martes, febrero 11, 2014

60 LUNAS.

 

 

2014-02-10 19.34.15                                                 2014-02-08 15.27.23

                                                

                                        

                                          Así serían los 70 pasos de la Infanta antes de declarar               El Mundo

                                  Once pasos, una media sonrisa y un 'buenos días'                    El Mundo

                                  El vehículo se paró frente a una valla, a 13 pasos de la puerta   El País

                                              

                                              

                                              

Alessandro Baricco
Seda

Se embarcó, en Takaoka, en un barco de contrabandistas holandeses que lo llevó a Sabirk. Desde allí ascendió por la frontera china
hasta el lago Baikal, atravesó cuatro mil kilómetros de tierra siberiana, superó los Urales,
llegó hasta Kiev y recorrió en tren toda Europa, de este a oeste, hasta entrar, después de tres meses de viaje, en Francia. El primer domingo de abril —justo a tiempo para la misa
mayor— llegó a las puertas de Lavilledieu. Se detuvo, dio gracias al Señor, y entró en el
pueblo a pie, contando sus pasos, para que cada uno tuviera un nombre, y para no
olvidarlos nunca más.
—¿Cómo es el fin del mundo? —le preguntó Baldabiou.
—Invisible.
A su mujer, Hélène, le trajo de regalo una túnica de seda que ella, por pudor, nunca
se puso. Si se sostenía entre los dedos, era como coger la nada.Los huevos que Hervé Joncour había traído del Japón —pegados a centenares sobre pequeñas láminas de corteza de morera— se revelaron completamente sanos.

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VLADIMIR NABOKOV
Cuentos completos 

En la parte más alta de las escaleras, nos encontramos con una especie de tosca
terraza. Desde allí se veía la silueta delicada y gris de paloma del monte San Jorge
con un puñado de manchas color hueso (alguna aldea) en una de sus pendientes; el
humo de un tren apenas visible se elevaba en ondas desde su base... para
desaparecer repentinamente; más abajo, entre el desorden de los tejados, se
distinguía un ciprés solitario, que parecía la punta húmeda y gastada de un pincel
de acuarelas; a la derecha, se conseguía una breve vista del mar, que era gris, con
arrugas de plata. A nuestros pies había una vieja llave roñosa, y en la pared de la
casa medio en ruinas que lindaba con la terraza, colgaban todavía los restos de unos
cables... Pensé que hubo un tiempo en el que existió vida en aquel lugar, en el que
una familia gozó del fresco de la noche, que unos niños torpes entretuvieron sus
horas coloreando una serie de cromos a la luz de una lámpara... Nos quedamos ahí
sin hacer nada como si estuviéramos escuchando algo; Nina, que se había subido a una especie de escalón, me puso una mano en el hombro y sonrió, y con cuidado,
para no estropear su sonrisa, me besó. Con una fuerza insoportable, reviví (o por lo
menos eso creo ahora) todo lo que había sucedido entre nosotros, todo aquello que
había comenzado con un beso semejante, y dije (sustituyendo nuestro barato y
formal «tú» por ese «usted» expresivo y lleno de sentido al que el navegante
retorna, tras dar la vuelta al mundo que ha enriquecido toda su persona): «Escuche,
¿y qué pasaría si le dijera que la quiero?». Nina me miró, yo repetí aquellas palabras,
quería añadir... pero algo como un murciélago pasó veloz por su rostro, una
expresión rápida, extraña, casi fea, y ella, que no tenía miramientos para decir tacos
y juramentos con toda naturalidad, sintió vergüenza; yo también me sentí raro...
«No importa, era una broma», me apresuré a decirle abrazándola suave por la
cintura. Un ramo de violetas pequeñas, oscuras, que no escatimaban su aroma
apareció en sus manos sin saber bien de dónde, y antes de que volviera junto a su
marido y su coche, nos quedamos un poco más junto al parapeto de piedra y
nuestro romance fue entonces más desesperado que nunca. Pero la piedra estaba
caliente como la carne y de repente entendí algo que había estado viendo sin
comprenderlo —por qué un trozo de papel de aluminio había brillado tanto sobre
el asfalto, por qué el brillo de una copa había temblado sobre el mantel, por qué el
mar brillaba glorioso: de alguna manera, imperceptiblemente, el cielo blanco sobre
Fialta se había saturado de sol, y ahora toda ella estaba impregnada de sol, y este
resplandor blanco rebosante no dejaba de crecer, todo se disolvía en él, todo se desvanecía, todo desaparecía y yo estaba en el andén de la estación de Mlech con un periódico recién comprado que me informaba de que el coche amarillo que
había visto bajo los plátanos había sufrido un accidente al salir de Fialta, al chocar a
toda velocidad con el vagón de un circo ambulante que entraba en la ciudad, un
choque del que Ferdinand y su amigo, aquellos sinvergüenzas invulnerables,
aquellas salamandras del destino, aquellos basiliscos de la buena suerte, habían
escapado indemnes, con heridas leves y localizadas, mientras que Nina, a pesar de
haberlos imitado fielmente durante largos años, había resultado ser, después de
todo, mortal.

 

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 https://soundcloud.com/micaeldourado/katia-guerreiro-segredos

domingo, febrero 09, 2014

morireu d'una corná de formiga

 

 

                 

VLADIMIR NABOKOV
Cuentos completos             570

Me casé, veamos, como un mes después de que te fueras de Francia y unas cuantas
semanas antes de que los amables alemanes entraran bramando en París. Aunque
poseo pruebas documentales de mi matrimonio, tengo ahora la seguridad de que
mi esposa no existió nunca. Puede que conozcas su nombre a través de otros
medios, pero eso no importa: no es sino el nombre de una ilusión.
Consiguientemente, me veo en la libertad de hablar de ella ahora con la misma
objetividad con la que hablaría de un personaje de un relato (de uno de tus relatos,
para ser más preciso).
Fue amor a primer tacto más que a primera vista, porque la había visto ya unas
cuantas veces antes de experimentar ninguna emoción especial, pero una noche,
cuando la acompañaba a casa, algo original que dijo me hizo doblarme de risa y
darle un leve beso en el pelo, y... claro está, todos conocemos de memoria esa
explosión cegadora causada por el simple acto de agacharnos a recoger una
muñequita del suelo de una casa que ha sido cuidadosamente abandonada: el
soldado que lleva a cabo la acción no oye nada; para él no es sino la mera expansión
muda e ilimitada de algo que a lo largo de su vida había sido siempre un punto de
luz en el centro oscuro de su ser. Y en realidad, la razón por la que hablamos de la muerte en términos celestiales es porque el firmamento visible, especialmente por la noche (por encima de nuestro París apagado y en guerra, con los lúgubres arcos
de su bulevar Exelmans y el incesante regurgitar alpino de sus desoladas letrinas), es
el símbolo más adecuado y omnipresente de aquella explosión inmensamente
silenciosa
.

 

sábado, febrero 08, 2014

DEDO AL AGUA.

 

       

TEXTO DE LAS PIRAMIDES  39

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VLADIMIR NABOKOV
Cuentos completos  639

Después de una última fiesta de este tipo, le escribí a Cynthia una nota
absolutamente inofensiva y, en general, bienintencionada, en la que le soltaba una
serie de latinajos divertidos acerca de algunos de sus invitados. También me excusaba por no haber tocado su whisky, diciendo que, como buen francés, prefería
las uvas al grano. Unos días más tarde me la encontré en las gradas de la biblioteca
pública, bajo retazos de sol, aguantando una ducha inesperada, abriendo su
paraguas color ámbar, luchando a brazos llenos con los libros (que sostuve durante
un momento, Pisadas en la frontera con el otro mundo de Robert Dale Owen y algo
sobre «Espiritismo y Cristiandad»; cuando, de repente, y sin provocación alguna por
mi parte, se puso a insultarme con una vehemencia de lo más vulgar, usando
palabras envenenadas, diciendo, a través de copos en forma de perla de escasa
lluvia, que yo era un pedante y un snob; que sólo veía los gestos y los disfraces de la
gente; que Corcoran había rescatado a dos hombres a punto de ahogarse en dos
océanos diferentes, dos hombres que por una coincidencia irrelevante se llamaban
también Corcoran, que el travieso y ruidoso Joan Winter tenía una niña que se iba a
quedar irremediablemente ciega en unos cuantos meses; y que la mujer de verde
con el pecho con pecas a la que de alguna forma había desairado había escrito un
best seller nacional en 1932.

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JORGE LUIS BORGES
OBRAS COMPLETAS    639

las formas tienen su virtud en sí mismas y no en un "contenido" conjetural.
Esto concordaría con la tesis de Benedetto Croce; ya Pater,
en 1877, afirmó que todas las artes aspiran a la condición de la
música, que no es otra cosa que forma. La música, los estados
de felicidad, la mitología, las caras trabajadas por el tiempo,
ciertos crepúsculos y ciertos lugares, quieren.decirnos algo, o algo
dijeron que no hubiéramos debido perder, o están por decir
algo; esta inminencia de una revelación, que no se produce, es,
quizá, el hecho estético
.

2014-02-08 10.42.36

 

JAMES JOYCE
ULISES                 639

El señor Bloom caminó detrás de los pies
sin ojos, un traje insípidamente cortado tejido a
rayas. ¡Pobre muchacho! ¿Cómo diablos sabía
que el camión estaba allí? Debe de haberlo
sentido. Puede ser que vean las cosas dentro de
la frente. Especie de sentido del volumen.
Sentiría el peso si algo fuera cambiando de sitio.
Sentiría un vacío. Rara idea de Dublín debe de
tener, golpeteando su camino por las piedras.
¿Podría caminar en línea recta si no tuviera ese
bastón? Piadosa cara sin sangre como la de uno
que fuera a hacerse sacerdote.

—¡Penrose! Ese era el nombre del tipo.
Miren todas las cosas que pueden
aprender a hacer. Leer con los dedos. Afinar
pianos. Nos sorprendemos de que tengan alguna
inteligencia. Por eso pensamos que un
deformado o un jorobado es ingenioso si dice
algo que podríamos haber dicho nosotros.
Naturalmente, los otros sentidos son más.
Bordan. Tejen canastas. La gente los tendría
que ayudar. Yo podría comprar un costurero
para el cumpleaños de Maruja. Detesta la
costura. Podría poner reparos. Los llaman
hombres en tinieblas.
El sentido del olfato debe de ser más
fuerte también. Olores de todos lados
agrupados. De cada persona también. Luego la
primavera, el verano: olores. Los gustos. Dicen
que uno no puede sentir el gusto a los vinos con
los ojos cerrados o un resfrío de cabeza. También
dicen que no da placer fumar en la oscuridad.

viernes, febrero 07, 2014

PIROMANOS MODERADOS.

 

  

 

 

INCENDIO FORESTAL EN GILET(VALENCIA),JUNTO A SANTO ESPIRITU.

Pinturas esquemáticas en pequeñas cavidades de la sierra, siendo la más conocida la del Penyó de Santo Espiritu.

cabra                                                         ídolo oculado                                         cova de D´aigua amarga

http://espeleocalderona.blogspot.com.es/2012/10/pinturas-rupestres-y-arte-esquematico.html

 

 

  La mirada del ídolo 

Los ídolos oculados son figuraciones antropomorfas en las que se destacan los ojos. La decoración oculada es propia de las comunidades campesinas de la mitad meridional peninsular durante el IV y el III milenio a.C. Esta decoración se plasma sobre diversos materiales, entre ellos sobre huesos largos, cuya "máxima concentración" se da en territorio valenciano.

http://noticias.lainformacion.com/arte-cultura-y-espectaculos/historia/el-museo-de-prehistoria-exhibe-imagenes-simbolicas-de-las-primeras-comunidades-en-la-mirada-de-l-idol_ja3FePeJqFiYQpe37Cq3q5/

 

                                            

 

La llaman “La Puerta del Infierno” y lleva 40 años ardiendo

En 1971 unos científicos rusos estaban buscando petróleo en Turkmenistán, cuando el suelo se hundió bajo la torre de perforación que estaban usando para estudiar una cueva llena de gas natural. Esto formó un enorme cráter y para evitar que la fuga de gas pusiese en peligro a la población local decidieron prenderle fuego y que éste se consumiese in situ. El cráter, al que los lugareños han bautizado “la puerta del infierno”, lleva ardiendo desde entonces y nadie sabe cuando parará.

TEXTOS DE LAS PIRAMIDES 146

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Las baladas del ajo   MO YAN 146

Volvió a suspirar de nuevo y, a continuación, se giró y
volvió a coger la guadaña—. Tengo que regresar al trabajo.
El se quedó inmóvil por un momento
detrás de su figura encorvada.
—Voy a ayudarte —dijo suspirando.
—Gracias, pero no puedo permitir
que lo hagas —replicó ella
mientras se enderezaba.
El la miró a los ojos.
—-¿Por qué no? No tengo nada que  hacer. Además, ¿para qué están
los vecinos?
Ella bajó la cabeza y murmuró.
—Muy bien, puedes ayudarme...
Gao Ma sacó el reproductor de
cásete de su bolsillo, lo apagó y lo
dejó en el suelo, con los auriculares.
—¿Qué estás escuchando? —
preguntó Jinju.
—Música —contestó, colocándose el cinturón.
—Debe ser bonita.
—No está mal, pero las baterías
están desgastadas. Mañana voy a
comprar otras para que puedas
escucharla.
—No, yo no —dijo con una sonrisa
—. Si lo rompo, no podré pagar el arreglo.
—No es tan frágil —replicó—. Y es
la cosa más sencilla del mundo.
Además, nunca te pediría que lo pagaras.

GRAVES, ROBERT LA DIOSA BLANCA  146

El undécimo árbol es la hiedra en la estación de su florecimiento. Octubre era la
estación de las bacanales en Tracia y Tesalia y en ellas las basárides embriagadas
corrían alocadamente por las montañas agitando las ramas de abeto de la Reina
Artemisa (o Ariadna) entrelazadas espiralmente con hiedra -la de bayas amarillas- en
honor de Dioniso (el Dioniso otoñal, al que hay que distinguir del Dioniso del solsticio
invernal, que es en realidad un Hércules) y con un corzo tatuado en el brazo derecho
sobre el codo. En su éxtasis despedazaban cervatillos, cabritos, niños y hasta hombres.
La hiedra estaba consagrada a Osiris, así como a Dioniso. La vid y la hiedra se suceden
la una a la otra al cambiar el año y están consagradas conjuntamente a la resurrección,
probablemente porque son los dos únicos árboles del Beth-Luis-Nion que crecen en
espiral. La vid también simboliza la resurrección porque su fuerza se conserva en el
vino. En Inglaterra el ramo de hiedra ha sido siempre la señal de una taberna; de aquí el
proverbio «El buen vino no necesita ramo», y en el Trinity College de Oxford todavía
se elabora cerveza de hiedra, bebida medieval muy embriagadora, en memoria de un
estudiante de ese colegio asesinado por soldados de Baliol. Es probable que la bebida de
las basárides fuese «cerveza de abeto», elaborada con la savia de abeto mezclada con
hiedra; también podían masticar hojas de hiedra por su efecto tóxico. Pero lo que
utilizaban principalmente las Ménades para embriagarse sería la amanita muscaria, la
seta moteada con puntos blancos, pues es lo único que podía darles la fuerza muscular
necesaria. A este respecto podemos volver a tener en cuenta a Foroneo, el Dioníso de la
Primavera, inventor del fuego. Fundó la ciudad de Argos, el emblema de la cual, según
Apolodoro, era un sapo; y Micenas, la principal fortaleza de la Argólida, se llamaba así,
según Pausanias, porque Perseo, prosélito del culto de Dioniso, encontró una seta en
aquel lugar Dioniso tenía dos fiestas: la Anthesterion, o «aparición de las flores» en la
primavera, y en el otoño Mysterton, que probablemente significa «aparición de las
setas» (mykosterion), a las que llamaban Ambrosía («alimento de los dioses»). ¿Fue
también Foroneo el descubridor del fuego divino que residía en la seta.

                                  https://soundcloud.com/goranbregovic/underground-cocek

                   https://soundcloud.com/mariadiop0391/musique-mandingue-salif-keita

 

                            

 

jueves, febrero 06, 2014

NO QUIERAS PARA LOS DEMAS LO QUE NO QUIERAS PARA TI..

 

                                                 2014-02-06 13.25.20                     

  2014-02-06 18.24.39 

TEXTOS DE LAS PIRAMIDES   18

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                                                                     ELLOS SALUDAN AL SOL

2014-02-06 13.32.24  2014-02-06 13.28.53  2014-02-06 13.13.51

Miguel de Cervantes
DON QUIJOTE DE LA MANCHA  707

                                                  918-707=211

Mi suerte ha sido tan buena en hallar al señor don Quijote, que ya me cuento y
tengo por reina y señora de todo mi reino, pues él, por su cortesía y magnificencia,
me ha prometido el don de irse conmigo dondequiera que yo le llevare,
que no será a otra parte que a ponerle delante de Pandafilando de la Fosca
Vista para que le mate y me restituya lo que tan contra razón me tiene usurpado;
que todo esto ha de suceder a pedir de boca, pues así lo dejó profetizado
Tinacrio el Sabidor, mi buen padre; el cual también dejó dicho y escrito, en
letras caldeas o griegas, que yo no las sé leer, que si este caballero de la profecía,
después de haber degollado al gigante, quisiese casarse conmigo, que yo
me otorgase luego, sin réplica alguna, por su legítima esposa, y le diese la posesión
de mi reino, junto con la de mi persona.
—¿Qué te parece, Sancho amigo? —dijo a este punto don Quijote—. ¿No
oyes lo que pasa? ¿No te lo dije yo? Mira si tenemos ya reino que mandar y
reina con quien casar
.

El Vellocino De Oro
Robert Graves 363

363*3=1089-918=171

Iba contando una broma sobre cada uno de los argonautas por turno. Primero habló de
Linceo, cuya vista era tan aguda que podía leer a través de un roble los pensamientos de un
escarabajo que paseaba por el otro lado; luego de Butes, que conocía el nombre y linaje de todas sus abejas y que lloraba si alguna no regresaba a la colmena por si se la había tragado una golondrina; de Admeto, a quien Apolo sirvió como criado, pero a quien sólo se le ocurría pedirle: «Traéme salchichas, por favor»; de Eufemo el nadador, que retó a un atún a hacer una carrera alrededor de la isla de Citera y que la hubiera ganado si el pez no hubiese hecho trampa; de Calais y Zetes, que corrían tan de prisa que siempre llegaban a su meta un poquitín antes de sonar la palabra «¡Ya!» y que en una ocasión persiguieron a un grupo de arpías bajando por el mar de Mármara, atravesando el Egeo y Grecia hasta llegar a las islas Estrófades; de Periclimeno el mago, nacido durante un eclipse, que podía convertirse en cualquier bestia o insecto que quisiera, pero que un día quedó transformado en un burrito tan joven que no recordaba cómo volver a cobrar forma humana; de Mopso e Idmón, que preferían la conversación de los pájaros a la de las personas, incluyéndose a si
mismos; de Ifito, que pintó en las paredes interiores de una casa de Fócide una escena tan llena de vida de la caza del ciervo que, por la noche, la presa, los podencos y los cazadores salieron todos corriendo y desaparecieron por el humero del techo; de Jasón, que era tan apuesto que las mujeres se desmayaban al verle y había que reanimarías con el olor de plumas quemadas. Pero Orfeo tuvo buen cuidado de burlarse también de sí mismo, como había hecho con los demás: contó cómo en un valle de Arcadia un gran número de árboles se desarraigaron y le siguieron dando extraños pasitos mientras él iba cantando sin pensar «Venid a un país mejor, venid a Tracia».

La vida y la muerte me
están desgastando   mo yan  605

                                            918-605=313

Jinlong se puso de pie y avanzó dando tumbos, como uno de esos
muñecos tentempié. Cuando Mo Yan salió por la puerta, la luz de la luna
iluminó su cabeza afeitada y la convirtió en un melón dulce. Yo estaba observando a los dos chalados desde mi escondite situado detrás del árbol,
terriblemente preocupado de que Jinlong se pudiera caer sobre la correa
del generador y ser machacado por el motor. Afortunadamente, eso no
sucedió. En su lugar, avanzó sobre ella y luego retrocedió.
—¡Loco! —gritó—. ¡Loco! Todo el mundo se ha vuelto completamente
loco.
Cogió una escoba que se encontraba en una esquina y la arrojó hacia
fuera, y a ella le siguió un cubo de estaño que se utilizaba para guardar el
combustible diésel, cuyo olor se extendió bajo la luna llena y se mezcló
con el aroma de las flores del albaricoquero. Jinlong se tropezó sobre el
generador y se agachó como si fuera a entablar una conversación con la
turbina. ¡Ten cuidado, hijo!, grité para mis adentros mientras mis músculos
se tensaban y me preparaba para acudir a su rescate si fuera necesario.
Estaba tan agachado que su nariz casi tocaba la correa. ¡Ten cuidado, hijo!
Un centímetro más y te quedarás sin nariz. Pero esa desgracia tampoco
sucedió. Colocó la mano sobre el acelerador y lo apretó hasta el fondo. El
generador comenzó a chillar como un hombre cuando se le aprietan las
pelotas.