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jueves, noviembre 22, 2007

CELULAS MADRE,DRAGON,BARCA Y 217

"Dos equipos científicos logran obtener células madre a partir de la piel".Leyendo esta noticia me acuerdo que le arranque el rabo a un dragón de un escobazo,como le creció de nuevo,la forma que se dejaba ver,la compasión que debió sentir por mi.
Consulto mi baraja atomica-sale el 217.Veamos
ANATOLE FRANCE EL FIGON DE LA REINA PATOJA pag.217
-Pero caballero-exclamé-,¿podría nacerse por otra vía?
-Nacen,afortunadamente-me contestó-,un gran numero de la unión de los hombres con los genios del aire.Y los que nacen de estas uniones son inteligentes y bellos.Asi nacieron los gigantes de quienes hablan Hesiodo y Moisés.Así nació Pitagoras,al cual la salamandra,que fue su madre,le dotó de un muslo de oro.Alejandro el Grande,a quien se tenia por hijo de Olimpias y de una serpiente;Merlín el encantador,nacido de un silfo y de una monja hija de Carlomagno.
Yo prometí,en vista de todo esto,ceder al trato amoroso de una salamandra,si hubiera alguna bastante obsequiosa que gustara de mi.¿Como era posible ponerse en contacto con ellas?-Nada más fácil-me respondió-.Basta una bola de vidrio,de la cual yo os explicare el uso.
Pero ya es bastante por hoy. Y,levantandose,dirigióse hacia la barca,donde el barquero nos esperaba tendido panza arriba y roncando a la luna.Cuando hubimos llegado a la orilla,se alejó rápidamente,y no tardó en perderse entre las sombras de la noche.
JAMES JOYCE ULISES 217
Los sepultureros cogieron las azadas y lanzaron pesados terrones de barro sobre el ataúd.El señor Bloom volvió la cara.¿Y si siguiera vivo todo el tiempo?¡Brrrrr!Demonios eso seria terrible.No,no:está muerto,por supuesto. deberia haber una ley de perforar el corazon para estar seguros o un reloj electrico o un telefono en el ataud y una especie de respiradero de lona.Bandera de peligro.Tres dias.Bastante largo para guardarlos en verano.
ANDRÉ MALRAUX LA CONDICIÓN HUMANA 217
El monstruo,mixto de oso,hombre y araña,continuaba desenredándose de los alambres.Al lado de su masa negra,una linea de luz marcaba la arista de su pistola.Se sentia en el fondo de un agujero,menos fascinado por aquel ser que con tanta lentitud se aproximaba como la muerte misma,todo lo que iba una vez más a aplastarle,como la tapa de un ataúd cerrado sobre un ser vivo;aquello era todo lo que habia ahogado su vida de todos los dias,que volvia alli para aplastarle de un golpe."Me han apisonado durante treinta años,y ahora me van a matar".


martes, octubre 30, 2007

MI NOVELA ATOMICA 177

ANATOLE FRANCE EL FIGON DE LA REINA PATOJA pag.177

Es preciso condenar esas diabluras ridículas y deplorar que los hijos de la Iglesia, nacidos a la luz, se formen del mundo de Dios una idea menos sublime que las concebidas por Platón o un Cicerón en las tinieblas del paganismo. Yo me atrevo a decir que Dios hallase más próximo al Sueño de Escipión que a esos negros tratados de demonología, cuyos autores se tienen por cristianos y católicos.

NOM FACIT HOC VERBIS; FACIE TENERISQUE LACERTIS

DEVOVET ET FLAVIS NOSTRA PUELLA COMIS

-Esa es una nueva demostración-dijo el filosofo-de que las mujeres son grandes enemigos de la ciencia. El sabio debe huir de todo contacto femenino. ¿Aun en legítimo matrimonio?-pregunto mi padre.-Sobre todo en legitimo matrimonio-respondió el filosofo. Y mi padre insistió:-¿Qué les queda a vuestros pobres sabios para divertirse un poco? El filósofo repuso gravemente:-¡Les quedan las salamandras!

EDGAR ALLAN POE NARRACIONES EXTRAORDINARIAS EL POZO Y EL PENDULO pag.177

Mi vista cayó sobre las siete altas velas que había sobre la mesa.Primero,tenían un aspecto de símbolos de caridad y parecían blancos y esbeltos ángeles que podrían salvarme; pero despúes,de repente, invadió mi espíritu una náusea de muerte y sentí cada fibra de mi cuerpo temblar como si hubiera tocado el cable de una batería galvanica,mientras las formas angelicales se convertían en espectros insignificantes con cabeza de llama y vi que de ellos no podría esperar ninguna ayuda.

FRANZ KAFKA AMERICA pag.177

¡Ay,si yo hubiera estado sano, a buenas horas me hubieran vencido los chicos del hotel,aquellas sabandijas!

ROBERT GRAVES REY JESUS pag.177

El corazón de Ruben es un nido de quejas.Quiera el Señor purificarlo con una brusca llama que no queme.

PAUL AUSTER Mr.VERTIGO 136 pags. 177-136=41

Me encerré de nuevo en mi cuarto y después de tres días de vanos intentos, descubrí qué era lo que había estado haciendo mal. Todo el problema estaba en mi enfoque. Se me había metido en la cabeza que la elevación y la locomoción sólo podían lograrse por medio de un proceso en dos etapas. Primero levitar lo más alto que pudiera, luego empujar y moverme. Me había entrenado a mí mismo para hacer lo primero y supuse que podría lograr lo segundo injertándolo en lo primero. Pero la verdad era que lo segundo cancelaba lo que venía antes. Una y otra vez, me elevaba en el aire de acuerdo con el viejo método, pero tan pronto como empezaba a pensar en moverme hacia delante, volvía al suelo, aterrizando de nuevo sobre mis pies antes de tener la oportunidad de ponerme en marcha. Fracasé una y mil veces, y al cabo de algún tiempo me sentía tan disgustado, tan desesperado por mi incompetencia, que me daban pataletas y aporreaba el suelo con los puños. Al fin, en pleno acceso de cólera y fracaso, me levanté y salté directamente contra la pared, esperando estrellarme y perder la conciencia. Salté y durante un brevísimo segundo, justo antes de que mi hombro chocara contra el yeso, sentí que estaba flotando, que a la vez que me precipitaba hacia adelante, perdía contacto con la gravedad, subiendo con un conocido y boyante impulso mientras me lanzaba por el aire. Antes de que pudiera comprender lo que estaba sucediendo, había rebotado en la pared y me desmoronaba presa del dolor. Todo mi lado izquierdo latía a causa del impacto, pero no me importaba. Me puse de pie de un brinco y bailé una pequeña danza alrededor de la habitación, riéndome como un loco durante los siguientes veinte minutos. Había dado por fin con el secreto. Había comprendido. Olvida los ángulos rectos, me dije. Piensa en arco, piensa en trayectorias. No se trataba de subir primero y luego ir hacia adelante, se trataba de subir e ir hacia adelante al mismo tiempo, de lanzarme en un suave e ininterrumpido gesto a los brazos de la gran nada ambiente

YUKIO MISHIMA EL PABELLON DE ORO pag.177

No más que

el hombre, los objetos destinados a la muerte no pueden ser destruidos hasta la raíz; pero lo

que, como el Pabellón de Oro, es indestructible, puede ser abolido. ¿Cómo es que nadie ha

sido consciente de eso? ¿Y cómo dudar de la originalidad de mis conclusiones? Prendiendo

fuego al Pabellón de Oro, tesoro nacional desde el año

1890, yo cometería un acto de pura abolición, de definitivo aniquilamiento, que reduciría la

suma de Belleza creada por la mano del hombre.

LAURA ESQUIVEL MALINCHE 82pags. 82*2=164 177-164=13

Todos los augurios pronosticaban la caída del imperio.

El primero de ellos fue una espiga de fuego que apareció en la noche y que parecía estar dejando caer gotas de fuego sobre la tierra.

El segundo presagio fue el incendio que destruyó el templo de Huitzilopochtli, el dios de la guerra, sin ninguna explicación, sin que nadie hubiese encendido el fuego y sin que nadie lo pudiese apagar.

El tercero fue un rayo mortal que cayó sobre un templo de paja perteneciente al Templo Mayor de Tenochtitlan; fue un golpe de sol que surgió de la nada, pues apenas caía una leve llovizna.

El cuarto presagio fue la aparición en el cielo de una capa de chispas que de tres en tres formaban una larga túnica que atravesaba todo el cielo con su larga cola, saliendo por donde se mete el sol y dirigiéndose hacia donde éste sale. La gente al verlo daba alaridos de espanto.

En el quinto presagio, hirvió el agua en una de las lagunas que rodeaban el valle del Anáhuac. El agua hirvió con tal furia y se levantó tan alto que destruyó las casas.

El sexto presagio fue la aparición de Cihuacóatl, la mujer que se oía llorar por las noches diciendo: «¡Hijitos míos! ¿adonde los llevaré? ¡Tenemos que irnos lejos!».


El séptimo presagio fue la aparición de un ave desconocida que unos hombres que trabajaban en el agua encontraron y llevaron ante la presencia de Moctezuma. Era un pájaro ceniciento, como una grulla, que tenía en la cabeza un espejo. SÍ se miraba a través de él, se podía ver el cielo y las estrellas. Cuando Moctezuma miró por segunda vez el espejo, vio en la cabeza del ave a varias personas que se peleaban entre sí y lo tomó como un pésimo presagio.

Y el octavo y último presagio fue la aparición de gentes deformes que tenían dos cabezas o estaban unidas por el frente o la espalda y que después de que Moctezuma las veía, desaparecían.

JESUS FERRERO LAS TRECE ROSAS 108pags. 177-108=69

Prima Pepa

Llevaban más de media hora las unas ante las otras, en un lugar muy concreto y que a la vez parecía un no lugar: la

antesala de la capilla. Se consideraban las trece gafes y no se atrevían a mirarse a la cara. Todavía no había llegado

el momento de la complicidad en la desgracia y había en ellas algo parecido a la vergüenza. Las avergonzaba haber

sido elegidas.

Si de verdad voy a morir, no entiendo por qué me avergüenzo. Tendría que estar furiosa, o triste, o desesperada,

pero no avergonzada, pensaba Ana, ignorando que debe de haber un momento, anterior a la rabia, en que la

muerte,

Justa o injusta, provocada o no, es experimentada crudamente por el viviente como una vergüenza, que hace muy

difícil la mirada hacia uno mismo y hacia los demás.

-Con toda evidencia, somos las cenizas más cenizas de Las Ventas -proclamó Pilar-. ¡Y para colmo somos trece! ¡Es

para no creerlo! ¡Las trece de la fama!

IMRE KERTSZ DIARIO DE LA GALERA pag.177

Cuando mato un insecto que me importuna, se plantean, sensatamente, las siguientes preguntas: ¿por qué existe el insecto ya que su existencia puede eliminarse con tal facilidad o, dicho de otro modo, ya que otros seres vivos pueden matarlo con tal facilidad y alimentarse quizá de él? Si ha nacido para sufrir tan terrible destino, ¿por qué es tan prolífico, por qué hay tantos de su especie? Podría responderse sensatamente que es a modo de defensa, por mor de la conservación, pues muchos de ellos son matados o utilizados como alimento. De ser así, sin embargo, ¿por qué son individuos, por qué poseen a pesar de todo cierta individualidad? La respuesta sensata es evidente: para que tengan un temor individual a la muerte, para que se ocupen por tanto de su conservación. Todas estas preguntas sensatas sólo conducen, para ser claros, a la insensatez; el sentido jamás puede conducir, en consecuencia, a la verdad, a aquella verdad que ha creado la vida y la sostiene.

ORHAN PAMUK ME LLAMO ROJO pag.177


—Nuestro Sultán nos ha ordenado que no se te torture por el momento —dijo el Comandante

De la Guardia—. Ha considerado adecuado que ayudes al Gran Ilustrador, el Maestro Osman, a

encontrar a ese miserable asesino que está matando a sus artífices y a aquellos siervos suyos que

preparan libros para él. En el plazo de tres días encontraréis a ese felón interrogando a los

ilustradores y observando las pinturas que han hecho. Nuestro Soberano está preocupado por los

rumores sediciosos que han surgido sobre los libros y los ilustradores. El Tesorero Imperial,

Hazim Agá, y yo os ayudaremos a encontrar a ese miserable tal y como nos ha ordenado Nuestro

Sultán. Uno de vosotros es pariente del difunto señor Tío y ha escuchado lo que éste le contó; sabe

cómo trabajaban los que iban a su casa de noche y toda la historia del libro. El otro presume de

conocer a todos los ilustradores del taller como la palma de su mano y es un gran maestro. Si en

tres días no encontráis no sólo a ese cerdo sino también la página que robó, y que es la que ha

provocado todos esos rumores, Nuestro Justo Sultán quiere que tú, señor Negro, hijo mío, seas el

primero en ser interrogado bajo tortura. No abrigamos la menor duda de que luego les llegará el

turno a todos los maestros ilustradores




lunes, enero 22, 2007

205-ANIMALES


ANATOLE FRANCE El figon de la Reina Patoja pag.205
Han rechazado el libro de Enoch,por no poder comprenderlo,como el gallo de la fábula árabe desdeñó la perla que habia caido entre los granos.Porque habéis de saber que esos ángeles que Enoch nos describe,estableciendo un comercio amoroso con las mujeres,no son otra cosa que silfos y salamandras.
Vladimir Nabokov Deseperación pag.205
Acostumbraba ,con los dedos aún manchados de sopa,recoger los huesos dejados en los platos,haciendo un paquete con ellos,que acontinuación metia en uno de los bolsillos de su amplia chaqueta.Al proceder asi,aspiraba a que lod otros le tomaran por un excentrico,para los pobres perros,decia."Los animales son con frecuencia mejores que los seres humanos",añadia.
Enrique Vila Mtas Paris no se acaba nunca 205
Yo,por ejemplo,he visto el acoplamiento de los peces espada,asi que es algo que conozco.He visto un cardumen de más de cincuenta ballenas, y en una oportunidad arponeé una de casi dieciocho metros de larga,y la perdí.
Vladimir Nabokov La defensa pag.205
El frio era extraordinario.Cerraron la pista de hielo,que parecia tener siempre mala suerte.En los parques yacian los pajaritos con el pecho abultado y las patas al aire.El imponente mercurio,bajo la influencia del medio,bajaba cada vez más.Hasta los osos polares del zoologico encontraban que la dirección se habia excedido.
Allan Poe Obras selectas pag.205
Una mañana,con sangre fria,deslicé un lazo por su pescuezo y lo colgué de un árbol;lo colgué con lagrimas en mis ojos y con el más amargo de los remordimientos en el alma;lo colgué porque sabia que al hacerlo estaba cometiendo un pecado,un pecado mortal que comprometia mi alma inmortal.
Ted Klein Ceremonias macabras pag.205

Y se quedaron inmóviles sintiendo el alivio de encontrarse sobre un suelo que no se movía, y los dos hombres se pusieron a hablar hasta que empezó a llover.

Y en el bosque, una forma gigantesca que recordaba el lomo de un gran animal, cubierta por una espesa capa de follaje, se quedó inmóvil, alzándose hacia las estrellas.

A la mañana siguiente fueron recogiendo todo lo que había quedado destrozado, empapados por una insistente llovizna. Bert y Amelia Steegler caminaron por entre los estantes de su almacén barriendo los vidrios rotos. Un dolorido Adam Verdock recorrió los campos reuniendo a su ganado, que había logrado derribar a coces las ya debilitadas paredes de su aprisco. El viejo Bethuel Reid, armándose de valor, cogió un rastrillo y expulsó al bosque a todas las serpientes que habían infestado su granja.

Y el joven Raymond Trudel, mientras buscaba un cerdo escapado en la región pantanosa del bosque, se tropezó con la peor escena de toda aquella devastación y volvió corriendo a la granja de su familia, gritando aterrado que una colina monstruosa había surgido esa noche en el Cuello de McKinney.




domingo, enero 21, 2007

205-DOLOR

Imre Kertész Yo,otro 143 pags. 205-143=62
Mi historia consiste en mis muertes;si quisiera contar mi vida,debería contar mis muertes.Aun así,algo huele mal-vuelvo a protestar-.Si contemplas Auschwitz desde un punto de vista tan teológico,sin duda crees que tu vida también tiene sentido.Tal vez pienses directamente que Dios te dejó con vida porque te eligió para que reconocieras el toque de atención inherente a Auschwitz.
Susan Sontag Ante el dolor de los demas 151pags. 205-151=54
Los sufrimientos que padece la población civil a manos del desbocado ejército victorioso.
Las miserias y desgracias de la guerra,representa las atrocidades que cometieron las tropas francesas contra los civiles durante la invasión y la ocupación de Lorena a comienzos del decenio de 1630.Callot comienza con una lámina sobre reclutamiento de soldados;muestra combates feroces,masacres,saqueos violaciones,las maquinas de tortura y ejecución(la garrucha,el árbol de la horca,el peloton de fusilamiento,la hoguera,la rueda),la venganza campesina contra los soldados;y termina con una distribución de recompensas.
Ad absurdum Gion Mathias Cavelty 129 pags. 205-129=76
La Tierra está en llamas,ardiendo por completo.Yo lo he salvado del infierno.Deberia agradecermelo.
-Quiere decir....
-!No hay vuelta atrás,amigo mio!
La noticia era tan terrible que me desvanecí.
Vladimir Nabokov El ojo 107pags. 205-107=98
No puedo continuar asi,no puedo aguantarlo más-musité,agarrándole con violencia la muñeca,que se puso rigida inmediatamente,y volviendo una obediente hoja del libro que tenia en el regazo.Tengo que decirle que en realidad llevo una máscara....,estoy siempre escondido detrás de una máscara.
Paul Auster La invención de la soledad 205
La pintura o el desmoronamiento del tiempo en imagines.
Uno de los cuadros del apartamento tenía el titulo(Madelein a los 18 meses).
Durante un instante,sin darse cuenta,la mujer se detuvo frente al cuadro pintado casi ochenta años antes y A. comprobó,como en un increible salto en el tiempo,que la cara de la criatura del cuadro y la de la anciana que tenía delante eran exactamente iguales.En ese preciso momento sintio que habia atravesado la ilusión del tiempo humano y lo habia experimentado en su propia dimensión,apenas la duración de un pestañeo.
Pere Gimferrer Noche en el Ritz 165pags. 205-165=40
Hay poetas que cantan la conciliación entre el alma y la esencia del mundo.Otros,encuentran que lo que les corresponde es cantar la añoranza de esta armonia.Dicen,con palabras del infierno,la nostalgia del paraiso.
Jose Saramago Las intermitencias de la muerte 137pags. 205-137=68

, Lo más seguro es que no haya nadie en los carpinteros a estas horas, Permí­tame que lo dude, señor presidente, las mismas ra­zones que nos han reunido aquí habrán hecho que ellos se reúnan. Acertaba de lleno el proponente. De la corporación de los carpinteros respondieron que habían alertado a los respectivos asociados nada más oír la lectura de la carta de la muerte, llamando la atención para la conveniencia de restablecer en el plazo más corto posible la fabricación de cajería fú­nebre, y que, de acuerdo con las informaciones que estaban recibiendo continuamente, no sólo muchas empresas habían convocado a sus trabajadores, si­no que también se encontraban ya en plena elabo­ración la mayor parte de ellas. Va contra el horario de trabajo, dijo el portavoz de la corporación, pero, considerando que se trata de una situación de emer­gencia nacional, nuestros abogados tienen la segu­ridad de que el gobierno no tendrá otro remedio que cerrar los ojos y que además nos lo agradecerá, lo que no podremos garantizar, en esta primera fa­se, es que los ataúdes que ofrezcamos tengan la mis­ma calidad de acabado a que teníamos acostumbra­dos a nuestros clientes, los pulimentos, los barnices y los crucifijos exteriores tendrán que quedarse pa­ra la fase siguiente, cuando la presión de los entie­rros comience a disminuir, de todos modos somos conscientes de la responsabilidad de ser una pieza fundamental en este proceso. Se oyeron nuevos y to­davía más calurosos aplausos en la reunión de los representantes de las funerarias, ahora sí, ahora ha­bía un motivo para felicitarse mutuamente, ningún cuerpo quedaría sin entierro, ninguna factura sin cobrar. Y los sepultureros, preguntó el de la pro­puesta, Los sepultureros harán lo que se les mande, respondió irritado el presidente. No era así exacta­mente. Por otra llamada telefónica se supo que los sepultureros exigían un aumento sustancial del sa­lario y el pago por triplicado de las horas extraordi­narias. Eso es cosa de los ayuntamientos, que se las arreglen como puedan, dijo el presidente. Y si llega­mos al cementerio y no hay nadie para abrir sepul­turas, preguntó el secretario. La discusión prosi­guió encendida. A las veintitrés horas y cincuenta minutos el presidente tuvo un infarto de miocar­dio. Murió con la última campanada de la media­noche.
Tami Hoag Pecados nocturnos 205
Maldijo la política del Departamento. Había venido aquí para hacer un trabajo, simple y sencillo. Pero no había simple y sencillo en la situación en la que habían sido involucrados... ella, Mitch, Hannah, Paul, todos en Deer Lake, todos los que no pertenecían a la comunidad y habían venido a ayudar. Un acto de maldad había cambiado todas sus vidas. El secuestro de Josh había puesto en movimiento una cadena de acciones y reacciones. Sus vidas habían sido sacadas de quicio y ahora dependían del próximo movimiento de un loco.
Se preguntó si el loco lo sabría, fuera quien fuera. Mientras miraba hacia afuera por el parabrisas pensó si él estaría pensando en su próximo movimiento y en cómo afectaría a los jugadores involuntarios de su juego enfermizo.
Poder. De eso se trataba todo esto. El poder de jugar a ser Dios. El poder de someter a la gente hasta que pidiera misericordia. La necesidad de demostrar que era más listo que todos los demás.
–Es fácil ganar el juego cuando uno es el único que conoce las reglas –murmuró Megan–. Danos una pista, maldito loco. Sólo una pista. Luego veremos qué es cada cosa.
Pronto. Tenía que suceder pronto. Sentía que el tiempo se le escapaba de las manos. El ultimátum de DePalma pendía sobre su cabeza como un yunque... haz que suceda algo bueno.
Amin Maalouf Los jardines de luz 157pags. 205-157=48

Luego, se levantó, pero permaneció aún un largo rato con los brazos caídos, incapaz de poner un pie delante del otro, como si esperara de su voz interior una última confirmación.
«Sí, Mani, hijo de Babel, estás solo, despojado de todo, rechazado por los tuyos, y partes a la conquista del universo. En eso se reconocen los verdaderos comienzos.»
Orhan Pamuk El libro negro pag.205

. Primero los chicos se rieron con las palabras antiguas, los dichos pomposos y las expresiones persas hasta que se aburrieron y lo arrojaron a un rincón, pero luego comenzaron a hojear con curiosidad aquel largo libro por si tenía alguna escena de torturas, un cuerpo desnudo o la fotografía de un submarino hasta que acabaron por comenzar a leerlo de veras. En algún momento del principio había tal escena de amor entre los protagonistas que al muchacho le habría gustado ocupar el lugar del héroe. El amor estaba tan hermosamente descrito que quiso poder estar tan enamorado como el protagonista del libro. Y así, cuando se dio cuenta de que él comenzaba a demostrar los mismos síntomas del amor que soñaba que el libro describiría más tarde (impaciencia al comer, inventar excusas para acudir junto a la amada, no beber un vaso de agua a pesar de estar sediento), el muchacho comprendió que estaba enamorado de la muchacha en ese momento mágico en que ambos miraban las páginas del libro sosteniéndolo cada uno por un extremo.
Bien, ¿y cuál era la historia que contaba aquel libro que leían sosteniéndolo cada uno por un extremo? Era la historia, ocurrida hacía muchísimo tiempo, de una muchacha y un muchacho que habían nacido en la misma tribu. Los muchachos, que vivían junto a un desierto, se llamaban Hüsn (Belleza) y Ask (Amor) y habían nacido la misma noche, habían recibido lecciones del mismo profesor, habían paseado alrededor del mismo estanque y se habían enamorado el uno del otro. Cuando, años después, el muchacho pidió la mano de la Muchacha, los ancianos de la tribu le pusieron como condición para concedérsela que fuera al País de los Corazones y que trajera de allí una fórmula alquímica. ¡Cuántos problemas encontró el muchacho después de ponerse en camino! Cayó en un pozo y fue hecho prisionero por la bruja pintada; los miles de imágenes y caras que vio en otro pozo lo embriagaron; se enamoró de la hija del emperador de la China porque se parecía a su amada; salió trepando de pozos y fue encarcelado en fortalezas, persiguió y fue perseguido, luchó con el invierno, recorrió largos caminos, fue tras pistas y señales, se sumergió en el secreto de las letras y escuchó y contó cuentos. Por fin Sühan (Palabra), que siempre le había seguido disfrazado y le había salvado en todas sus tribulaciones, le dijo: «Tú eres tu amada y tu amada es tú. ¿Todavía no lo has entendido?». Y entonces el muchacho recordó cómo se había enamorado de la muchacha leyendo juntos el mismo libro cuando estudiaban con el mismo profesor.
Aquel libro que habían leído juntos contaba la historia de un sultán llamado Hürrem Sah y un apuesto muchacho llamado Cavid del que se había enamorado y tú ya habrás supuesto mucho antes que el sorprendido pobre sultán que en esta historia los amantes se habían enamorado leyendo otra historia de amor, una tercera historia. En esa historia de amor los amantes también se enamoraban leyendo un libro que narraba una historia de amor y los amantes de ese libro también se prendaban el uno del otro leyendo otra historia de amor.
Andres trapiello Una caña que piensa pag.205
Me ha dicho, a su vuelta de Roma: "Me gustaría que no lo tuvieses que escribir". Se refiere al libro este que ando escribiendo sobre los escritores en la guerra civil. A mí también me gustaría no tener que escribirlo, pero ¿qué voy a hacer? No tengo otro sitio donde ganarlo, como dicen los jornaleros.
Después me dio un consejo muy sabio, de oro: "Lo mejor sería que te lavaras las manos. Es todavía demasiado pronto".
M. me aconseja lo mismo. P., el otro día, igual: "Ve con cuidado, te pueden acribillar...".
Si puedo, haré una faena de alivio. Yo no soy valiente. Para contar que Alberti es más o menos como Pemán, y que los Machado habrían cambiado los papeles si las circunstancias se hubieran cambiado, habrá tiempo. Seguramente. Pero si no se va a ser libre, ¿para qué está uno escribiendo? La teoría general es más o menos ésta: no hubo dos, sino tres Españas. Una minoritaria, fascista, otra, minoritaria también, comunista, y una mayoritaria, que habría transigido. Entre las dos pequeñas Españas intransigentes, acabaron con la transigente. Como teoría, me han dicho, es muy bonita, pero no auguran nada bueno por parte de los restos de esas dos Españas, aún muy poderosos. Etcétera.
De esas cosas hablamos durante toda la comida. Entre las pinturas que R. G. había traído de Roma, estaba una Magdalena, un cuadro precioso del año 1959, es decir, de los primeros tiempos en Italia. Representa a una mujer joven, de pechos opulentos.
Orhan Pamuk Me llamo rojo pag.205
En un álbum vimos un paisaje que parecía alejarse mas y más de unas altas montañas que desaparecían entre nubes rizadas. Pensé en cómo pintar era observar este mundo pero mostrarlo como si fuera otro. El Maestro Osman me contó cómo aquella pintura china podría haber llegado desde China a Estambul pasando de Bujara a Herat, de Herat a Tabriz y de Tabriz al palacio de Nuestro Sultán entrando y saliendo de todo tipo de libros, después de que desencuadernaran su libro y a ella la encuadernaran luego con otras pinturas.
Vimos escenas de guerra y muerte, cada una más terrible y mejor pintada que la otra: Rüstem con el Sha Mâzenderân; Rüstem atacando el ejército de Efrasiyab; Rüstem, el héroe misterioso e irreconocible en su armadura completa... En otro álbum vimos cadáveres destrozados, dagas manchadas de roja sangre, soldados desdichados en cuyos ojos se reflejaba la luz de la muerte y héroes que se troceaban mutuamente como cebollas mientras ejércitos legendarios, cuya procedencia no supimos averiguar, combatían sin piedad. El Maestro Osman observó, quién sabe por qué milésima vez, a Hüsrev espiando a Sirin mientras ella se bañaba en el lago a la luz de la luna, a los enamorados Leyla y Mecnun desmayándose al verse de nuevo tras una larga separación y la escena del cascabeleante gozo, entre árboles, flores y pájaros, de Salâman y Absal después de que huyeran del mundo y se fueran a vivir solos a una isla feliz, y, como el verdadero gran maestro que era, no pudo evitar llamarme la atención sobre el detalle extraño que aparecía en algún rincón de incluso la peor pintura, ya fuera debido a falta de firmeza del ilustrador o la conversación que emprendían por sí mismos los colores: ¿Qué desdichado y malintencionado ilustrador había colocado en aquella rama aquella infausta lechuza mientras Hüsrev y Sirin escuchaban las dulces historias que contaban las doncellas cuando nunca debería haber estado ¿Quién había colocado aquel bello muchacho vestido de mujer entre las mujeres egipcias que se cortaban los dedos mientras pelaban toronjas distraídas por la apostura de José? ¿Habría adivinado el ilustrador que había pintado cómo Isfendíyar se quedaba ciego de un flechazo que tiempo después también el se quedaría ciego?
Vimos a los ángeles que rodeaban a nuestro Santo Profeta en su ascensión a los Cielos, al anciano de piel oscura, seis brazos y larga barba que representa al planeta Saturno, cómo el niño Rüstem dormía pacíficamente en su cuna con incrustaciones de nácar mientras su madre y sus niñeras lo observaban. Vimos la dolorosa muerte de Darío en brazos de Alejandro, el encierro de Behram Gür en la habitación roja con su princesa rusa, el cruce del fuego de Siyavus montado en un caballo negro que no tenía ninguna firma secreta en los ollares, el triste entierro de Hüsrev, asesinado por su propio hijo. Mientras hojeaba a toda velocidad los volúmenes y los iba dejando aparte, el Maestro Osman reconocía a veces a un ilustrador y me lo indicaba, descubría alguna firma oculta tímidamente en lo más recóndito de unas ruinas, entre las flores, o en un rincón del pozo oscuro donde se escondía un genio, y comparando firmas y colofones podía descubrir quién había tomado qué de quién. Hojeaba largamente ciertos tomos por si encontrábamos algunas páginas de ilustraciones. A veces se producían largos silencios y sólo se oía el crujido apenas perceptible de las páginas. A veces el Maestro Osman lanzaba un grito como «;Oh!» y yo guardaba silencio sin comprender qué le había sorprendido. A veces me recordaba que la composición de la página o el equilibrio de los árboles o los caballeros de ciertas pinturas ya los habíamos visto en otras escenas de historias completamente distintas en otros volúmenes y buscaba dichas ilustraciones para mostrármelas. Comparaba una ilustración de un libro del Quinteto de Nizami hecho en tiempos del sha Riza, el hijo de Tamerlán, o sea, hace casi doscientos años, con otra de un libro hecho, según él, en Tabriz hacía setenta u ochenta años, me preguntaba el motivo oculto por el que dos ilustradores podían haber pintado lo mismo sin haber visto nunca la obra del otro y él mismo me daba la respuesta:
—Pintar es recordar.
Francisco Umbral El Cesar visionario 121pags. 205-121=84

Los libros, en deshecha pirámide sobre las losas del patio, arden en la noche con
lumbrarada alta, vertical y renovada. A cada nuevo mordisco del fuego, un
deslumbramiento de chispas, casi diurno, cae sobre las páginas abiertas de un libro
grande y tendido, como disponiéndolo para la lectura. Los soldados salen y entran con
nuevas brazadas de libros, como si fueran ladrillos o piedras. Giménez Caballero se
mueve nervioso y exaltado, lleno de la eficacia de lo siniestro, que puede multiplicar
las facultades de un hombre. Giménez Caballero ha hecho un previo expurgo de la
biblioteca de don Cayo, salvando solamente el Año Cristiano, doce tomos, uno por
mes, edición del XVIII.
En torno de la hoguera hay algunos oficiales, soldados y falangistas más curiosos
que colaboradores, alguna monja vieja, como la madre Crescencia. Las pocas novicias
que asisten a la lóbrega y luminosa fiesta, se mantienen muy a distancia, con una
distancia que quizá sea reticencia, piensa Francesillo. En la noche de aire parado y
nubes de verano, sin luna o con luna de luz distinta, hay como una noche de San Juan
tardía y sin felicidad. Y esta noche de San Juan, inquisitorial e improvisada, se
multiplica en las varias hogueras, diez o doce, quizás quince o veinte, más tarde, que
las ventanas altas del convento ven arder en todo este barrio antiguo, ilustrado y
noble. Porque Giménez Caballero no hace inquisición a los judíos de la chapinería o el
cardumen, sino a las viejas familias liberales, krausistas, ilustradas (esas que no
invitan a D'Ors a sus cenas).
-Los rojos queman iglesias y éstos queman libros.
-No sé qué es peor.
De modo que hay un momento en que lo que arde en la alta noche no es sino la
vieja piromancia española, devorándose a sí misma en la purificación inversa y
fanática del fuego. Todo un barrio de la ciudad en llamas, el más hermético,
confidencial y remetido en sí mismo. Hogueras en los patios, en la calle, en el cielo
bajo de agosto, que hace una aurora boreal de nubes con el resplandor de las llamas.
Francesillo y la novicia Camila, cogidos de la mano, asisten al espectáculo en el
convento. Falangistas y soldados siguen acarreando libros a las órdenes de EGC. De
vez en cuando un libro se viene abajo, abierto e iluminado sobre las losas, y la novicia
Camila tuerce un poco la cabeza, como para leer, y este gesto infantil emociona a
Francesillo y siente que unas lágrimas candentes, antiguas y familiares, le suben a los
ojos. Las monjas hablan entre sí:
-Resulta que teníamos el demonio en casa y no lo sabíamos.
-La inocencia nos ha salvado.
-Y la Virgen María.
(Hay una tendencia católica a considerar a la Virgen analfabeta.)
-Y qué raro que aquel señor tan piadoso guardase este infierno en casa.
-Eso, la madre Crescencia.
La madre Crescencia calla. La madre Crescencia sabe cómo entró el Requeté en esta
casa y otras, donándolas a los frailes y monjas que venían tras ellos por los caminos
de la guerra. La madre Crescencia, que nada dice, lo que ve arder esta noche es el
alma de don Cayo, el hombre que metiera el demonio en su casa. De modo que saca el
rosario y reza.
-¿Reza usted por el alma de don Cayo, madre? -pregunta la novicia Camila, llena de
maldades niñas.
-Tú qué sabes por quién rezo, Camila. Aprende tú a rezar, que te veo poco rosario.

viernes, enero 19, 2007

BARAJA

James Joyce Ulises pag.337

esos descastados. No han dado en el clavo en su vida. ¡La cabeza erguida! ¡Mantén el pabellón bien alto! Un águila gules volante en campo de argén exployada. ¡Rey de armas del Ulster! ¡Aleop! (hace la llamada del sabueso, dándole a la lengua) ¡Bullbull! ¡Bullibulli! ¡Ey, chico!

(Las frondas y espacios del papel de la pared enfilan rápidamente campo a través. Una zorra corpulenta, sacada de su cobijo, la cola en punta, tras haber enterrado a su abuela, corre veloz hacia el campo abierto, ojos–brillantes, rastreando el hoyo del tejón, bajo las hojas. La jauría de perros de caza le sigue, la nariz al suelo, husmeando la presa, sabuesiaulfando, bullibullendo por probar la sangre. Cazadoresy cazadoras de la Ward Union reavivados en ellos, arden en deseos de matar. Desde la Punta de las Seis Millas, Casallana, la Piedra de las Nueve Millas les sigue la gente de a pie con palos nudosos, horcas, fisgas para salmones, lazos, ganaderos de ovejas con zurriagos, tramperos de osos con tantane, toreadores con estoques, negros grises ondeando antorchas. Elgentío de jugadores de dados vocifera, jugadores de cubilete, tahúres, fulleros. Acechadoresyganchos, roncos corredores de apuestas con chisteras de brujo clamorean ensordecedoramente.)

EL GENTÍO

¡Programa de las carreras de caballos. ¡Programa de las carreras!

¡Diez a uno el resto!

¡Hagan sus apuestas aquí! ¡Hagan sus apuestas!

¡Diez a uno menos uno! ¡Diez a uno menos uno!

¡Prueben suerte en la ruleta de los caballitos!

¡Diez a uno menos uno!

¡Voy hasta las 500 libras, chicos! ¡Voy hasta las 500 libras!

¡Doy diez a uno!

¡Diez a uno menos uno!

(Un caballo del montón, sin jinete, cual aparición pasa como un rayo el poste de llegada, la melena lunaespumante, los globos de los ojos estrellas. Los demás le siguen, un puñado de cabalgaduras corcoveantes. Caballos esqueléticos, Cetro, Máximo Segundo, Zinfande~ Shotover del duque de Westminster Repulse, Ceylon del duque de Beaufort, prix de Paris. Enanos los cabalgan, con armaduras herrumbrosas, botando, botando en sus, en sus monturas. El último en un cernidillo de lluvia sobre un penco amariZclaro sin resuello, Gallo del Norte, elfavorito, gorra melada, chaqueta verde, mangas naran)as, Garrett Deasy encima, empuña las rienda, un palo de hockey listo. El penco de patas blancoempolainadas con esparavanes trota por el camino rocoso.)

LAS LOGIAS DE ORANGE

(burlonas) Bájese y empuje, hombre. ¡Última vuelta! ¡Llegará a casa por la noche!

GARRETT DEASY

(Bien erguido, la arañada cara emplastada con sellos de correo, blande el palo de hockey, los Ojos azules centelleando en el prisma de la lucerna mientras su cabalgadura pasa a galope de doma); Per vias rectas!

(Una brida de cubos le rodea cual leopardoy a su penco que se encabrita con un torrente de caldo de cordero con monedas danzarinas de zanahorias, cebada, cebollas, nabos, patatas.)

LAS LOGIAS VERDES

¡Día metido en agua, Sir John! ¡Día metido en agua, su señoría!

Hennig Mankell Antes de que hiele 337-336=1

Las ideas se precipitaban en su mente como si de una lluvia de agujas candentes se tratase. El dolor era casi insoportable. Con el fin de conservar la calma, intentaba por todos los medios pensar con claridad. ¿Qué era lo que más lo atormentaba? En realidad, no necesitaba buscar la respuesta, pues la conocía. Era el miedo. El miedo a que Jim liberase a sus perros y los enviase en su busca, como si él fuese una presa temerosa que se hubiese dado a la fuga, lo cual, por otro lado, era cierto. Los perros de Jim eran lo que más le aterraba. Toda aquella larga noche del 18 al 19 de noviembre, cuando ya no le quedaban fuerzas para seguir corriendo, y fue a esconderse entre los restos medio podridos de un árbol abatido por el vendaval, la pasó creyendo oír cómo se aproximaban los perros.

«Jim nunca permite que nadie se escape», se dijo. «El hombre al que yo opté por seguir un día, porque parecía lleno de un amor divino e infinito, ha resultado ser muy distinto. De un modo del todo imperceptible, ha cambiado su apariencia por la de su sombra, o por la de ese diablo sobre el que predicaba y del que solía prevenimos, ese demonio egocéntrico que nos impide servir a Dios con veneración y obediencia. Así, lo que yo creía que era amor se ha transformado ahora en odio. Debería haberlo comprendido mucho antes. El propio Jim lo dejó muy claro, una y otra vez. Él nos reveló la verdad, pero no toda la verdad de una vez, sino poco a poco, sinuosamente. Y, sin embargo, ni yo ni los demás queríamos escuchar lo que oíamos, lo que se ocultaba bajo sus palabras. Es decir, que yo soy el único culpable, puesto que me negué a comprender. Cuando nos convocaba a sus prédicas o nos enviaba sus mensajes, no sólo nos hablaba de prepararnos espiritualmente antes de que llegase el Día del juicio... También nos advertía que debíamos estar dispuestos a morir en cualquier instante.»

Interrumpió sus reflexiones y, en la oscuridad, prestó atención a los ruidos. ¿No era el ladrido de los perros lo que se oía a lo lejos? No, los perros sólo existían en su interior, eran fruto de su propio miedo. En su cerebro desquiciado por el terror, regresó a lo sucedido en Jonestown. Tenía que comprenderlo. Jim había sido su guía, su pastor. Ellos lo habían seguido durante el éxodo desde California, cuando ya no podían hacer frente a la persecución a que las instituciones y los medios de comunicación los sometían constantemente. En Guyana podrían hacer realidad su sueño de una vida en libertad, en unión con Dios, con la comunidad y con la naturaleza. Y, de hecho, al principio, todo fue saliendo como Jim había predicho. Se decían que, en verdad, habían hallado su paraíso. Sin embargo, algo les atemorizaba. ¿Y si no podían ver realizado su sueño en Guyana? ¿No estarían expuestos allí a las mismas amenazas que en California? Cabía la posibilidad de que se viesen obligados a dejar no sólo un país, sino la vida misma para que, en comunión con Dios, gozasen de la existencia que se habían prometido los unos a los otros. «He visto a través de mis propios pensamientos», dijo Jim un día. «He visto más lejos de lo que nunca vi. El Día del juicio está próximo. Si no queremos ser arrastrados por la horrenda corriente devastadora, tal vez debamos morir. Tan sólo si morimos podremos sobrevivir.»

Jose Saramago Intermitencias de la Muerte 274 pags.-337-274=63

A las veinte horas y cin­cuenta y cinco minutos el director general entró en el estudio, le entregó al presentador la carpeta con el comunicado del gobierno y se sentó en el lugar que le estaba destinado. Atraídas por lo insólito de la situación, la noticia, como era de esperar, había cir­culado, había en el estudio muchas más personas de lo que era habitual. El realizador ordenó silen­cio. A las veintiuna horas exactas surgió, acompa­ñada por su inconfundible sintonía, la fulgurante cabecera del telediario, una variada y velocísima se­cuencia de imágenes con las que se pretendía con­vencer al telespectador de que aquella televisión, a su servicio veinticuatro horas al día, estaba, como antiguamente se decía de la divinidad, en todas par­tes y a todas partes mandaba noticias. En el mismo instante en que el presentador acabó de leer el co­municado del gobierno, la cámara número dos pu­so al director general en la pantalla

W.G.Sebald Los Anillos de Saturno 97pags.(97*3=291) 337-291=46.

. En definitiva, las negociaciones fracasaron probablemente a causa de la absoluta incomprensión, que ningún intérprete hubiera sido capaz de franquear, con la que se enfrentaron los emisarios que vivían en mundos conceptuales radicalmente distintos. Si desde el lado británico y francés se veía la paz que había de obtenerse como la primera etapa en la colonización de un imperio fatigado, ileso, con mucho, de los adelantos espirituales y materiales de la civilización, los emisarios del emperador, por su parte, se esforzaban por hacer patente a los extranjeros, aparentemente en modo alguno familiarizados con las costumbres chinas, la obligación en que se hallaban los embajadores de los estados satélite tributarios frente al hijo del cielo. Finalmente, no quedaba más que remontar el Pai-ho con cañoneros y avanzar al mismo tiempo por tierra hacia Pekín. El emperador Hsien-feng, de una salud extremadamente débil y aquejado de hidropesía a pesar de su corta edad, eludió la inminente confrontación poniéndose en camino el 22 de septiembre hacia su refugio en Jehol, al otro lado de la gran muralla, en medio de un bullicio desordenado de eunucos de la corte, mulos, carretas de equipaje, palanquines y sillas de mano. La noticia transmitida a los comandantes del poder enemigo decía que su majestad el emperador estaba sujeto, según la ley, a entregarse al ejercicio de la caza en otoño. Por su parte, en un estado de indecisión sobre la futura forma de proceder, parece que, a comienzos del mes de octubre, las tropas aliadas se encontraron casualmente con el jardín encantado de Yuan Ming Yuan, situado en las cercanías de Pekín y provisto de un sinnúmero de palacios, pabellones, galerías, fantásticos cenadores, templos y torres, en cuyas pendientes de montañas artificiales, entre declives y pequeños bosques, pastaban ciervos con cornamentas fabulosas y donde toda la incomprensible magnificencia de la naturaleza y de las maravillas que la mano humana había incorporado en ella se reflejaba en las aguas oscuras, que no movía ni el más leve soplo de aire. La terrible destrucción que, burlando la disciplina militar y en general todo raciocinio, se llevó a cabo en el legendario jardín durante los días siguientes es únicamente comprensible en parte como una consecuencia de la rabia por la decisión que se aplazaba una y otra vez.

GORE VIDAL CREACION PAG.337

—Estoy resignado —dijo—. Soy como el jarrón del duque Tan en el templo de los antepasados. ¿Lo has visto? —Cuando respondí negativamente, me dijo que el duque mismo había colocado allí ese jarrón en el momento de la fundación de Lu—. Cuando está vacío, se mantiene erguido y es muy hermoso. Pero cuando se lo llena, se inclina hacia un lado y vuelca todo su contenido en el suelo, lo cual no es hermoso. Pues bien: yo soy ese jarrón vacío. No puedo llenarme de gloria y poder, pero me mantengo erguido.

Finalmente, a la sombra de los antiguos altares de la lluvia, Confucio me dio el abrazo —ritual, ¿cómo podía ser de otro modo?— de un padre cuando despide a un hijo al que no ha de volver a ver. Mientras me alejaba, mis ojos estaban cegados por las lágrimas. No comprendo el motivo. No creo lo que él creía. Sin embargo, me parecía un ser absolutamente bueno. Y ciertamente no he encontrado, en mis viajes, una persona que pueda compararse con él.

HENNING MANKELL ASESINOS SIN ROSTRO 139pags.(139*2=278) 337-278=59

—Esto no es nada divertido —contestó Rydberg sombríamente.

—¿Quién ha dicho que el trabajo policial tenga que ser divertido?

Pero Rydberg había hecho un trabajo minucioso, tal y como Wallander había augurado. Sobre un mapa, los diferentes campos estaban marcados con un círculo y Rydberg había hecho un pequeño informe de cada uno de ellos. De momento sugería como primera medida que las patrullas nocturnas los visitaran regularmente según un horario muy ingenioso.

—Bien —dijo Kurt Wallander—. Vigila que las patrullas se enteren de que esto es serio.

Le hizo un resumen a Rydberg de la visita a Kristianstad. Luego se levantó de la silla.

—Me voy a casa —dijo.

—Tienes mala cara.

—Estoy pillando un resfriado. Pero ahora todo irá sobre ruedas, ¿no?

Se fue directo a casa, se hizo un té y se metió en la cama. Al despertarse unas horas más tarde, la taza de té estaba todavía sin tocar al lado de la cama. Eran las siete menos cuarto. Dormir le hacía sentirse un poco mejor. Tiró el té frío y preparó un café. Luego llamó a su padre.

Kurt Wallander comprendió enseguida que su padre no había oído hablar del incendio nocturno.

—¿No íbamos a jugar a cartas? —preguntó el padre con rabia.

—Estoy enfermo —respondió Kurt Wallander.

VLADIMIR NABOKOV CUENTOS COMPLETOS pag.337

Durante todos aquellos años habían perdido el contacto. Serafim no sabía absolutamente nada de su hermano, y Lev apenas sabía algo de Serafim. Un par de veces Lev había visto el nombre de Serafim a través de la pantalla de humo gris de los periódicos soviéticos que repasaba en la biblioteca. «Y de la misma manera en que el requisito fundamental de la industrialización», declamaba Serafim, «es la consolidación de los elementos socialistas de nuestro sistema económico, el progreso radical de nuestros pueblos se presenta como uno de nuestros más inmediatos y fundamentales objetivos».

Lev, que había terminado sus estudios con un retraso considerable aunque comprensible en la Universidad de Praga (su tesis versaba sobre las influencias eslavas en la literatura rusa), buscaba fortuna en Berlín, sin conseguir nunca decidir dónde estribaba la misma: si en una serie de chapuzas, como le aconsejaba Leshcheyev, o en dedicarse al oficio de impresor, como le sugería Fuchs.

WOLE SOYINKA EL HOMBRE HA MUERTO 169pags,(169*2=338-337=1

Seinde Arigbede no murió. En el cumplimiento de sus deberes como médico, sin embargo, fue atrapa­do por la violencia desatada contra los ciudadanos de Ondo por el Estado nigeriano después de las discutidas elecciones de 1983 y estuvo a punto de morir. El re­lato de un testigo presencial que consiguió escapar con vida de unos ejercicios de «pacificación» llevados a cabo por la sección Fuerza Especial de Campo de la policía nigeriana fue publicado por The Guardian (Ni­geria) el 24 de septiembre de 1983. The Guardian es un periódico independiente que ha conseguido una reputación por sus informaciones cuidadosamente com­probadas y sin un ápice de histeria.

Las circunstancias hubieran abrumado hasta a un Franz Kafka, aun sin la degradación física que con­llevaron. Sin creer del todo que lo que le pasaba fuera real, el doctor Arigbede fue llevado a una celda vacía donde le colgaron por las muñecas, columpiándole, los pies sin tocar el suelo, sujeto a unos ganchos sujetos al techo. Entre palizas y otras formas de tortura le preguntaban constantemente: ¿Dónde está el campo de entrenamiento? Durante aquella prueba oyó los gritos de otras personas sometidas a un trato todavía peor —como descubriría luego— en sus celdas. ¡Tuvo que reconocer que, al contrario de lo que les pasó a otros, no sufrió la agonía de que le metieran por el pene palmitos de escoba!

FRANCISCO UMBRAL EL CESAR VISIONARIO 121*3=363-337=26

Agustín de Foxá, gordo y dandi al mismo tiempo, cínico y patriota, contradictorio y

brillante, lee. cada noche, en la tertulia del café, un capítulo de la novela que está

escribiendo, Madrid de corte a checa. Con su triple facundia de gordo, de diplomático y

de bebedor, esta noche ha invitado a la otra tertulia (a la otra España), la de «los

maestrillos», a fundirse con su auditorio. Hay coñac Napoleón para todos. Los

republicanos y los laínes se dan la mano con timidez recíproca (más tímidos los

vencedores que los vencidos, naturalmente), y los espejos del café recogen algo as(

como un Cuadro de las Lanzas hecho por Gutiérrez Solana.

Daniel Lozoya piensa si él y su grupo están empezando a corromperse: han

cambiado su coñac de garrafa por el Napoleón de los vencedores (provisionales) y van

a escuchar la prosa brillante y decadente de un fascista, un estilo que, por otra parte,

ya conocen. Así se lo dice, en voz baja, al de al lado:

-No te preocupes -le contesta el otro-. En cuanto ganemos la guerra les invitamos

nosotros á ellos, Siempre paga el que gana Y el que lee, claro.

La tertulia se ha hecho enorme. Aquello es toda una velada literaria. Los otros

habituales del café se van yendo a casa, salvo algún curioso que se queda solo con su

copa, escuchando de lejos. La novela es una buena crónica de los amenes de Alfonso

XIII y la llegada de la República, en lo que Foxá lleva escrito. Presenta una República

de resentidos, pero también con los señoritos del tiro de pichón se le escapa alguna

ironía wildeana, ya que la ironía es la avena loca de su estilo, lo mejor de su prosa.

Leído el capítulo de esta noche, hay un silencio incómodo en el auditorio. Los

invitados, naturalmente, no quieren ser los primeros en opinar. En cuanto a los

camaradas de Foxá, se lo están pensando. Es el propio Foxá quien, doblando las

cuartillas y volviendo al coñac del optimismo (se diría que es él quien le comunica

optimismo al coñac, y no al revés), resuelve el silencio con una despreocupada

autocrítica:

-Sí, ya sé que al principio suena un poco a Valle-Inclán.

Y entonces se amaga Torrente Ballester, el crítico profesional de su grupo, lleno de

ironía galaica y mala leche de creador prematuramente frustrado:

-Es un Ruedo Ibérico de derechas.

-Somos de derechas, con perdón de estos señores -dice Foxá, y se vuelve a los

maestrillos, sirviéndoles más coñac.

-Luego -se asegunda Torrente- la crónica puede sobre la novela. La trama parece

endeble.

-Sí, para Valle-Inclán ya sé que me sobra un brazo.

-El derecho -ha dicho Daniel Lozoya, con sorpresa de su propia voz.

El grupo falangista sonríe. Los amigos de Lózoya fuman concienzudamente o sufren

una repentina sed de alcohol. La frase, corta y latigante, ha estirado el clima hasta

ponerlo peligroso.

Pero Lozoya, con resabios vascos en su sangre, acude a la llamada roja del alcohol,

y el napoleón, tanto tiempo añorado, hace una llama azul y violenta en sus ojos

pequeños, inteligentes e inesperados:

-Ya el título es tendencioso. Madrid, hoy, no es una checa, sino una ciudád que está

luchando heroicamente por...

JOSEPH ROTH LOS CIEN DIAS 337-283=54

J O S E P H R O T H

54

solemnidad le parecía tan vacía como su soledad. Tenía la

impresión de hallarse sobre un aparato extraño y ridículo, a

la vez que sobre un tronco o unos zancos. Su uniforme le

parecía un disfraz, la gente allí reunida, un público de

curiosos; los dignatarios y él mismo, los actores. Tenía

costumbre de hablar en medio de sus tropas, vestido con su

uniforme de diario; de sentir el aliento de los hombres, el

olor familiar a sudor y tabaco que exhalaban los soldados, el

fuerte olor del cuero y la agria pomada de las botas. Pero

ahora, estaba lejos de estos contactos, pobre y grande, vacío

y disfrazado, abandonado bajo el sol abrasador. Sentía llevar

una pesada carga; hasta las livianas plumas de su sombrero le

parecían de plomo, algo inútil y estúpido. De repente se

descubrió echando a un lado el sombrero. Entonces todos

pudieron ver su cabello oscuro y reluciente. Luego sacudió

con vehemencia la rapa de sus hombros, apareciendo en su

uniforme familiar, así como estaba reproducido en platos y

cuchillos y en los miles de lienzos que adornaban las paredes

de las casas y viviendas de muchos países. Entonces volvió a

hablar con su antigua voz, magnética y querida. "Soldados,

hermanos en la vida y ante la muerte, camaradas en las

victorias...»Reinaba un profundo silencio. La voz del

Emperador retumbaba en el aire caliente. Los diputados y

los dignatarios ya no escuchaban, anhelaban solamente un

poco de sombra.

Y el pueblo y los soldado estaban demasiado lejos: sólo

comprendían una palabra de cada tres. Pero al menos lo

velan en la actitud en lo que lo amaban, y por eso gritaban:

«¡Viva el Emperador!»

BARAJA

Philip Roth Pastoral americana pag.337

No sé qué puedo hacer.Ella cometió el atentado,voló la tienda de Hamlin,mató a Conlon-no puedo mencionarle lo de Oregon y las otras tres victimas-Lo hizo por propia iniciativa.Vuelve a la habitación y pidele que vuelva contigo.No puedo.No me lo permite.Quiere que la deje en paz.

Wole Soyinka El hombre ha muerto 169pags(169*2=338)338-337= 1

Seinde Arigbede no murió. En el cumplimiento de sus deberes como médico, sin embargo, fue atrapa­do por la violencia desatada contra los ciudadanos de Ondo por el Estado nigeriano después de las discutidas elecciones de 1983 y estuvo a punto de morir. El re­lato de un testigo presencial que consiguió escapar con vida de unos ejercicios de «pacificación» llevados a cabo por la sección Fuerza Especial de Campo de la policía nigeriana fue publicado por The Guardian (Ni­geria) el 24 de septiembre de 1983. The Guardian es un periódico independiente que ha conseguido una reputación por sus informaciones cuidadosamente com­probadas y sin un ápice de histeria.

Las circunstancias hubieran abrumado hasta a un Franz Kafka, aun sin la degradación física que con­llevaron. Sin creer del todo que lo que le pasaba fuera real, el doctor Arigbede fue llevado a una celda vacía donde le colgaron por las muñecas, columpiándole, los pies sin tocar el suelo, sujeto a unos ganchos sujetos al techo. Entre palizas y otras formas de tortura le preguntaban constantemente: ¿Dónde está el campo de entrenamiento? Durante aquella prueba oyó los gritos de otras personas sometidas a un trato todavía peor —como descubriría luego— en sus celdas. ¡Tuvo que reconocer que, al contrario de lo que les pasó a otros, no sufrió la agonía de que le metieran por el pene palmitos de escoba!

El doctor Arigbede, como otras personas de mi clase, puede provocar voces de protesta y movilizar a las autoridades oficiales en caso de necesidad: algunas veces al menos. Su esposa, Aduni, se movió desespera­damente en todas las esferas posibles y por la inter­vención de altos funcionarios de la policía, la prueba a la que estaba sometido Seinde se acabó al cabo de una semana. Durante cierto tiempo no pudo emplear las dos manos; ha recuperado el uso de una de ellas casi totalmente. La suerte de la otra sigue siendo aza­rosa, a pesar de estar sometida diariamente a fisiote­rapia.

Mientras escribo esto el doctor Arigbede sigue intentando identificar a sus torturadores, que ha des­cubierto que eran estudiantes de Ciencias Políticas en la Universidad de I hadan. Tanto el ejército como la policía (incluida la Organización de Seguridad Nacio­nal) envían a sus hombres a realizar cursos especiales (Psicología, Relaciones Internacionales, Derecho, So­ciología, Ciencias Políticas, etc.) a todas las universi­dades, lo cual no tiene nada de secreto o de malo en sí. Sin embargo, es el primer ejemplo que se conoce de que nuestras universidades se dediquen a preparar torturadores. Todavía es más terriblemente indecente que resulte imaginable que el sistema de control de poder haga posible, y hasta probable, que el estudiante de uno se convierta en su torturador, ¡o que el pacien­te estudiantil de un hospital universitario meta algún día agujas eléctricas por debajo de las uñas de su an­tiguo médico o incruste palmitos de escoba en sus órganos genitales!

A veces te ves obligado a preguntarte: ¿En qué clase de sociedad vivimos? ¿Qué clase de comunidad intelectual es la que permite, sin una sola protesta, la desaparición completa de un dirigente sindical? ¿Qué clase de solidaridad proletaria se demuestra cuando se deja morir como un perro en las mazmorras del Cuartel Dodan, sin levantar la voz o exigir una explicación, al secretario general del enorme ejército de trabajadores de Correos y Telégrafos? Vuelvo diez años atrás, a los acontecimientos que precedieron y provocaron El hombre ha muerto

ROBERT GRAVES MITOS GRIEGOS (1) pag.337

Aunque Eneo fue el primer mortal al que Dioniso dió una vid,Icario se le anticipó en hacer vino.Ofreció una muestra del que habia hecho como prueba a un grupo de pastores en el bosque de Maratón,pero no lo mezclaron con agua como más tarde aconsejó Enopion,se emborracharon de tal modo que lo veian todo doble,se creyeron hechizados y dieron muerte a Icario.
Su perro Mera observó mientras ellos lo enterraban bajo un pino,y luego condujo a su hija Erigone a la tumba tirandole de la túnica y excavo el cadaver.Erigone,desesperada,se colgo del pino,rogando que las hijas de Atenas sufrieran la misma suerte que ella mientras Icario no fuera vengado.
Sólo los Dioses la oyeron y los pastores huyeron al otro lado del mar,pero muchas doncellas atenienses fueron halladas colgadas de un pino tras otro,hasta que el Oraculo de Delfos explicó que era Erígone quien exigia su vida.Inmediatamente buscaron y ahorcaron a los pastores culpables y se instituyó el actual Festival de la Vendimia,durante el cual se hacen libaciones,y las muchachas se columpian en cuerdas colgadas de las ramas del árbol.


miércoles, enero 17, 2007

EL ESPEJO

Orhan Pamuk Me llamo rojo pags,276(276*2=552) 745-552=276

—En esa escena Behzat, el maestro de maestros, pintó de tal manera al rey, al mozo de cuadras y a los caballos —continué— aunque han pasado cien años no han dejado de imitar los caballos que hizo. Cada uno de ellos, que dibujó según le salían de la imaginación y del corazón, se ha convertido ya en un modelo. Cientos de ilustradores, incluido yo, somos capaces de dibujarlos de memoria. ¿Nunca has visto una pintura de un caballo?

—He visto la pintura de un caballo alado en un libro mágico que un gran maestro, sabio entre los sabios, le dio un día a mi difunto profesor.

¿Qué hago? ¿Le meto la cabeza en el cuenco de sopa a este cretino que, junto con su profesor, se tomó en serio el libro de las Criaturas extrañas y le ahogo aquí mismo? ¿O le dejo que me describa exagerando al límite la única pintura de un caballo que ha visto en su vida y que quién sabe qué mala copia sería? Encontré un tercer camino y, dejando a un lado la cuchara, me lancé fuera de la taberna. Cuando entré en el convento abandonado tras caminar largo rato, una enorme paz cubrió mi espíritu. Barrí el lugar y quité el polvo y escuché el silencio sin hacer nada.

Luego saqué el espejo de donde lo había escondido y lo apoyé en el atril, me coloqué en el regazo la pintura de doble página y la tabla de trabajo e intenté dibujar mi propia cara mirándome en el espejo desde donde estaba sentado. Trabajé largo rato, con paciencia. Mucho después, cuando vi que de nuevo la cara del papel seguía sin parecerse a la mía en el espejo, me invadió tal tristeza que se me humedecieron los ojos. ¿Cómo lo hacían esos ilustradores venecianos de los que nos hablaba tan elogiosamente el Tío? De repente me puse en el lugar de uno de ellos y pensé que si pintaba sintiéndome de aquella manera quizá consiguiera que mi dibujo se pareciera a mí.

Más tarde, maldije tanto a los pintores venecianos como al Tío, borré lo que había hecho y comencé a pintar otra vez mirándome al espejo.

Orhan Pamuk El libro negro pags.255 (255*2=510) 745-510=234.
. El Secretario había escrito cómo el Príncipe lo imitaba todo en su niñez y primera juventud, a los médicos, al embajador inglés, los barcos que pasaban ante su ventana, a los grandes visires, los sonidos de las puertas que crujían y los de las agudas voces de los agás del harén, a su padre, los coches de caballos, el golpeteo de la lluvia en las ventanas, lo que leía en los libros, a los que lloraban tras el féretro de su padre, las olas y a su profesor de piano, el italiano Guateli bajá, y el Príncipe le advirtió que todos aquellos recuerdos, que repetiría en años posteriores con los mismos detalles pero

con palabras de ira y odio, debían ser pensados en un contexto de pasteles, caramelos, espejos, cajas de música, montones de juguetes y libros y besos, besos que le habían dado docenas de mujeres de los siete a los setenta años.





EL ESPEJO

Yasunary Kawabata El clamor de la Montaña pag.745

Cuando Suichi,la mañana de Año Nuevo,le dijo que su cabeza se había vuelto blanca,Shingo le habia contestado que,a sus años,las canas aumentaban en un solo día,y que,a veces,podía contemplar cómo ante sus ojos los cabellos se iban volviendo blancos.
Shingo se acordabade Kitamoto,un antiguo compañero de los años de colegio.
Dicen que se trastocó mientras se arrancaba las canas ante el espejo.
Las canas que el creía haberse arrancado el día anterior reaparecían al día siguiente.De un dia para otro,se iba haciendo más largo el tiempo que Kitamoto pasaba delante del espejo.

Vladimir Vabokov Deseperación 238 pags. (238*3=714) pag. 745-714=31

Somos dos,pero con un solo rostro.No tienes que suponer,sin embargo, que me avergüenzo de posibles deslices y errores en el libro de la Naturaleza.Fijate mirando más de cerca:mis dientes son grandes y amarillentos;los suyos son más blancos y emparejados...¿Tiene esto importancia?.
En mi frente se ve una vena que resalta como una M mayúscula imperfectamente trazada,pero cuando duermo aquélla es tan lisa y despejada como la de mi doble.

Philip Roth Pastoral americana pag.745-511=234

Y entonces se produjo el cambio.Algo le hizo tomar la decisión de que quería librarse de lo inesperado,lo improbable.No iba a verse privada de su vida.
La heroica renovación se inició con el estiramiento facial en la clinica de Ginebra sobre la que se habia informado en la revista Vogue.Antes de acostarse,él la habia sorprendido mirándose en el espejo del baño,estirando la piel en lo alto de los pómulos hacia atras con los indices al tiempo que con los pulgares estiraba la piel de la mandibula atras y hacia arriba,tirando con firmeza de la carne poco compacta hasta haber erradicado incluso las arrugas naturales del rostro,hasta que la cara reflejada en el espejo parecía el núcleo pulimentado de una cara.

Vladimir Nabokov Rey,Dama,Valet pags.262 (262*2=524) pag.745-524=221.

Dio la vuelta a la derecha y dejó de oir los latidos de su corazon.Asi se estaba mejor.
Aspirina viene de sperare,speculum,spiegel("spiegel",espejo en aleman).
A
hora veía todo el panorama de la playa,paralela al camino por donde habia ido él interminablemente.El botecillo negro donde iba Martha con su vestido de noche negro y sus pendientes llameantes,tenía,naturalmente,la pequeña isla negra por la parte de afuera,pero,exceptuando este rodeo, el camino del mar era geometicamente más corto.

Michel Houellebecq Las particulas elementales pags.320 (320*2=640) 745-640=105

Eran cuatro,de entre quince y dieciseis años,y estaban junto a las duchas,justo enfrente de la fila de lavabos.Dos de ellas esperaban,solo con la braga del traje de baño;las otras dos se retorian como anguilas,charlaban,se tiraban agua,daban grititos;estaban completamente desnudas.El espectaculo era de una gracia y un erotismo sin limites.
Se le había puesto dura;se sacó el pene con una mano y se pegó al soporte del lavabo,intentando usar un palillo dental.Se lo clavó en una encia y se lo sacó de la boca lleno de sangre.

Pere Gimferrer Noche en el Ritz pags.165 (165*4=660) pag.745-660=85

Pero esto no es sólo un cuento de hadas para un tocador lleno de cosmeticos.Por las esquinas húmedas y turbias,una vendedora sin cara,sólo una voz patética ofreciendo flores para los muertos,nos recuerda que,aunque sea por el sesgo dudoso de la sensibilidad camp,hemos descendido al reino de Plutón y de Proserpina.Estamos en el pais de la Muerte,es decir,en el pais del Mito.

James Joyce Ulises pag.745-569=176.

El sacerdote se inclino para ponerselo en la boca,todo el tiempo murmurando.Latin.La siguiente .Abre la boca y cierra los ojos.¿Que?Corpus.Cuerpo.Cadáver.Buena idea el latin.Los deja atontados primero.Asilo para agonizantes.No parece que la mastiquen:se lo tragan solamente.Idea rara:comer pedacitos de cadaver,por eso lo entienden los canibales.
Si, lo llaman el pan de los angeles.Hay detras de eso una idea muy grande,una especie de sensación de que el reino de dios está dentro de uno.

Vladimir Nabokov El ojo pags.107 (107*6=642) 745-642=102

Nunca habia imaginado que los lirios de los valles pudiesen ser tan pesados.Al empujar la puerta,observé el reflejo en el espejo lateral:un joven con un sombrero hongo y con un ramo en las manos se acercó apresaduradamente hacia mi.Aquel reflejo y yo nos fundimos en uno.

Susan Sontag El amante del Volcan pag.745-381=364
Ahora había algo que hacer para esta Mary. A una vida de lujo con criados no le resto valor, pero yo era más feliz eligiendo patos para criarlos en el canal del almirante y vigilando a los mozos de cuadra y los jardineros. Y mi niña también se lo pasaba bien, puesto que lo sabía todo sobre cosas nuevas, no sé cómo se las arreglaba, lo sabía todo. Nuestra casa no era muy grande, después de las que habíamos conocido, sólo cinco dormitorios, pero esto era lo que él quería. Así que ella puso en cada uno un sanitario y un lavabo con depósito y espita, y una bañera que llenaban los criados