. Nazaret pensó que, por lo menos, algo bueno había salido de su falta. Se lavó los pies en la fuente que rebosaba, se calzó las sandalias, moderó su expresión de contento, ordenó sus tocas como Dios le dio a entender y subió para servir la cena.

M.Mujica Lainez El Unicornio pag.205

¡ Con qué fruición bebí sus palabras! Ni siquiera el rey Guy de Lusignan, cuando alzó la
copa plena de nieve del monte Hermón hasta sus labios partidos, habrá experimentado
tanta alegría. No tengo a nadie. Sin mí, Aiol no tenía a nadie. ¿Acaso no me estremecía
una sensación igual a la que lo aherrojaba? ¿Qué separaba a nuestros sentimientos?
Embriagada, saturada de humo la cabeza, oscilé, como si todavía revistiera la fragilidad
de la humana estructura.
S.Gamboa El sindrome de Ulises pags.162 205-162=43

Retazos de actos heroicos extraídos de las vidas de otros guerrilleros, eran todas falsas, vergonzosamente falsas, y lo único que hacía era sumarse a esa infinita lista de europeas seducidas con el cuento de la revolución latinoamericana, ríos de esperma andina y caribeña, del Cono Sur o Centroamérica, corriendo sobre las capitales de Europa. Millares de blancos muslos vikings enrojecidos con historias de indios buenos y gringos malos, toneladas de traseros teutones conquistados con citas de Eduardo Galeano, kilómetros de vulvas abiertas con camisetas del Che y canciones de Quilapayún...

. Levanté la cara, lo miré a los ojos por primera vez y le dije, no hay mucho qué hacer, ¿no es cierto? Él, con unos ojos en los que creí ver fuego o lava ardiente, respondió, no, no tiene nada qué hacer, absolutamente nada, pero fue una buena partida. Esto último lo agregó con una extraña voz, como si el aire y sus palabras emergieran desde el fondo de una gruta. Entonces tiré abajo mi rey y le estreché la mano, una mano de dedos fríos, como de peces congelados, y me alejé hacia el salón de baile.




lunes, enero 22, 2007

205-ANIMALES


ANATOLE FRANCE El figon de la Reina Patoja pag.205
Han rechazado el libro de Enoch,por no poder comprenderlo,como el gallo de la fábula árabe desdeñó la perla que habia caido entre los granos.Porque habéis de saber que esos ángeles que Enoch nos describe,estableciendo un comercio amoroso con las mujeres,no son otra cosa que silfos y salamandras.
Vladimir Nabokov Deseperación pag.205
Acostumbraba ,con los dedos aún manchados de sopa,recoger los huesos dejados en los platos,haciendo un paquete con ellos,que acontinuación metia en uno de los bolsillos de su amplia chaqueta.Al proceder asi,aspiraba a que lod otros le tomaran por un excentrico,para los pobres perros,decia."Los animales son con frecuencia mejores que los seres humanos",añadia.
Enrique Vila Mtas Paris no se acaba nunca 205
Yo,por ejemplo,he visto el acoplamiento de los peces espada,asi que es algo que conozco.He visto un cardumen de más de cincuenta ballenas, y en una oportunidad arponeé una de casi dieciocho metros de larga,y la perdí.
Vladimir Nabokov La defensa pag.205
El frio era extraordinario.Cerraron la pista de hielo,que parecia tener siempre mala suerte.En los parques yacian los pajaritos con el pecho abultado y las patas al aire.El imponente mercurio,bajo la influencia del medio,bajaba cada vez más.Hasta los osos polares del zoologico encontraban que la dirección se habia excedido.
Allan Poe Obras selectas pag.205
Una mañana,con sangre fria,deslicé un lazo por su pescuezo y lo colgué de un árbol;lo colgué con lagrimas en mis ojos y con el más amargo de los remordimientos en el alma;lo colgué porque sabia que al hacerlo estaba cometiendo un pecado,un pecado mortal que comprometia mi alma inmortal.
Ted Klein Ceremonias macabras pag.205

Y se quedaron inmóviles sintiendo el alivio de encontrarse sobre un suelo que no se movía, y los dos hombres se pusieron a hablar hasta que empezó a llover.

Y en el bosque, una forma gigantesca que recordaba el lomo de un gran animal, cubierta por una espesa capa de follaje, se quedó inmóvil, alzándose hacia las estrellas.

A la mañana siguiente fueron recogiendo todo lo que había quedado destrozado, empapados por una insistente llovizna. Bert y Amelia Steegler caminaron por entre los estantes de su almacén barriendo los vidrios rotos. Un dolorido Adam Verdock recorrió los campos reuniendo a su ganado, que había logrado derribar a coces las ya debilitadas paredes de su aprisco. El viejo Bethuel Reid, armándose de valor, cogió un rastrillo y expulsó al bosque a todas las serpientes que habían infestado su granja.

Y el joven Raymond Trudel, mientras buscaba un cerdo escapado en la región pantanosa del bosque, se tropezó con la peor escena de toda aquella devastación y volvió corriendo a la granja de su familia, gritando aterrado que una colina monstruosa había surgido esa noche en el Cuello de McKinney.